Review Homeland: State of independence

Con la cara todavía de sorpresa y esperando más, así lleva un servidor toda la semana. El giro que ha dado Homeland en su último episodio puede suponer un cambio radical en la dinámica de la serie, pero mientras siga así, por mi, puede repetir cuantas veces quiera. Ahora, a ver qué nos depara el capítulo. Ya sabéis, no perdáis detalle y no déis nada por sentado hasta el último segundo…

Episodio: State of Independence
Fecha de emisión: 14 de octubre

Pues después del subidón del pasado episodio, y especialmente de la última escena, uno llega enfiestado y puede quedarse un poco hundido después de este episodio. El episodio de esta semana es muy marca de la casa de Gordon y Gansa, y creo que todos los seguidores de 24 hemos tenido Capítulo-de-Jack-Bauer-conduciendo. Se trata de episodios en el que se está esperando una situación tremenda, pero en la que no ocurre nada con ella, dado que Jack conducía, aclaraba idea y evolucionaban distintas tramas. Este episodio podría catalogarse como capítulo-de-Saul-volando (y por lo tanto no puede usar el móvil), que es lo único que cambia, dado que recoge las mismas características.

Dicho esto, ¿es un capítulo aburrido? ¿Es un capítulo sin acción? Pues realmente creo que es un capítulo entretenido y que tiene acción, sobre todo desde el lado de Brody, pero después de subidones como el del episodio anterior, algunos pueden creer que es más feo. Sin embargo, más allá de lo que pasa, creo que el capítulo no sólo ubica a los protagonistas en un punto de partida de lo que parece que será el resto de la temporada, sino que, además, desliza algunas ideas que pueden ser muy interesantes para el futuro sobre Carrie, el matrimonio Brody y los chicos de Nazir. Vamos a ver qué tenemos sobre la mesa.

 

Carrie, decepción y llantos.

Si al principio de la temporada pensaba que Carrie se iba a ver arrastrada contra su voluntad a la caza de Brody, debo decir que estaba equivocado. A la exagente (y parece que futura agente también) le encanta su trabajo. Está enganchada, necesita su dosis de CIA, de juego de espías y de adrenalina. Una cosa es que eche en falta la acción, como mostró esa imborrable sonrisa, y otra es que enloquezca obsesivamente con volver a la agencia. El problema que tiene es que, pese a que se lo han repetido cientos de veces en dos episodios, parece ser que albergaba la esperanza de volver a la Agencia, como delata esa cara que pone como de pagafantas en su charla con Estes. David Estes es un tipo malo de solemnidad, que le ha hecho un feo a Carrie, puede que sea por no hacerla sufrir (cosa que no creo), o simplemente no se fía porque cree que está loca y es peligrosa. En ese caso, habrá que ver qué sucede a raíz de la aparición del vídeo.

El punto de ruptura de esta mujer se simboliza con el abandono de su familia. Si bien su padre siempre la ha apoyado un poco su autonomía, tampoco quiere perderla, porque, reconozcámoslo, como buena adicta, como se lance, no tendrá limitación con sus obsesiones. Así pues, la pérdida de su futuro (como ella misma dice) hace que se vaya a su casa, aunque no sabemos (o al menos yo no lo sé) para qué se va. La obsesión de Carrie la lleva a un punto de depresión en el que vive la evolución de doce capítulos de la temporada pasada en menos de media hora, pasando de la etapa zorrón, a la depresión silenciosa, al llanto y, finalmente, al intento de suicidio.

Quiero decir que me gusta mucho la actuación de Claire Danes, pero hemos visto llorar a Carrie más en estos dos episodios más que en toda la temporada pasada, y me preocupa que abusen de este recurso. Aunque esté desesperada no entiendo en sí mismo ni el suicidio, ni el dessucidio, así que, o bien es algo que no me llega, o si simplemente es un retrato de su desesperación en ese momento, lo que creo que es abundar. Lo que puede ser, por el ritmo que está llevando la serie es que esta segunda temporada sea simétrica a la anterior, y partamos de una Carrie rota a una Carrie totalmente en racha. Esto podría ser interesante (aunque un mensaje un poco negativo para las personas con problemas psiquiátricos similares) al vender una persona que sólo es feliz en su adicción, algo por otro lado muy de moda en series como Sherlock o House, sin ir más lejos. Sin embargo, me temo que la enfermedad de Carrie es un recurso tan potente que no creo que dejen aparcado para el resto de la temporada.

