Review HIMYM: The Exploding Meatball Sub

Review HIMYM: The Exploding Meatball Sub

Porque tiene un título que además de ser más propio de The Big Bang Theory es pésimo. Porque Robin sigue aparcada. Porque algunos mecanismos de pareja de Marhsall y Lily ya cansan. Porque Zoey hace siglos que cansa. Porque Zoey es, de lejos, la peor novia que ha tenido Ted. Porque Zoey sí es insustancial. Porque queremos aroma a season finale. Porque el hambre da más ganas de comer. Por estas y por muchas otras cosas el capítulo de esta semana de ha sido un poco pinchazo. Tras dos semanas de parón, The Exploding Meatball Sub me ha sabido a poco, y creo que no soy el único que esperaba algo más del retorno de los chicos del McLaren's. Don't worry, kids: pensemos en los gags buenos, que los ha habido, y confiemos en que la semana que viene la cosa mejore. Porque, ¿sabes qué? ¡No hay parón!

Quizá exagere, y quizá la cosa no tenga la menor importancia, pero The Exploding Meatball Sub es posiblemente el peor título de capítulo de la historia de esta serie. Hala, ya lo he dicho. ¿Quiero decir con esto que es el peor capítulo de la historia de…? No, no, no. Entendedme, este 6×20 es un capítulo que cojea, pero nada más. De hecho, en un segundo visionado me ha gustado algo más que de primeras, pero aún así no desprende el aroma a season finale que (al menos yo) esperaba. Aunque sí, prepara cosas

Repasemos tramas. Marshall ha dejado definitivamente atrás la muerte de su padre y eso significa también que ha decidido tomar las riendas de su vida. Feliz en el amor, sin preocupaciones de salud a la vista (se revisó el corazón hace un par de capítulos), el caballo de batalla del abogado es el trabajo. En el GNB gana un pastizal, sí, pero no es su sueño. Su sueño es defender la naturaleza, y para allá que se va. Al Natural Resources Defense Council. De momento, sin cobrar un duro; pero todo se andará. ¿Ponemos fin a la etapa de Marshall en el GNB? Sí, supongo que sí, lo que nos dará pie a nuevas tramas laborales y nos deja sin el filón de ver a los tres chicos trabajando juntos. En cualquier caso, hacía tiempo que ya no se explotaba mucho la vía GNB, ¿no? La otra trama principal es la que enfrenta a Zoey y Ted, una pareja con puntos de vista completamente opuestos. Siempre. En todo. El final del capítulo, con las conclusiones de Ted, nos pone en bandeja la cabeza de Zoey: game over, rubia…

No hay una descripción disponibleQué grande Ted…

Y si avanzamos considerablemente en las tramas (cambio de trabajo, ruptura anunciada), ¿por qué el capítulo flojea? Entre otras cosas, porque la historia del bocadillo es mediocre para lo que acostumbran a ser las historias de Barney; porque el papel de Lily es especialmente cansino y no aporta demasiado; porque Robin, repito, parece más terciaria que secundaria. En definitiva, al capítulo le falta la chispa HIMYM, incluso en algo tan característico como el montaje. Solo se han atrevido a jugar con él cuando Barney destroza su despacho, se gira, ve a Robin y le pregunta ¿Cuánto tiempo llevas ahí? Eso me ha gustado…

Una tontería que me ha llamado la atención, pero que me ha hecho pensar… El gag con los policías, cuando Lily y Ted están en la puerta del aeropuerto y ella solo hace que decir cosas con doble sentido que alertan a los agentes, ¿sabéis?, me ha parecido especialmente malo. Muy poco ingenioso, muy facilón, todo lo que una comedia mediocre suele ser y HIMYM nunca ha sido. Acto seguido me he ido a la Wikipedia para ver quién había escrito el capítulo, convencido de que podría extraer una teoría: ¡Ajá! ¡Lo sabía! ¡Es el mismo que escribió aquel capítulo pésimo de la cuarta temporada! Pues no. Mi gozo en un pozo: Stephen Lloyd firma, además de este, el originalísmo Brunch, el divertidísimo Spoiler Alert, el mil veces genial Intervention, el brillante Right Time, Right Place, el loquísimo Zoo or False, el tremendo The Wedding Bride y el reciente Cleaning House. De todos ellos, solo este último no me parece un capitulazo. Así que Lloyd, perdonado estás, un resbalón lo tiene cualquiera…

Me consuela que por lo menos ha habido gags sueltos muy buenos. Me encanta que Barney hable de geografía. Es difícil superar su crítica a los suecos, que vimos en Woooo!, mezclándolos con los franceses, pero casi la iguala al confundir España con Italia, Egipto y Jacob sabe qué más… Otro golpe de genio de Barney:

How can you not remember my name? It rhymes with your name!
And I said my name was…

También es genial cuando acude a las pizarras, síntoma inequívoco de que algo le preocupa mucho: saber qué chica le está reventando las conquistas (¡era Britney!), descubrir cómo conseguir acostarse de nuevo con Robin… y ahora lograr vengarse de Marhsall. Pero sin duda, lo mejor del episodio ha sido conocer a Hershel. ¡Qué grande! “Es más alto que Marshall… ¡y sabe más leyes!” Qué grande es Barney cuando se pone en plan niño pequeño…

No hay una descripción disponibleDuelo de caretos

La teoría de Robin también me ha encantado, eso de que a la hora de la verdad, por mucho que algo no te guste, a veces cuesta deshacerse de ello. Lo mejor, el acompañamiento musical, ese I Will Remember You de Sarah McLachlan. La canadiense, eso sí, se ha apuntado el mejor tanto al contarle a Barney una historia hiperfriki sobre su padre, un reloj, un tal Andy Grenier y… tictac… tictac… awesome!

Y poco más. Puntos dispersos, cabos sueltos para un capítulo normalete, en el que Ted ha demostrado sus escasas habilidades para el castellano (I don't speak… whatever you are speaking, le dice el profesor Rodriguez) y cuya mejor noticia son las últimas palabras de Ted:

Support is better. Way better.

Apoyarse es mejor que no hacerlo. Palabras que son una especie de finiquito para Zoey, personaje que a mí por lo menos me ha decepcionado bastante. Quizá estoy influenciado por las palabras de los creadores de la serie, que dijeron de ella que sería la mujer más importante en la vida de Ted hasta el momento, blablablá… Qué queréis que os diga, a mí me resulta prácticamente intrascendente. Que sí, que seguramente antes de desaparecer ponga a Ted sobre la pista de su futura esposa, y de ahí su trascendencia, pero al menos como personaje está a años luz de las demás. No ha sido ni la mitad de entrañable y mágica que Victoria, no le ha llegado a Stella ni a la suela de los zapatos, y ponerla en la misma frase que Robin hasta me parece un insulto. Tampoco el aporte de la propia Jennifer Morrison ha hecho mucho por Zoey. Así que aquí tenéis a uno feliz porque se vaya a bajar del barco…


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