Review Homeland: Species Jump/Andante

Los títulos correspondientes a los capítulos 6 y 7 de esta temporada reflejan una parte importante de los mismos y que tiene que ver, en el primero de los casos, con cómo se extienden las noticias falsas mediante la utilización maquiavélica de las RRSS. Un término que utilizan los expertos en seguridad informática para definir ese proceso que se expande por el mundo como una plaga alcanzando dispositivos móviles y ordenadores, y que pudimos ver gracias a una magnífica recreación donde el mapa del mundo se llenaba de lucecitas rojas que reflejaba cómo se iba extendiendo la noticia falsa.

Sin embargo el título que da nombre al séptimo es un término musical que vendría a indicar un tempo más lento en la partitura, una melodía que se aleja de grandes estridencias y que va calando e nosotros con una lentitud tal, que nos impide dejar de escucharla avocándonos a su disfrute y sobre todo a su análisis.

Exceso de confianza en tres actos

I) Alguien podría preguntarse cómo es posible que a un hombre como Wellington se le nuble la sensatez y la experiencia acumulada en los despachos de Washington y acabe entregado y rendido en los brazos de Simone. “El amor” dirán algunos, pero no, no es el amor, es otra cosa mucho más divertida…y, en este caso, peligrosa.
Con Keane centrada en el conflicto de Lucasville le ha sido imposible detectar ciertas cosas en su hombre de confianza. ¿No sabía nada la Presidenta sobre la amante de éste? ¿Acaso en los Estados Unidos no se investiga a los políticos que son propuestos para ocupar cargos de responsabilidad? Hemos visto que sí, pero para la Presidenta se conoce que no era necesario hacerlo.

II) Éste exceso de confianza se traslada también a Krupin, quien piensa que sus compatriotas rusos, que están manejando todo el tinglado de las fake news, son los mismos y hacen lo mismo que cuando él estaba operativo. Abandonando su retiro dorado decide entrevistarse con Gromov, el artífice de la campaña de las noticia falsas y ahí se da cuenta de su error.
Lo mejor es que nosotros confirmamos nuestras sospechas de que Krupin nunca ha estado retirado y que la protección otorgada por los americanos era un medio para, llegado el día, abandonar su retiro durmiente y volver a la actividad.
Pero su sorpresa será mayúscula cuando Gromov le echa en cara que los rusos de ahora son distintos y están más dispuestos a cobrarse venganza por lo que siguen considerando, a pesar de los años transcurridos, una humillación y una derrota: la desintegración de la U.R.S.S. por culpa de las agresivas políticas de los Estados Unidos.

III) En ocasiones tenemos antes nuestros ojos la auténtica verdad pero sin que sepamos muy bien la razón algo se pone entremedias y nos impide ver con claridad la realidad a la que miramos.
Y esto es lo que le ocurre a Carrie con Dante. Y no sólo a ella, sino a nosotros mismos como espectadores que “quisimos” ver en aquella escena de los dos sentados en el bordillo o dentro del coche, un acercamiento sentimental.
Éste aspecto tan común a los humanos de la confianza ciega en el otro resulta raro encontrarlo en animales porque requiere de mucho tiempo. Si un gato o un perro no te conocen de nada recelan de esa galletita que les ofreces. Desconfían, se lo piensan y puede que al final acaben comiéndola pero no sin antes habernos escrutado lo suficiente. De eso va el instinto animal, y ni Wellington, ni la Presidenta Keane, ni tan siquiera un lobo de la KGB como Krupin lo tuvieron. Y menos aún Carrie.

La desesperación de Carrie es evidente. Ella sabe que Simone trabaja para alguien. Se entera por las noticias de que Simone ha decidido declarar en la comisión de investigación que preside el senador Paley y conoce de sobra que ella, Simone, va a declarar contra Wellington con el fin de dinamitar uno de los pilares en los que se apoya la Presidenta.
Lo malo es que Carrie no puede contar lo que sabe porque es ilegal. Y esto es lo que le dice Max, así que ella fuerza un invitación para asistir a la declaración de Simone y sus sospechas se confirman cuando Simone acusa a Wellington.
Con Wellington hundido y la Presidenta abochornada por lo que se le viene encima, haciendo caso omiso a las recomendaciones de Max, Carrie se lo cuenta a Dante y éste explota: Espiar sin autorización de un juez es un delito tan grave que no solo sus carreras quedarían destrozadas, sino que la condena a muchos años de cárcel se convierte en una amenaza real.

¿Qué hacer?

