Review HIMYM: Rabbit or duck

Con un peculiar título se presenta el episodio de de esta semana. Como habréis notado, y si no os lo digo yo que para eso estamos aquí, las reviews se van cada vez más al miércoles, en lugar de salir el día que toca, es decir, los martes. Me da rabia, sobre todo porque el monstruo Lost se lo come todo hoy, pero confío en que los más fieles del lugar a la comedia de la CBS sigan pasando por aquí. Nosotros no faltaremos a nuestra cita con McLaren's

Raro, extrañísimo me ha resultado el capítulo de HIMYM de hoy… Me pregunto si ha sido en sí mismo un conejo o un pato. Si miramos a los personajes, creo que Ted ha estado genial, el que mejor, nada que reprocharle. Pero el resto ha tenido un poco de cal y un poco de arena. Robin es graciosa, sí, pero vive demasiado encasillada últimamente; suerte que Don regresa para darnos una trama potente, o eso parece. Marshall y Lily no funcionan como pareja normal: o enloquecen con sus absurdas historias, o ese halo de tranquilidad y felicidad les tiñe de gris. Y Barney… pues sí, pues claro que ha estado gracioso, pero a veces roza el esperpento. Su historia ha sido la que más me ha patinado, todo ese rollo del móvil es como darle una vuelta de tuerca de más a su permanente estado de excitación y búsqueda de sexo… Y otra cosa: disfruto mucho más de Barney cuando tiene el control. Su faceta de sobrado, prepotente, chulo… me fascina y sobre todo me hace reír mucho más que su cara débil. ¿Os pasa lo mismo?

Barney, la feromona andante, haciendo además publicidad subliminalBarney, la feromona andante, haciendo además publicidad subliminal

Pero vayamos a desgranar el capítulo y dejémonos de valoraciones tremendistas. Empezamos con la Superbowl, algo que según parecía en Monday Night Football (2×14), era un momento de reunión para el grupo. ¿Para todos? No, Barney esta vez se toma el día libre. Bien por Robin, que se queda con sus alitas, ésas por las que Ted tanto lucha en el mencionado episodio. ¿Recordáis las gafas? Dios…

Rabbit or duck ha tenido, cosa que me encanta, muchas menciones a temporadas pasadas. Para empezar, volvemos a ver a Ranjit, que no aparecía desde… desde… buf, ni idea. Hace mucho que no veíamos al taxista. Su aportación, como de costumbre, no ha sido muy florida en verbo, pero nos ha dejado un momento mágico: ese speech en su idioma dentro de la hiperdiscusión de rabbit or duck. Tremendo

También oímos de pasada menciones a Trudy (The Pineapple Incident y Third wheel), Blahblah (How I met everyone else) y Natalie (Return of the shirt). La primera (Damn it, Trudy, what about the pineapple? ¿Lo sabremos algún día?) está casada, la tercera también y con tres niños, y de la segunda descubrimos ahora que está en el manicomio de Bellevue. Menudo panorama… Y, claro, la guinda del pastel: The Naked Man. Don, +10 en carisma por devolver a nuestras cabezas la imagen del superhéroe más mítico de la serie. Desgraciadamente para él, su naked man forma parte de ese 33% gafe que no logra su propósito… Aunque bueno, después de Last Cigarrette Ever ya sabemos que Don acabará, perdonad la expresión, mojando el churro con Robin. ¿Y casándose? Mmm… eso ya es más chungo. Por cierto: saber que Don y Robin se van a liar en breve es muy, muy útil para no disparar nuestra imaginación. Y es que… ¿quién no ha vuelto a ver cierta química entre Robin y Ted en este final de episodio?

Don, te queremos... un pocoDon, te queremos… un poco

Ted. Está bien ver a un Ted diferente, no tan romanticón-paciente-perfeccionista, sino más abierto-lanzado-descerebrado. Lo digo porque me ha gustado eso de que no descarte a la chica de la cena porque no es The One, sino por los mismos motivos que Barney. Y volviendo al título del capítulo, una vez más esta serie nos lanza pequeñas reflexiones sobre la vida cotidiana, especialmente en el apartado amor. ¿A quién no le ha pasado lo del rabbit-duck? ¿Quién no ha empezado a ver a alguien totalmente pato y luego ha abierto los ojos para encontrarse un conejo enorme? O mejor aún, al revés: ver siempre un conejo en una persona de tu entorno para, un buen día, no sabes cómo, descubrir al pato que hay detrás… HIMYM, como la vida misma.

En resumen: episodio ciertamente extraño (a mí me lo ha parecido, quizá no he sabido explicar muy bien por qué), bastante bueno, aunque sí es verdad que ha ido muy de menos a más. El arranque me ha cogido un poco frío con tanto Barney y su móvil (odio esa melodía…), pero luego me ha gustado el final, enlazando tramas y con leves flashbacks, al más puro estilo HIMYM, 100% marca de la casa… Venga, va, confesaré que Barney me ha hecho reír mucho en dos ocasiones: una, cuando después de hablar con la torera y la japonesa no-recuerdo-qué, descuelga el teléfono y dice, flipando, “You're a hot chick?“. Y luego cuando pide poder descolgar el teléfono para rescatar a una chica presuntamente atrapada en un sujetador gigante… Awesome!

Ah, un último apunte: la gran mayoría de las chicas que se liga Barney son mucho más hot que Amanda Peet. Con especial mención a la que está en McLaren's cuando Ted y Barney se pelean por el móvil (18:50). Lawyered!

Para cerrar, el top 3: los mejores momentos del capítulo.
Selección totalmente personal que podéis (y debéis) criticar, alabar,
desmontar, siempre desde el respeto, en los comentarios:

  • Un punto… para Ted: Don. Donald. Donald Duck. And what does Donald Duck never wear? PANTS!!
  • Dos puntos… toda la escena de la discusión, sobre todo la parte del 'sólo si
    apostamos, Marshall
    '
  • Y los tres puntos… para una imagen rara en HIMYM, más propia de Hot Shots o Agárralo como puedas, pero que me ha roto…
Los tres puntos, sin dudaLos tres puntos, sin duda

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