Review Homeland: Clean Skin

Entrevista a la familia Brody

El tercer capítulo de Homeland rompe los diques que habían marcado los dos anteriores en dos aspectos: se centra en una trama que no es directamente la de Brody, y el interés en este se centra en el plano personal. Es algo lógico pensando en que, posiblemente, una trama tan cerrada difícilmente puede aguantar con buen ritmo toda la temporada. El caso es que un posible Brody traidor ya no parece un tirador solitario, y que Carrie retoma la confianza de Saul. Hablemos de Clean Skin.

El posible ataque se ha ramificado. Es algo que podemos entender dentro de la trama: uno no gasta la infraestructura de tener un rehén durante ocho años y escatima en recursos dejándole solo (si es que Brody forma realmente parte del plan). En este caso, parece que sí que hay algo, aunque no necesariamente implica ni al Príncipe Farid ni a Brody. La búsqueda de pistas por parte de Carrie ha hecho que el plano “terrorista” de Brody pase a un segundo plano, pero luego hablaremos de él.

En la CIA las cosas avanzan, menos de lo quisiera Carrie, pero más que si todo fuera fruto de su imaginación. La colaboración de Lynne consolida la posibilidad de un ataque por parte de Abu Nazir, pero cabe que nos preguntemos, como Saul: ¿Qué ataque? ¿Por qué ahora? Evidentemente, Carrie no tiene todas las cartas consigo para atacar a la joya de la corona de la Agencia que es Brody,  así que todo su argumento se basa en la importancia del hallazgo más que en la trascendencia del propio encuentro. A raíz de eso los riesgos que asume con Lynne son excesivos, y, tal y como preveíamos, la colaboración con la agencia le ha costado la vida ¿o no? También volveremos sobre eso. El caso es que Carrie se encara por primera vez con Saul, se siente defraudada y abandonada por Saul, aunque yo, personalmente, no lo he visto así hasta ahora. Es decir, no conocemos la relación entre Saul y Carrie antes del primer episodio, pero desde luego, es el único que se ha preocupado de ayudarla, apoyarla y conseguirle recursos. Supongo que la relación antes sería más próxima, pero, como bien dice Saul, la confianza y el respeto son básicos y Carrie, arrinconada por el miedo y la preocupación, rebasó los límites… Pero vamos, que a mí eso no me parece mucha bronca, la verdad.

Lynne y Carrie se han vuelto descuidadas (quizá sea lo que le cuesta la vida) porque desde las “ingles brasileñas” a la conversación en el gimnasio hay una enorme diferencia en cuanto a precauciones. Aunque la explicación de Carrie quizá vaya más dirigida al público que a Lynne, lo cierto es que uno no puede dejar de pensar que hablan demasiado. Eso sí, la muy posible muerte de Lynne se convierte en toda una incógnita: yo cada vez que la veía aparecer, temía que acabara como ha acabado… casi desde la primera escena.

Carrie se ha sentido confundida y despistada con el resultado de la investigación, y afectada con la muerte de Lynne y su mentira necesaria (aunque tal y como han transcurrido las cosas, una escolta no parece que hubiera podido hacer demasiado). El caso es que se hunde entre el resultado infructuoso, la pérdida de su “activo” y tener que hablar con sus padres… hasta el punto de desmontar la cobertura de Lynne, lo que me parece una barbaridad.

En casa de los Brody, el predominio del tema ha sido personal, aunque hay un detalle más que importante, y no me refiero a la “relación sexual” de Brody con… en fin, no sé cómo decirlo. El caso, es que como dice Jessica cuando están organizando la entrevista, Brody ha cambiado en todo, menos en la preocupación por la decoración. Igual que decíamos de la relación de Saul y Carrie, no sabemos cómo era Brody antes de ir a Irak. ¿Era así de entrañable y pacífico? ¿Era un tipo colérico? ¿Perdía las casillas fácilmente? No sabemos nada, y eso es un hándicap, en el que sólo nos podemos fiar de lo que nos transmita Jessica. En principio (y a mí me lo parecía) se podía achacar a un tema de celos, como hemos visto a raíz de la conversación entre Brody y Dana, pero, si ves las cosas con perspectiva, sí que parece que Jessica no reconoce a su marido, y no sólo por el tema sexual. Evidentemente, la escena del dormitorio marca la cima de la trama de Brody: se siente limpio, igual que tras hacer sus abluciones, y no quiere ensuciarse tocando a su mujer, porque, tal y como vimos en el piloto, ella sigue gustándole (no es un tema de asco y repulsa). Sin embargo, a parte de ser humillante para Jessica, puede ser la grieta en la pareja perfecta que convierta, quien sabe, a ésta en la única aliada de Carrie. Mencionar que no soy muy fan de la Morena Baccarin de V y aunque esta me gusta más, no sé si es un peso excesivo sobre ella que los espectadores entendamos que Brody no es igual que antes.

Damien Lewis ha estado excepcional y Brody ha estado excepcional. No es una redundancia. Lewis nos ha mostrado toda la confusión que hay en un personaje que está confundido, desorientado y que parece vivir una lucha interior en la que sólo cuando se reconcilia con su nueva fe y su hija, parece darle la paz. Brody ha estado inmenso porque, en más de una ocasión a lo largo de la entrevista y del paseo con Dana, ha sido capaz de ocultar, con lo que parece bastante esfuerzo, esa lucha interna. Cuando habla de cómo resistir a esos 8 años, parece que los revisa uno a uno, hasta decir que lo único que le ha mantenido con vida (y quizá fiel a sí mismo) es pensar que no le fallarían los suyos.

La confianza en su gente no es un acto ciego, es decir, cuanto más avanza la trama, y en este capítulo parece más probable, Brody, sabe, sospecha, entiende, o teme que su mujer ha tenido una relación con el Tío Mike. Puede que sea por intuición, puede que sea una información pasada por Abu Nazir, pero sí que da la sensación de que decide hacer borrón y cuenta nueva. Si definitivamente Brody es un traidor, parece que será su familia lo único que permita una redención de la posible conversión a terrorista. Esa vía de redención es aún más importante cuando parece que la relación con cada pedazo de la familia es más sólida, como vemos al final en la entrevista familiar (aunque Jessica parece tener desconfianzas). Como curiosidad ¿el tema de los candados, sería algo que se hacía en EEUU antes, o es un préstamo de la novela de Moccia?

Por último, los cinco minutos finales. Es increíble la brillantez a la hora a la que convierten un McGuffin como el collar en el elemento que, de verdad, ratifica un posible ataque, y todas las dudas que deja respecto a la posible implicación de Farid. La brillantez de Saul (la explicación del uso de la joyería en los pueblos nómadas), hacen que por un lado la explicación sea perfecta, pero, por otro,  que nos hagamos a la idea de que, de aquí al final Carrie y compañía irán un paso por detrás de la trama. Ahora no hay una posible traza entre Brody y los compradores de la casa que, tocando al más profundo imaginario estadounidense, tiene apego a los aeropuertos (aunque a mí me parece que más para no ser escuchados que por que el ataque sea allí).

En resumen, es un capítulo de transición, término denostado en la mitología lostiana, pero necesario para que una trama crezca y madure como ha hecho hoy. Homeland sigue siendo una serie con capítulos que, sin aparentar ser largos, cuenta muchas cosas sin llegar a confundirnos. Si hay que poner una pega (pequeña) es que, de momento, parece depender demasiado de sus cliffhangers de final de capítulo, y eso puede hacer cansar en un par de capítulos más.

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22 comentarios

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