Brody, un mal día lo tiene cualquiera.

El lado Brody ha aportado más acción y unas cuantas pistas para el futuro. En primer lugar, aunque la trama acarrea muertes y tal, he de decir que toda la historia con Bassel tiene algunos puntos humorísticos. Un mal día lo tiene cualquiera, y creo que a todos nos ha pasado el marrón de última hora que parece sencillo y en el que todo se alía para que las cosas salgan fatal. De hecho, cuando Bassel pide ayuda y Jessica pregunta, solo faltaba que Brody dijera que era un gato y ya habría sido brutal. Y esto es lo que le pasa al sargento-congresista. Ya no es sólo que le manden a él a recoger a un fleco suelto, cosa que ya de por sí es dudosa, sino que, además, pinchar la rueda, que se te escape, que quede herido de un coscorrón y que acabes matándole, es un conjunto de desdichas encadenadas que parecen de chiste. Que manden a Brody me hace dudar si de verdad lo que dice Roya es cierto o si es una jugada para implicarle más, o hacerle aumentar su sensación de peligro. Todo ello el día que Jessica está esperando como un niño en su partido de baseball y, que encima, tu hija te pilla casi en el acto (genial ese “Un día muy ocupado en el congreso, ¿o no?”). Un muy mal día, la verdad, que nos muestra un Brody dispuesto a todo por no ser pillado (me parece desproporcionado romperle el cuello porque no se calle, pero con el día que llevaba a cualquiera le pasa) y que da pie a una ruptura en el matrimonio feliz.

Más allá de la anécdota de cómo está contada la historia, si hay una idea que se desliza en esta trama que creo que puede tener importancia en el futuro: Abu Nazir no quiere despedidos. Si pensamos un poco en a quién conocemos que ha trabajado para él y que hayan pillado ha acabado de la misma manera (sin contar el posible topo), ninguno ha vivido para contarlo. De hecho, Bassel está aterrorizado porque parece consciente de ello, y, lo que es más, Brody parece que no lo es. Así pues, si avanza todo hacia una posible trampa contra Brody, ¿qué acabará pasando? No descartaría una muerte heroica de Brody a manos de sus antiguos cómplices.

En cuanto a Jessica Brody he de decir que aunque nunca he sido fan, pero en este capítulo se supera como persona odiosa casi codo con codo con Estes. Como decía en semanas anteriores, lo de esta mujer exigiendo, como si Nicholas le debiera algo, que participe en este tema de los veteranos. Su cara de enfado, su frustración delante del Vicepresidente son el retrato de alguien ambicioso que se ve en el principio de una gran carrera. Mención a parte se merece el discurso que da, que me provoca una doble sensación: no sé si pretende ser una justificación de lo que ha sufrido el personaje, lo que a mi no me vale como escusa de su actitud, o bien si es un ejemplo de la hipocresía que es capaz de desplegar esta señora, lo que sería genial.

Aprovechando el cabreo de Jessica, reaparece el tío Mike (al que yo esperaba dando el discurso a modo de caballero blanco), que realmente aporta la semilla de la duda en Brody. El mejor amigo parece que no quiere engañar al sargento, pero se le pasa cuando se entera de que le puso los cuernos a Jess con Carrie. Y ahí tenemos un diálogo lleno de dobles sentidos del que creo que vamos a sacar dos cosas: el pretexto para que Brody vuelva a los brazos de Carrie, y un escenario en el que creo que no nos hemos visto hasta la fecha: un Brody al que su matrimonio le da igual. En un principio Brody tenía a su familia como una tapadera de su ataque, luego rehace su relación con su mujer y sus hijos (incluido el pequeño, que solo sirvió para que mataran al ciervo), y ahora, posiblemente ni una cosa ni la otra le dirán mucho, salvo, creo, por Dana.

Y a todo esto, como siempre, en la última escena, reaparece Saul. No he mencionado nada de la primera escena porque era tan evidente lo que iba a acabar sucediendo y que la primera tarjeta era un señuelo que no merece la pena. Sin embargo, si es bonito el hecho de que por lealtad, cariño y confianza (y quizá por justicia), le enseñara la cinta a Carrie antes que a nadie. La reacción de Carrie (de nuevo llantos, y van N en dos capítulos) es redentora, pero nos deja, exactamente, en lo que nos importa, en el mismo punto de la semana pasada: ¿ahora qué? Vosotros diréis.

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50 comentarios

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