De nuevo los creadores vuelven a hacer un guiño a una de las series más emblemáticas y aunque en esta ocasión no se muestre, como sí hicieron titulando el capítulo 5 de la quinta temporada, Carrie lo piensa y toma la decisión acertada: “Better Call Saul”.
La conversación con él es magnífica y en ella reconocemos al Saul más reflexivo y analítico, al más agente secreto y mayor experto en contra terrorismo. Carrie le cuenta todo lo concerniente a Wellington y a Simon y le confiesa lo de la vigilancia ilegal y a éste le bastan tres preguntas para deshacer el nudo gordiano de la trama y dejarnos boquiabiertos.

Saul: ¿Qué hizo ponerte tras la pista de Simone?
Carrie: Una multa muy cerca de la cárcel donde asesinaron al General.
Saul: ¿Una multa? ¿Y quién te facilitó esa multa?
Carrie: Dante
Saul: ¿Y no te parece demasiada coincidencia?

Darte cuenta que todo lo que habías imaginado, lo que habías soñado al lado de él, comprender en ese momento que has tenido a alguien trabajando a tu lado que no ha sido leal… El mundo de Carrie se desmorona en unos segundos y así lo refleja ella en sus rostro cuando se da cuenta de lo gilipollas que ha sido. Gilipollas y confiada.
Saúl se muestra decepcionado, furioso y cabreado con ella, pero la quiere ayudar, así que le recomienda que, a partir de ahora, mantenga un perfil bajo en todo éste asunto. A ella y a Max, al que “secuestra” en uno de los pisos francos de la CIA donde ha reunido a dos colaboradores, una antigua jefe de la Agencia y un joven informático que rastrean las pistas dejadas por las noticias falsas.

Lo inesperado es que Krupin envía una llamada de socorro a Saul utilizando una antigua clave entre ambos cuando eran agentes de campo: “John Bissop”. Pero cuando Saul acude a la cita en un viejo muelle medio abandonado, no le encuentra y se extraña. Krupin ha sido asesinado por los hombres de Gromov quienes le acusan de ser un traidor.

¿De verdad pensaba Saul que Carrie se iba a apartar del caso?

Dolida y humillada por el engaño de Dante, y no sólo en la vertiente de la investigación al saber que podría ser un agente doble, sino en la sentimental, Carrie decide ir a por él con todas las consecuencias.
Mostrándose más cariñosa que nunca le convence para ir al piso de él, y allí lo engatusa y lo excita y cuando más confiado está le droga y lo deja dormido. Momento que aprovecha el comando que creó ella para entrar y registrar su piso en busca de evidencias que le sitúen como uno de los conspiradores contra la Presidenta.

La otra cara de la moneda de Carrie

Imaginar o creer que puedes compatibilizar un trabajo de riesgo con tu familia es de ilusos. Una ilusión que se le viene encima a Carrie cuando su hermana, tras una noche “desaparecida”. le recrimina el abandono que sufre la niña.
Lejos de humillarse ante ella y reconocer lo que es más que evidente, que no es una buena madre, coge a su hija y ambas se van a pasar la noche a un Motel.

¿Sabias que Motel viene de la unión de las palabras automovilista y hotel?

Y la niña se muestra encantada con esta revelación que le hace su madre. A fin de cuentas los niños son curiosos y en lugar de intentar explicarle a ella el porqué de la huída de casa de su tía Maggie y la rapidez en hacerlo, nada mejor que sacar un conejo de la chistera para que la niña vuelva a sonreír.
A algunos les podrá parecer un detalle sin importancia, pero no lo es porque busca el efecto de distracción. Una cualidad que tan bien manejan los espías y agentes secretos como Carrie sin importarle ponerlo en práctica con quien sea necesario, incluso con su propia hija.

La magia del momento queda diluida por algo tan mundano como que sus tarjetas están bloqueadas (aquellas que ha venido utilizando clandestinamente) y no tiene dinero para pagar esa noche en el Motel.

Dante al rescate de Carrie

Sin recordar lo que pasó la noche anterior (eso dice él y no nos lo acabamos de creer del todo), Dante le ofrece a Carrie quedarse en su casa a pasar esa noche. ¡Joder qué casualidad! cuando sus tarjetas han sido bloqueadas aparece él y le ofrece su casa. ¿Acaso no habrá sido Dante el impulsor de ese bloqueo con el fin de atraerla a ella? Fue Dante precisamente quien consiguió la multa que inculpaba a Simone gracias a sus antiguos contactos. ¿Habrá vuelto a recurrir a ellos para la anulación de unas tarjetas que, no olvidemos, pertenecían a la CIA?

