Review HIMYM: Twelve Horny Women

Está tácitamente asumido que How I met your mother es una serie coral, una estrella de cinco puntas donde el protagonismo recae por defecto en Ted por aquello de que él es el narrador principal. Protagonismo que muchas veces ha sido acaparado por Barney, el breakout character, pero protagonismo al fin y al cabo. Sin embargo, y salvo contadísimas ocasiones, el personaje que encabeza esta review es el auténtico director de orquesta de HIMYM: un personaje fiable, el que menos altibajos sufre, regular y capaz de moverse perfectamente entre la comedia y el drama (entendiendo por drama el poco drama que cabe en una sitcom). Sí, Marshall Eriksen no es el alma de How I met, porque tiene que ser Ted, ni el músculo, que por acumulación es Barney, ni siquiera el pulmón que tantas y tantas veces representa Robin; pero sí es el corazón

Y si me arrodillo de esta manera ante Marshall es porque creo que el capítulo ha sido suyo al cien por cien, y porque creo que precisamente por eso ha mantenido la buena línea de la semana anterior. De hecho, Twelve Horny Women es casi una continuación de The Stamp Tramp, donde resolvemos la trama del juicio contra Gruber Pharmaceuticals y donde se nos abre una ventana de futuro para el abogado Eriksen: ¡será juez! Porque… ¿acaso alguien duda de que Marshall acabará siendo juez? Desde luego que yo no. Si es lo que se propone, acabará vistiendo toga e impartiendo justicia de esa manera tan franca y honesta. Unas armas que le sirven para ganar a Gruber y de paso para reclutar a Brad a su causa.

Pero empecemos por el principio, ese principio de capítulo con el que los guionistas nos han querido meter el miedo en el cuerpo: por cómo se ha ido desarrollando todo, daba la sensación de que Marshall en realidad estaba ante un tribunal de disciplina, aparentemente después de haber perdido los nervios en el juicio. Al final ha sido simplemente eso, un juego de los guionistas. El juicio ha centrado la mayor parte del episodio, siendo trama principal y dejando un poco de lado a los otros cuatros personajes, a quienes se les ha creado una trama secundaria bastante floja. Luego iremos a ella…

El desarrollo del juicio ha sido de manual, siguiendo las normas de un partido de Oliver y Benji o de uno de los marrones de McGyver: la cosa empieza un poco fea (Brad tirando de encantos masculinos para seducir al jurado), el protagonista parece que remonta el vuelo (Marshall saca al patito), pero luego le cae una bofetada gorda (el vídeo de Brad)… y cuando todo parece perdido, ¡zasca!, el argumento definitivo (la dermatitis). Obviamente, los guionistas no han jugado a sorprendernos, si no que han tirado de Brad como principal elemento cómico. Muy grande Joe Manganiello, que ha sabido hacer de su personaje un auténtico encantado de serpientes. Me quedo sobre todo con el momento del vídeo en el que sale tocando el saxoamazing! También me ha gustado el toque homosexual del juez, por mucho que luego se vaya con su mujer al teatro, y su afán por que Brad se quitase la camisa. Lástima que el buen gag de la señora que hace los retrato robot me haya recordado tanto a Agárralo como puedas que me haya hecho gracia solo por eso. Película de culto, por cierto…

Respecto a la trama secundaria, lo dicho: floja. No tanto por previsible, que también, sino por poco esforzada. Entiendo que no puede haber un episodio que prescinda totalmente de Lily, Ted, Robin y Barney, pero seguro que había alguna manera algo más elaborada de darles cabida. Sin ir más lejos, era un capítulo ideal para que Lily (esposa) y Ted (mejor amigo) estuviesen en el tribunal, y al rubio y la canadiense se les podría haber dado trama conjunta para ir encarando algo mejor el asunto Robarney. Una opción que me habría encantado, respetando la idea de que los cuatro vayan a apoyar a Marshall, es que los gags se hubiesen construido alrededor de las presuntas massive hemorrhoids de Barney… una especie de broma gigante al estilo del Swarley del 2×07, ¿recordáis?

En resumen: capítulo por encima de la media de la temporada, pero que no eleva a HIMYM a los altares a los que nos tenía acostumbrados. Bien por el hecho de introducir una pequeña trama de largo recorrido (Marshall juez), pero mal en la gestión de la historia B, por mucho que tiren de mitología con la inclusión de Scooter, de Robin Sparkles o de la pasión de Ted por las ferias medievales. Es más: ha sido un desperdicio de mitología, sobre todo el caso de Robin Sparkles.

Y antes de acabar…

  • Muy fan de Brad y su decisión de ponerse traje y empezar a mentir para conseguir lo que quiere, Barney Stinson style; me ha gustado esa sutil broma interna
  • Lo cierto es que me cansa un poco la norma hecha ley de que, al final, Lily siempre acabe ganando / teniendo razón; aunque en este capítulo la salva la referencia Omar…
  • Pequeño gazapo: Scooter dice aquí que se llama Jeff, pero anteriormente había dicho que su nombre real era Bill. ¿Cómo se cuelan estas cosas tan fáciles de controlar?
  • Muy, pero que muy fan de Ted afirmando ser un macarra… y empezando su argumento con una frase en francés (Au contraire); algún día quedaré en pie como el último fan de Ted Mosby en la Tierra
  • Barney: “Those magicians pulled off the greatest trick of all: they accepted me”. Si es que en el fondo El Señor del Traje es un blando…

MVP de la semana: Marshall. No ha tenido los mejores gags, desde luego, pero se lleva mi aplauso por echarse el equipo a la espalda…

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3.5
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