Review HIMYM: The Broath

Bienvenidos a la review de The Broath cuando lo que deberíais estar leyendo es, cuanto menos, la pre-review de… del capítulo siguiente a The Broath. How I met your mother está en ese momento de la temporada, no es el primer año que lo hace, en que dosifica sus capítulos con más mala leche que el asesino de Se7en. Los martes por la mañana son una especie de ruleta rusa en la que el premio es que el lunes la CBS emitiese algo nuevo. Premio que, últimamente, está más caro que escuchar a Mourinho en rueda de prensa… Y no tengo precisamente buenas noticias: ni anteanoche, ya lo sabéis, ni el próximo lunes habrá episodio nuevo. El 7×20 llegará el día 9 de abril. Eso sí, luego ya empalmaremos con el 7×21, y nos quedará nada y menos para la finale (7×24). Pero bueno, de momento quedémonos con The Broath, capítulo que al menos a mí me ha hecho reír como hacía mucho, mucho tiempo que no pasaba con HIMYM.

Simple y llanamente: no recuerdo el último capítulo de la serie que me gustó tanto como este. Solo con la primera secuencia mi nivel de felicidad se disparó hasta niveles estratosféricos. Apuntad: Ted entrando en el apartamente de Barney y encontrándose en una especie de santuario; Barney diciendo, de la manera en que solo él sabe decirlo, Ted Evelyn Mosby; los juegos de palabras con Bro; los monjes cantando “Bro“; los monjes siendo contratados por un monk guy; Ted, just… ok?; Ted Evelyn Mosby; Ted EVELYN Mosby; Ted middle name omitted Mosby + guiño. En fin, creo que queda claro que la escena inicial entre Ted y Barney me ha encantado, ¿no?

El capítulo me ha hecho reír mucho por sus buenos gags y porque se ha beneficiado de una estructura en la que, esta vez sí, fondo y forma se dan de la mano. ¿Recordáis The Burning Beekeeper? Creo que todos, o la mayoría, nos quedamos con la sensación al ver el capítulo de que el montaje era genial, de que esa especie de homenaje a las obras de teatro en tres actos estaba bien pensada pero mal ejecutada, porque la trama en realidad no lo precisaba. El gran misterio era saber por qué los personajes reaccionaban así, pero llegados al final todo resultaba un truco algo burdo: ¿de verdad era importante o relevante siquiera conocer la identidad del beekeeper, o saber que el gouda se había ido por el suelo? En absoluto. En cambio, en The Broath todo está al servicio del truco final, con la diferencia de que aquí sí hay magia. Podemos olernos más o menos que el comportamiento borde de Quinn y el calzonacismo de Barney son fingidos, pero en general la idea es buena… y encaja perfectamente con la naturaleza perversa de Barney. Y de Quinn, porque hemos descubierto que la chica no se queda atrás.

Además de contar con una estructura muy lograda, The Broath es un manantial de autoreferencias y de gags surrealistas, y encima avanza en tramas relevantes: el noviazgo de Barney y Quinn, la nueva y extraña relación entre Robin y Ted… Como es habitual, Lily y Marhsall se quedan ligeramente fuera de juego, siendo su particular trama un complemento; pero en este caso hasta me ha gustado, aunque solo sea por oír a Padmallow contar batallitas mutuas.

El listado de gags brutales del capítulo es largo: desde la ya mencionada escena inicial (creo que soy el mayor fan mundial del middle name Evelyn, lo siento…) hasta el impagable flashback romano/ninja (¿?), pasando por los enormes Ned, Martin y Millie. En serio, dejad en los comments vuestro momento favorito porque ¡creo que hasta me apetece hacer una encuesta! Sigo: soy muy fan también de Patrice, y su casa llena de cuadros florales, cojines bordados y buenrollismo extremo plasmado en esos cubos que forman la palabra D-R-E-A-M (minuto 4:38); y, por supuesto, del juego de derivados del que hace bandera Marshall: Quinn-tervention, Quinn-terests, Quinn-tense

Podría seguir citando maravillas hasta que se os cayesen las pupilas del aburrimiento; tranquis, me abstendré. A cambio, os contaré un secreto, mi carcajada favorita y cerraremos la review, ¿qué os parece? El secreto, que en realidad se trata más bien de un detalle bastante oculto que al menos yo no vi hasta el segundo visionado, es una inscripción que podemos ver en la escena del ataque ninja. Está en latín y reza lo siguiente: Homines Ante Feminae. Tras comprobar que las herramientas del idioma de Google no incluyen lenguas muertas, una traducción casera me lleva a la mítica frase : Bros Before Hoes. Los que hayáis leído el Bro Code me entenderéis a la perfección; los que no, que sepáis que se trata de su primer artículo. Nunca mejor dicho: classic!

¿Mi carcajada favorita?

And then he banged like a hundred chicks and invented a salad… true story!

Capítulo excepcional, de cinco tenedores, un placer para los fans de la serie y posiblemente también para los novatos. Tenemos risas (no lo olvidemos, es la base de la receta de las sitcoms) y muchas autoreferencias (uno de los principales ingredientes de la receta de esta sitcom), tenemos un magnífico beso lésbico y un cómico beso gay, tenemos frases para enmarcar (me quedo con Quinn y su “nothing, I just worship caos”, ¡buenísima!)… en general, creo que en este capítulo se han tocado todas o casi todas las teclas necesarias para que la música de How I met sea una sinfonía coral.

Antes de cerrar, dos apuntes. Creo que a nadie le habrá pasado por alto el “así es como conocimos a Quinn” que pronuncia Ted. Desde luego que la stripper es, de largo, la mejor novia que ha tenido Barney. Le pega mucho más que Nora e incluso deja su relación con Robin a la altura del betún. La química que han desprendido en estos 20 minutos escasos (¡no se dicen luego, cariño, se dicen wait for it!) es suficiente como para darle la corona. Y, claro, con esta felicidad llegamos al maraviloso epílogo en que ella confiesa que solo el altar, y solo hipotéticamente, la alejaría de seguir quitándose ropa por dinero. Es decir, que estará en la boda, que será una de las corbatas. ¿Alguien duda de que la otra es Robin? ¿Alguien prefiere a Barney con la canadiense? Yo me apunto a los Quinneros. Robin seguirá siendo una incógnita, como lo es el significado de la frase de Ted, cuando dice que brindaron por recuperar la normalidad, pero no se vieron en mucho tiempo. Aaaaay…


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