Review HIMYM: Robots vs. wrestlers

Pim, pam, pum… despacito y sin hacer ruido, con una temporada más discreta de lo normal, se aproxima a su quinto final de temporada, que llegará el lunes 24 de mayo (Día 1 D.L.) Lo hace con Robots vs. wrestlers, un episodio reflejo de lo que está siendo esta season five. ¿Comentamos?

Discreta, ojo, no quiere decir menos risas. En mi opinión, significa capítulos menos redondos, historias no tan perfectas. Revisitar episodios de las temporadas dos y tres (fui débil y lo hice días atrás) es una cruel bofetada, porque How I met your mother ha perdido parte de brillo este año y no creo que sea pecado decirlo. ¿Qué tenía antes que no tiene ahora? Posiblemente un gran hilo conductor. La gran baza de HIMYM, y ésta no es sino mi opinión, es la capacidad para tejer historias brillantes, usando efectivos recursos como los flashbacks y los flashforwards (¿o creíste ser la única, Lost?), jugando siempre con los dos Teds. Esa narrativa especial, el ser en sí un gran flashback (proyectado desde 2030 hacia atrás) es lo que le da a How I met your mother un plus. Evidentemente, los personajes y el gran nivel de los gags hacen el resto, un gran resto, pero la principal diferencia entre la madre y Friends, por citar al gran ejemplo, es la narrativa, la Gran Historia. Y la narrativa no está teniendo mucha cuota esta vez. Pero oiga, que nos hemos echado unas risas con Robots vs. wrestlers y eso no nos lo quita nadie.

Capítulo que va, claramente, de menos a más y que tiene un tema de fondo muy adecuado: la disolución de un grupo de amigos. La paternidad también, sí, pero vamos a empezar con lo primero. Porque rodeando la treintena es un tema muy normal. La serie lo enfoca bien: desde el punto de vista alarmista y derrotista, con Barney, y desde el punto de vista despreocupado y maduro, con el resto de personajes. Robin se da un tiempo, Ted prueba nuevas amistades, Padmallow se plantea en serio (bueno, todo lo serio que pueda llegar a ser dejar la paternidad en manos de un doble de Barney…) tener hijos, etc. Me resulta muy curioso que traten este tema, porque en una serie tan hermética como HIMYM (cinco personajes desde el capítulo uno, una fórmula que no creo que cambie nunca) romper el grupo significaría romper la serie. No veo a nadie fuera y no imagino un sexto componente. Así, pues, la disolución de un grupo de amigos, el verse menos, el cambio de prioridades, todo eso está sutilmente reflejado en este capítulo. Con toda la distancia cómica que le exigimos a una sitcom, claro…

Para no faltar a la costumbre, Barney es el personaje más hiperbólico del capítulo. La vida es catastrófica ahora que Robin se ha ido (por mucho que haya dicho que volvería), que Lily y Marshall van a tener un crío y que Ted está a punto de ser devorado por sus gatos. Qué gran imagen la de un Ted soltero, enloquecido por sus fracasos sentimentales y completamente rodeado de mininos… De todas maneras, creo que últimamente Barney está en un plan demasiado caprichoso, catrastrófico y desesperado; está excesivamente alejado de su personalidad, no hay ni rastro de su independencia, aplomo y seguridad. No sé si termina de convencerme este Stinson… hoy ni siquiera ha podido ligar, cosa que en cambio me ha encantado: estaba claro que en una fiesta de gente con dos dedos de frente nadie iba a creerse el rollo de Neil Armstrong, o el de… bueno, repasad el Playbook.

Mexican Wrestler Ted!Mexican Wrestler Ted!

