Review HIMYM: The mermaid theory

Review HIMYM: The mermaid theory

Blitzgiving es, posiblemente, la cumbre de esta sexta temporada de . Trama, ritmo y cameo conforman un trío de ases que colocaban el listón muy alto para el siguiente, para The mermaid theory. Pero, como decíamos en la pre-review, este título olía a Teoría de Barney Stinson, o sea, olía bien. Y lo cierto es que el 6×11 ha mantenido (como mínimo) el nivelón del 6×10, no solo gracias a las teorías del rubio sino a unos guionistas en estado de gracia. ¿Te ha gustado The mermaid theory tanto como a mí? Tanto si la respuesta es como si es no, ¡pasa y comenta!

Tras el experimento de las reviews en directo volvemos al formato tradicional de análisis para un capítulo que, sí, lo tenía chungo, porque Blitzgiving es mucho Blitzgiving. The mermaid theory, sin embargo, ha resultado ser un capitulazo con todas las de la ley. Y lo ha sido rompiendo normas: ¿que decíamos que un episodio con muchas tramas era demasiada chicha para tan poco tiempo y podía quedar fatal? Pues sí, pero no ha sido éste el caso. Porque aunque es cierto que ha habido múltiples escenarios (la trama Lily-Barney, la trama Barney-Marshall, la trama Ted-Zoey-Captain, la trama Robin-Marshall), a mí personalmente no me han parecido excesivos. Al contrario, tanto salto espacial le añadía un punto extra de diversión. Y es que, nuevamente apelo a los guionistas, cuando las historias se hilan con mimo el resultado es óptimo. Me voy a ir a Canning Randy para recordar el caso de un capítulo cuya multiplicidad de tramas hacía perder muchos enteros. En aquella ocasión, entre el flojete Randy, la ahora olvidada Becky y la no-sé-qué-pensar Zoey, se comían medio episodio con una red de argumentos que no cuajaba entre sí; The mermaid theory contiene también varias historias, pero la manera de mezclarlas es magistral. Empecemos…

El detonante de todo es The Captain. Sí, el veterano marido de Zoey desconcierta al grupo sobremanera… no saben por dónde coger a un tipo cuya cara dice dos cosas a la vez. Enorme el gag del cuadro, muy propio de Marshall… y más enorme aún la réplica cuando The Captain y Galactic President Superstar McAwesomeville Ted están en el barco, y las sombras le juegan una mala pasada a nuestro protagonista. Ted teme ser asesinado por culpa de una mentirijilla de Zoey a su marido durante la, ehem, apasionante exposición de Frank Lloyd Wright a la que nadie más del grupo quiere ir. Muy grande el rollo de lavarse el pelo, coronado por Barney: “Y yo estaré en casa intentando superar el hecho de que nadie me ha invitado a la gran fiesta de lavarse el pelo” Por cierto: brillante lo de los Jonas Brothers

Una foto bipolar, sin dudaUna foto bipolar, sin duda

Muy ciertas, ya que estamos, las normas de Lily para planes que mezclan casados con solteros: nada de velas, nada de compartir comida (ampliado a nada que implique saliva) y nada de mentir al cónyuge. Sobre todo, los puntos 2 y 3, las velas son más mito que otra cosa. Me gusta que Aldrin siga siendo la conciencia del grupo, a eso al menos no la gana nadie… El primer plan que mezcla casado-soltera es el de Robin y Marshall. Perdón: Robo Cop y Marsh Madness. Lo cierto es que ellos dos son quizá la parejas menos explotada dentro del grupito. A los chicos los hemos visto más o menos en parejas de dos muchas veces (Ted y Barney ligando, Marshall y Ted en la universidad, Barney y Marhsall en el trabajo), y Lily mezcla más o menos con todos (recordemos su faceta de consejera para con Ted y Barney); Robin es diferente, y si bien con Barney sí hacía planes aun antes de estar juntos (¿en qué capítulo la veíamos hablando de puros y whisky, traje mediante, sentada en un butacón frente al rubio?), con Marshall la recuerdo en Little Minnesota y poco más…

Por tanto, buena vía de exploración… y previsible resultado: Robo Cop y Marsh Madness no tienen nada que decirse. Una cosa que, confesad, nos pasa más o menos a todos. ¿O acaso no tenéis ese amigo o amiga con la que os lleváis genial dentro del grupo, pero luego sois incapaces de tomar algo a solas? Genial, por cierto, el momento guiños de ojo… ¡y los temas de conversación! Deportes, invierno, y deportes de invierno. Awesome!

“Pueeees… parece que ha quedado buen día, ¿no?”

Y, mientras, tanto… la mejor trama del capítulo se cuece a caballo entre el McLaren's, el piso y la calle. Sinceramente, hacía mucho tiempo que nos disfrutaba tanto del montaje de HIMYM, y que no me quitaba el sombrero tantas veces como en este capítulo. Me refiero a la esperpéntica trama de Lily y Barney… La escena de la moto pasando por el bar es suprema; las referencias al helado (You saved us…) son geniales, y el momento en que todo lo que era absurdo (You're a big stupid octopus head!) empieza a encajar es pura magia. La verdad es que se ve venir un poco cuando lo del truco de la cerveza flotante… aunque reconozco que no tuve la suficiente picardía como para verlo con el helado. El caso es que es Barney (¿alguien lo dudaba?) el que le dice algo inapropiado a Lily para descorchar esta locura de trama. Trama que, de la misma manera que gran parte del episodio, está perfectamente envuelta en una teoría que, como bastante de lo que sale por la boca de Barney, tiene algo de cierto… Y digo bastante porque a veces sale puro veneno. Ejemplo: High heels chafe my shoulders.

¡Lily embarazada!¡Lily embarazada!

Otra cosa que recupera la serie, como vemos en la imagen inmediatamente superior, es el gusto por adelantar tramas. Que Lily iba a quedarse embarazada, al fin y al cabo, era de esperar, pero la primera imagen de ella en estado nos llega vía flashforward. Curioso: cuando la actriz estaba embarazada no hacían más que esconderla, y ahora tienen que ponerle tripa falsa. Qué cosas tiene la tele… Aunque sin duda, puestos a adelantar tramas, lo mejor es ese final con Ted vestido de mujer, feliz y entrando en el McLaren's con sensación de triunfo… ¿¿qué narices está pasando??

La conclusión que saco del capítulo es la siguiente: ¡qué bien le sienta a la serie el cambio de parejas! Por mucho que no me acabe de encajar lo de que Marshall vea a Robin como una sirena ahora, cinco años después de conocerla (¿cinco ya?), y por mucho que siga a bordo (¡gag marino!) la no-sé-qué-pensar Zoey. No, realmente no me engancha este personaje. Será por Jennifer Morrison, o será porque la relación carece totalmente del aura mágica de Robin (la lluvia, el cuarteto azul…), Victoria (la noche de la boda, la entrada a la pastelería…) y, mal que os pese a muchos, Stella (2-minutes date, say no more…), pero a mí Zoey no me pitufa. Lo siento… Y sé que más pronto que tarde acabará habiendo tomate: ese final con el reloj haciendo tictac lo delata.

Estoy deseando saberlo, ¡YA!Estoy deseando saberlo, ¡YA!


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