Review HIMYM: The front porch

Seré directo: me he reído taaaaaaaaanto con The front porch… HIMYM
está cogiendo un ritmo brutal entre gags internos, referencias a otras
series o películas, flashbacks y flashforwards… Incluso los más
exigentes han tenido su ración de amor esta semana, con una escena
final preciosa. ¡Vamos a comentar!

Odio a Karen, la odio. Es decir, qué bien hace Laura Prepon su papel… La odio tanto como el resto del grupo, y haría lo mismo que Lily: apartarla del equipo. Lily ya tiene estas cosas: te esconde la pelota de béisbol si cree que te has portado mal y no te la devuelve hasta que pidas perdón. O monta una trampa mortal para que tu novia pedorra huya. Todo por el bien del grupo. Sí, me encanta Lily, pero yo también creo que se pasa un poco. Sobre todo cuando provoca que Ted y Robin rompan, más o menos conscientemente. También podemos verlo a su manera: si la idea de felicidad de uno y otro es tan diferente, ¿para qué seguir con la relación? Bueno, ésa es la gracia de muchas relaciones, que no tienen lógica y aún así funcionan.

En resumen: que Ted descubre que Lily ha estado boicoteando intermitentemente su vida amorosa desde los tiempos de la facultad. En el caso de Karen, deja estratégicamente un pendiente en la cama, para que ella lo encuentre y se ponga celosa. Es un duro hallazgo que corta de cuajo esa fabulosa pelea de almohadas sobre quién es más fan del Chianti cosecha 2002… ¿He dicho que odio a Karen?

“Sí, nenas…”

Eh, pero un momento… ¿tres párrafos y no hemos mencionado a Barney? Nuestro traje andante empieza fuerte desde el primer momento, admitiendo sin pudores que no ha visto el programa de Robin nunca, mientras Lily y Marshall disimulan. ¿No lo ha visto realmente, o finge que no lo ha visto pero en realidad no se pierde un segundo del programa de su amorcito? Aaay, Barney…

Bueno, ya hemos calentado bastante, no lo resisto más, entremos a cuchillo en el epicentro del capítulo: los pijamas. No sé qué parte me gusta más, si el pyjama-suit de Barney, fantasía sexual incluida (brutal cuando suena el timbre y se despierta), o el momento en que Marhsall dice que no hay ropa de noche más lamentable… ¡mientras descubre su camisón! Y luego las coñas de Barney, y después las cinco razones de Marhsall para llevarlo, y más tarde ver al propio Barney cambiando de bando (“Little Barney says 'Mahalo'“, que es gracias en hawaiano)… ¡locura en las gradas, el público enloquece, qué grande es esta serie!

Si estás leyendo esto sin haber visto el capítulo, pensarás: “Mmm, claro, el típico capítulo de How I met your mother en que un gran gag lo salva todo“. No, mireusté… es que al mismo tiempo que toooodo esto sucede, algo más está pasando. ¿Habéis visto alguna película de la saga Aterriza como puedas (The Naked Gun en versión original)? Si la respuesta es , sabréis que muchas veces lo más gracioso de la escena está pasando en segundo plano. La trama de Robin es de ese estilo, la vamos viendo en el televisor: asistiendo un parto, apagando fuegos, enseñando emocionadísima una foto de sus amigos (seguramente mandando un saludo del plan “me estarán viendo”). Jugar con esos dos niveles, con esa doble acción, es prácticamente nuevo en la serie… y funciona.

Delirante...Delirante…

Saltemos al futuro, al flashback. Dicen que jugar al bridge es tremendamente complicado, quizá por eso los futuros Ted, Lily y Marhsall no tienen demasiada idea. Eso sí, pase lo que pase, Marshall sigue ganando a todo juego que se precie y además lo hace gritando el nombre cuando se declara vencedor: “¡Bridge!” Por cierto, detalle extremadamente friki… después del discurso de la futura Karen sobre el agua tóxica y los delfines, Lily se levanta y dice que va a tomar un baño. Marshall se levanta ipso facto… ¿no os recuerda a la escena del 4×01 (creo) en que veíamos cómo la pareja tenía una palabra clave (¡rinoceronte!) para ir a echar un polvete? ¿Y cómo Lily dijo que tenían que cambiarla? Pues no sé por qué pero me ha parecido que ésta era la nueva expresión…

Más detalles que engrandecen el episodio: rescatar esa escena de la segunda temporada colando en medio los comentarios, revista en mano, de Lily. Es decir, Lily no quiere quizá separar a la pareja, pero de rebote lo hace. Y la reacción de Ted… vimos a un Ted molesto, decepcionado, tremendamente calmado por fuera e hirviente por dentro cuando descubrió que Barney se lo había montado con Robin. Pero ahora es un volcán, y me encanta la frase que le suelta a Lily: “Que encontraras a tu amor a los 18 años no te da derecho a jugar a Dios“. Pues no… Por suerte, y no sólo porque Lily sea una buena aproximación a la mujer perfecta, lo arregla con una cenita romántica. Pero no para Ted y Karen (a la que sigo odiando, pese a que me encanta su último flashforward con la necrológica de Lily), como estaba previsto, sino para Ted y Robin… Aaaah, Ted y Robin. Qué última escena, qué pareja… os remito a David y su absoluta devoción por ellos.

Qué boniiiiiiito...Qué boniiiiiiito…

Cerramos. Capitulazo, de los que echando la vista atrás para repasar la temporada, recuerdas con detalle. No sólo por los grandes gags, ni tampoco por el momentazo romántico del final. También por la música, por ejemplo, y es que ésta y los efectos de sonido son especialmente acertados en este capítulo… Repasad los minutos 4:50, 6:50, 14:15, por poner tres ejemplos. Y también, cómo no, por la extensa lista de homenajes: a The Big Lebowsky, temazo de Bob Dylan
(The man in me) incluido; a Star Wars, con grito wookie de regalo; a
Algunos hombres buenos, con Lily y Ted como Cruise y Nicholson. Tanta calidad me nubla la vista y, rompiendo la norma de la casa, no me veo capaz de escoger tres momentos. Echadme una mano…


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