Review HIMYM: Weekend at Barney’s

Review HIMYM: Weekend at Barney's

Casi un mes sin capítulo nuevo de How I met… y casi un mes sin review. La de Weekend at Barney’s podría ganar todos los premios al retraso en este blog, de eso no hay duda, y de hecho algún amable comentario nos lo recuerda. El ritmo de la serie entra en barrena en esta época del año (ahora tendremos dos semanas de capítulos y nuevamente casi un mes de ayuno), y en esta ocasión casi me parecía más útil enganchar la review del 8×18 con el 8×19 justo antes de la emisión de éste. Y no es que necesitemos refrescar la memoria mucho, al fin y al cabo HIMYM no es de esas series que precisen de Previously…, pero sí es cierto que tenemos un gran titular: se acabaron las novias para Ted. Lo próximo, la mother.

Playas, chicas en bikini, deportivos rojos… podría ser el inicio de un capítulo cualquiera de Corrupción en Miami, pero no nos hemos equivocado de serie: es How I met. Es How I met y es Barney en estado puro. El rubio está decididamente comprometido con Robin (de hecho, ya han enviado las invitaciones para la boda), pero no puede evitar recordar a su gran tesoro: el Playbook. Buenísima la parodia de Este muerto está muy vivo (Weekend at Bernie’s en la versión original), tanto la primera como la segunda parte, con Barney en el papel de fiambre y Ted y Marshall tirando de las cuerdas cual José Luis Moreno

Ted. Ted Mosby, el romántico empedernido, el hombre que busca a la chica (The One), sigue emperrado en darle oportunidades a la loca, loquísima Jeannette. Tantas le da que al final es ella la que termina por darle calabazas y finiquitar la relación. Motivo de alegría para Robarney (gran momento de saltos en la cama y champán a borbotones), pero de tristeza para Ted, que echa de menos… ejem, el sexo con Jeannette. Oye, un motivo como cualquier otro, ¿no?

De la conjunción entre la ruptura de Ted y la obsesión de Barney con el Playbook nace la trama principal del episodio: el rubio ayudará a su BFF a encontrar un ligue, un clavo que quite el clavo Jeannette. Por cierto… muy fan de la escena del ascensor en que Barney aborda a Ted, por dos motivos: a) me encanta que Suitman se disfrace aunque no haya demasiadas (o ninguna) razones para que sea necesario y b) que nenaza es Barney peleando…

Review HIMYM: Weekend at Barney's

No puedo decir lo mismo al respecto de la nueva aparición del Playbook. Creo que si juegas a enterrar una cosa, debes enterrarla, y no sacar tramas zombis donde aquel Playbook que quemó Barney no era el oficial, sino blablablá… ¿No hubiera sido mejor que se hubieran ido a ligar como en los viejos tiempos, sin libro ni nada? Evidentemente, eso hubiera evitado la reacción de Robin al final, pero justo eso ha sido lo que más me ha molestado del capítulo. La canadiense no debería estar ya para muchas gaitas con el tema del libro, por un lado, y por el otro la justificación de Barney, por muchos conejos que se saque de la chistera, ha sido tremendamente chapucera para lo mágica que suele ser esta serie en esos momentos tiernos.

Sinceramente, la resolución de la historia del Playbook es un poco cansina; deberían dejar de marear la perdiz con el tema porque no beneficia a ningún personaje. Dicho esto, me declaro fan de las nuevas jugadas que hemos descubierto, aunque lo mejor de todo ha sido ver a Ted vestido de enfermo (¿qué mente retorcida inventó los pijamas de hospital?), renegando de su amistad con Marshall y hablando consigo mismo (“I understand that“) ante la mirada de una chica que, obviamente, he terminado por tirarle la copa encima en cuanto ha oído el remate a puerta que contenían todas las jugadas: my penis.

Mientras, Padmallow estaban en la apertura de una galería de arte (escenario habitual de ahora en adelante, por lo que se ve, al menos para Lily) en la que Marshall ha metido la pata primero y salvado la situación después. Marshall en forma es mucho Marshall, y todos y cada uno de sus chistes han estado geniales. Le pone ese punto ridículo que te hace reír aunque sean malos a rabiar, como el de las Tortugas Ninja, y no te digo si encima son buenos (el de Warhol y las latas/tetas me ha hecho mucha gracias, ya ves tú…) Además, la escena de los caramelos cayendo al suelo ha estado bien, por mucho que se viera venir el lío en cuanto Ted 2030 nos ha avisado que esa era la última bolsa de Skittles que Marshall compraría jamás…

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Lo bueno del Playbook ha sido que, en un último acto de servicio, nos ha quitado de encima a Jeannette. Al descubrir el libro, la enajenada policía ha destrozado el apartamento de Ted (por tercera vez, si no me descuento…), incluyendo el reloj de cuco que vimos recientemente y, ay, ay, ¡aaaaay!, las botas rojas. ¡Adiós a las botas rojas! Un desastre, sin duda. Espero que Ted encuentre otras rápidamente, porque quiero volver a ver cómo sale caminando chulescamente de la habitación al son de su “Pulling. Them. Off.”

Un capítulo más que correcto, con algunos patinazos pero en general divertido. Me ha resultado muy gracioso oír a Ted cerrarlo con la frase “No more dating. I’m ready to settle down.“, porque básicamente de eso es de lo que va la serie… de que él está preparado para sentar la cabeza desde el piloto, y no ahora especialmente. Aunque bueno, las ha visto de tantos colores que quizá ahora sí que lo diga más en serio, mucho más en serio, que en aquel lejanísimo 1×01. Y antes de cerrar, tres guiños:

  • Barney insiste en su regla única, que ya hemos oído más de una vez: New is always better!
  • En Three Days of Snow, Ted dice que una de las frases de cinco palabras de las que un hombre se arrepiente de pronunciar es, precisamente, I’m gonna win her back
  • ¡El disfraz de Barney es repetido! 7×22, Good Crazy

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3.5
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