Dante se muestra amable y simpático, sobre todo con la niña, y si hay algo que vence las murallas de desconfianza de Carrie es el trato que profesa éste a su hija. Pero digamos que esa es la parte más familiar de Carrie, la más entrañable, la más normal pero, no lo olvidemos, Carrie es bipolar. “Angel y demonio” en una misma mente, y el lado malo resurge cuando ella se da cuenta que la información que no pudo conseguir anestesiándole la noche anterior, ahora viviendo con él le sería más fácil. ¡Esta es Carrie!

Dos espías, dos caminos.

Convencida de que Dante oculta algo, Carrie acude a visitar a su exmujer Audrey, que trabaja en El Tesoro, haciéndole creer que pertenece a la oficina del FBI y que están recabando información sobre algunos candidatos para un ascenso.
Allí escucha de Audrey cómo fue su regreso tras los incidentes de Kabul y la sorpresa para Carrie llega cuando ella le dice que Dante jamás le dio a la bebida, que justo es lo contrario que le dijo él en una de sus confidencias. Entonces ¿si la bebida no fue el problema de Dante, por qué se lo contó a ella en pleno intercambio de miserias?
¡Ay Carrie, Carrie…! Pues para empatizar contigo en el dolor y que te abrieras.

Pero lo peor para Carrie llega cuando Audrey le cuenta (Audrey no sabe quién es Carrie) que su marido hablaba de una “loca” al mando de las actividades de la CIA que lo arruinó todo ordenando el bombardeo de una escuela. Una revelación que deja a Carrie boquiabierta y aterrada pero que confirmaría la falsedad de Dante con respecto a ella.

En estos dos caminos que toman nuestros protagonistas y con idénticos objetivos es que Dante, inventándose la escusa de pasar a recoger algunos objetos personales de ella y de la niña porque ahora viven con él, se presenta en casa de Magie, se cuela en la habitación de Carrie y con el pretexto de encontrar un peluche de la niña descubre un folio con su perfil en Linkedin.
¿Esto es una chorrada? ¿Un antiguo agente de la CIA y ahora del FBI anunciando su perfil profesional y a la vista de todos? Pues no, qué va, en una historia de estas características no hay nada gratuito, nada que sobre y todo está al servicio de la trama.

Y lo que deduzco es que Dante vino tan harto y tan frustrado de Kabul, que una vez en los Estados Unidos decidió colgar su perfil en esa base de datos internacional para buscar un nuevo trabajo y olvidarse del antiguo. Y si su perfil recoge la única actividad que sabe hacer, lo que hizo como miembro de los servicios de información y como agente en Kabul en operaciones peligrosas ¿quién o quienes podrían ofrecerle un trabajo? Pues ya lo hemos visto antes: desde una empresa de seguridad y de vigilancia, hasta una de detectives privados pasando por esas empresas privadas que ofrecen a gobiernos y corporaciones combatientes (mercenarios) para operaciones “especiales”.
¿Podríamos entonces sospechar que Dante fue contratado por los malos como un eslabón más en sus planes de desestabilización? Por especular que no quede.

El Juez

Tras el recopilatorio de pruebas, Saul se presenta ante el Juez del Supremo y le pide poder interrogar a Simone mientras está detenida e incomunicada. Saul se esfuerza en demostrar las irregularidades en la declaración de ella a la comisión, pero más que aportar pruebas, lo que aporta son datos no del todo determinantes cuando no, simples especulaciones.
El Juez le deniega el acceso a la detenida porque su interrogatorio podría verse como un intento de éste por alterar y condicionar su declaración. Un portazo en las narices de Saul al que vemos frustrado por no poder hacer nada a sabiendas de que Simone miente y trabaja para una organización que quiere derribar a la Presidenta.
Pruebas, pruebas y más pruebas, le pide el Juez, pero Saul no se las puede dar porque, al margen que relacionan a Dante y Simone viajando a antiguos Países del Este, una de ellas, la más contundente de todas, sería aportar las grabaciones ilegales efectuadas en la casa de Wellington por Carrie. ¿Podría haber un conflicto mayor para Saul?

Frannie

Parece mentira, pero en dos capítulos que rebosan giros, tensión, intriga, dos episodios donde las tramas se enmarañan más y más y donde los protagonistas cobran cada vez mayor fuerza, emerja la figura de un personaje que es la víctima real de todo éste embrollo: Frannie, la entrañable niña, la hija de Brody y Carrie es la víctima de los tejemanejes de todos. Es el chantaje de Maggie hacia su hermana; es el problema, un estorbo a veces y a la vez la única cura de Carrie; y es un objetivo a conquistar por Dante y llegar al corazón de su madre. Frannie es la víctima y la que mayor daño sufrirá si todo sale mal. Y mucho me temo que nos encarrilaremos hacia ese punto bajo las notas de una melodía Andante.

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