Con Robin fuera de juego (los guionistas no se han resistido, sin embargo, a darle un buen gag al principio, en directo desde su programa, y a traérnosla de vuelta en la escena final), Robots vs. wrestlers se ha centrado en los otros cuatro. Un Ted pedante hasta la náusea que arrastra a Lily, Marshall y Barney a la fiesta más horrible de Nueva York. Bueno, o eso me parece a mí…

Hay muchos buenos detalles, tanto en la fiesta como antes. Para empezar, Marissa Heller (muy bien Darby Stanchfield, habitual de Jericho y Mad men). ¿Quién no tiene a su Marissa Heller de turno? La mía tiene muchos nombres: una tal María Gutiérrez, otro nombre de mujer muy largo que no recuerdo, alguno de chico también… sí, parece ser que ha vivido bastante gente en mi piso. Y, a decir verdad, todos ellos con menos glamour que la Heller: ni golf, ni mimbre, ni nada interesante. Una pena… Por cierto: ¿volveremos a ver a Marissa Heller? Me extrañaría que no, porque lo cierto es que hace una gran pareja con Ted. Me resulta incluso muy extraño que casamentero Mosby no le tirase más la caña durante la noche… claro que cuando compartes fiesta con un interesante director de cine y con el señor que hace los crucigramas de tu periódico favorito, no estás para rubias (¿?). Me imagino a mí mismo en esa misma situación, pero con Woody Allen y Pau Vidal (¡malditos sean tus crucigramas!), ¿qué haría? Mejor me callo…

También le hemos hecho un hueco a nuevos gags internos, que espero sean recurrentes. Las pedorretas me encantan, son un mecanismo de defensa ante la pedantería genial, ¡mil puntos para ellas! La tradición de los robots y los luchadores también, sin duda es mucho mejor que la Super Bowl o Acción de Gracias. La verdad es que las tres son demasiado americanas para mi gusto, pero me ha encantado la manera en que los tres chicos pierden el juicio al oír robots versus wrestlers, aunque no tengan ni idea de lo que es… También hemos vuelto a ver el acento inglés de Lily, que ya le mereció una intervention en su día.

Qué grande Bogdanovich...Qué grande Bogdanovich…

Pese a lo que decía antes del Barney caprichoso y exagerado, es casi imposible encontrar un capítulo de esta serie en el que el rubio no tenga al menos un par de gags memorables. Ejemplo uno: la amenaza a Padmallow de que cuando su hija cumpla 18… ¡bang! Desagradable, sí, pero gracioso. Ejemplo dos: la lista de condiciones

  1. Prometes quererme siempre más que al bebé.
  2. Una vez al mes, tengo que usar al bebé para conseguir tías.
  3. Eso puede llevar a que el bebé caiga desde un segundo piso y yo lo tenga que coger heroicamente…
  4. No le darás el pecho delante de mí.
  5. Olvídate de la 4…

Y, por supuesto, la regla 83, no podía ser otra: “si algo de lo que sale de ese bebé cae en uno de mis trajes, tengo que tocarle las tetas a Lily”. ¡No entiendo tanta obsesión repentina con los pechos de Lily! Espera, sí la entiendo…

Quizá el menos potente de hoy ha sido Marshall, aunque tengo que reconocer que su WillemmmDafooooooe (qué difícil es imitar por escrito a un sapo y un loro), que en primera instancia no me ha hecho gracia, ha servido para ponerle en bandeja un gran gag final a Peter Bogdanovich. Ah, un detalle gleek: ¿os ha recordado la imagen que encabeza este post a Acafellas? Pues a mí sí, oiga…

En resumen: buen capítulo, con multitud de detalles pero en esa línea de normalidad que ya es marca de la casa durante la quinta temporada. Por lo menos hemos conocido al cuarto doble, Mexican Wrestler Ted, así que ya sólo nos falta el de Barney, momento en que la carrera por el bebé Eriksen empezará. Recordemos al resto, vistos en Double date: Lesbian Robin, Moustache Marshall y Stripper Lily.

Para cerrar, el top 3: los mejores momentos del capítulo. Selección totalmente personal que podéis (y debéis) criticar, alabar, desmontar, siempre desde el respeto, en los comentarios:

  • Un punto… para Lily: “Acabo de recibir un SMS de Robin, dice… ¡prrrrrrrrt!” ¡Grande!
  • Dos puntos… para Lily de nuevo, ¿qué está pasando?: “Miss Lily en el salón con el candelabro…” ¡Viva el Cluedo!
  • Y los tres puntos… para Barney y su frase mágica: “Ya habéis tenido el bebé, ¡está justo detrás de mí!

Bonus track: el gong de Barney…

El gong de BarneyEl gong de Barney

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