Review Homeland: Grace

Después de un brillantísimo piloto, había dos tipos de dudas respecto a Homeland: las referentes a la trama de la serie y las referentes a si la serie podía mantener el nivel. Al segundo tipo, ha quedado claro: no sólo es tan buen capítulo como el anterior, sino que, a mi gusto lo supera. En cuanto a la trama de la serie, nos sigue llevando de la mano de la duda: ¿será Brody un traidor a pesar de sí mismo? Hablemos de Grace.

Una de las cosas que me han gustado más de este episodio es que nos ha puesto un poco más del lado de Brody y un poco menos del lado de Carrie. El paralelismo (muy bueno) espacial y temporal entre ambos en el sofá es genial porque, como apuntábamos en la premier, les convierte en dos personas muy rotas en una situación compleja. Además, ha creado, para mí, una cadena de prisioneros en la trama: Brody es prisionero en el pasado y es prisionero de sus miedos al pasado y, a lo mejor al futuro. Carrie es prisionera de su obsesión con el caso de Brody. Está igual de atada que él, y eso lo podemos ver cada vez que vemos a ambos en el sofá.

En este capítulo, salvo por el final, Brody no parece un traidor, parece alguien enormemente traumatizado por su cautiverio y por vivir rodeado de auténticos desconocidos, tanto en su familia como con la prensa. Tanto es así, que se pasa el día encerrado, tiene reacciones violentas (muy comprensibles) y no sabe cómo hablar a su hijo. El cansancio, el odio, o el sentirse utilizado es lo que parece que le hace decidirse por seguir con el plan inicial (si es que es el plan inicial). El ataque al periodista, el ver a su hijo con cara de susto, y, sobre todo, la bronca con el tío Mike, parece que le han llevado a decidir seguir adelante, pero ¿hacia dónde? Porque una cosa si que me ha parecido clara, el último “tío Mike” tenía todo el soniquete de que sé perfectamente lo que hacías. Y la petición del ejército y la CIA, a fin de cuentas, haría que hasta el tío más patriota se sienta utilizado… Esto parece que nos ha llevado a las dos últimas escenas.

Carrie, por su lado, pese a tener “razón” a raíz del final del piloto y parte de este, parece más errática, confundida y desequilibrada. La visita a su hermana, el modo de acceder a las medicinas y el comportamiento obsesivo no dan mucho que fiar. De hecho, una de las cosas más “interesantes” es que, a fin de cuentas, Carrie alberga, igual que Brody, secretos, y simplemente el hecho de seguirla más en la  narración la hace a nuestros ojos, menos sospechosa. No sólo la señal telegrafiada de Brody (de la que aún no tenemos nada claro, como dice criptografía) sino también el testimonio de Lynne acerca del príncipe Farid  y la visita de Abu Nazir, le da puntos. Sin embargo, no son suficientes como para levantar, en la CIA, sospechas sobre su último gran éxito. La trama que se abre, o se ramifica respecto a este personaje, promete y mucho. Ha mostrado el lado más sórdido, complejo, y cutre del espionaje. A parte de dar crédito a Carrie, ha metido un buen personaje que, me parece, va a morir haciendo que Carrie se mueva entre la duda por su perdida y la convicción de que su muerte tiene que ver con Brody (es una especulación, no un espoiler)

El  apoyo de Saul sigue siendo básico. Saul se ha convertido, hasta la fecha, en la voz del público o el árbitro del enfrentamiento entre Carrie y Brody. Digamos que cada vez que él le da un poco más de apoyo a Carrie, se apuntalan las sospechas sobre Brody… a fin de cuentas, él no se medica. Hasta la fecha ha conseguido apoyo, especialmente la orden por cauces extraoficiales, para que Carrie avance. Su apoyo es aún más importante, porque no es ni incondicional ni gratuito: en dos casos ha mencionado llevarla a un Gran Jurado.  No sólo es así, sino que su frase al inicio del capítulo acerca de jugar la carta del héroe, es lo que hace más interesante el final del capítulo. Eso puede ser muy brillante o una trampa argumental: esto es así porque lo ha dicho el personaje “razonable”.

 

Y ahora vamos con el final. Al igual que en el pasado episodio (y aquí mi “queja”) cuando todo está más confuso, la última escena arrima la sardina a la teoría de Carrie. El sufrimiento de Brody le lleva al perdón por la oración y abrazar el Islam. Esto, de por sí, no basta para hacernos creer que es un traidor, ya que ocultarlo es bastante lógico. Sin embargo, el paso a ser un “héroe” tal y como indica Saul al principio, vuelve a fijar las sospechas en Brody. Todo el capítulo parece apuntar a lo que dice Carrie en esa misma escena “No es fácil ser un traidor”. En ese caso, junto a todo lo demás (la familia, el ejército, la CIA, la prensa), convierte a Brody casi en un personaje de tragedia griega, un tipo que va de cabeza a su destino sin quererlo y sin poder evitarlo.

El capítulo, en resumen, me ha encantado, pese al paralelismo a la hora de presentar giros en los dos episodios. Homeland de momento tiene un ritmo bastante bueno que no hace los capítulos largos, pero que los llena de cosas que apuntan hacia un final, esperemos que bueno. El garaje, que es el ángulo muerto de Carrie, promete muchas tramas (de hecho el twitter oficial de la serie preguntaba “¿qué más crees que tiene Brody guardado en el garaje?”). Cuanto más se acerca la serie a Brody y a hacernos dudar de Carrie, es mejor, y, aun así, no sería una mala opción centrarnos en cómo un héroe se convierte en un traidor. Si hace las dos cosas a la vez, será para decir “chapeau”

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20 comentarios

  1. […] 1×02 Grace: Una de las voces autorizadas de la CIA, Saul Berenson, que también es amigo personal de Carrie, la apoya en su teoría de que Brody es un traidor, mientras éste trata de recuperar su vida con su familia (Review) […]

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