Review HIMYM: Oh Honey

Review HIMYM: Oh Honey

61 comentarios en el momento de empezar a escribir esta review demuestran una cosa: que había ganas de que regresara . Vale, el primer comment, el del amigo Francisco reclamando más producto patrio (menos producto USA, para ser exactos), también ha tenido que ver en la cantidad de respuestas, por aquello de que ha encendido la mecha, pero yo creo que en general las expectativas eran altas después de dos semanas de orfandad. El lunes HIMYM regresó con un capítulo que prometía ser El capítulo de Katy Perry pero que prácticamente podemos decir que ha acabado siendo El capítulo de Zoey y Ted¿o no?

Consciente del miniparón, la serie ha empezado con un par de escenas remember, que nos han colocado las piezas en su lugar: Marshall en Minnesota, aún arrastrando las consecuencias de Bad News, y Ted con el cacao mental que debe de suponer darte cuenta de que estás enamorado de tu ex peor enemiga, que está casada con una especie de psicópata de ultramar. El pan nuestro de cada día, vamos… Así arranca un capítulo que se desarrolla casi de manera íntegra en modo flashback. El eje es Marshall, armado de un teléfono que le permite hablar con todos los demás del grupo e ir reconstruyendo los hechos. La primera al aparato es Robin, sentada en la redacción de su nuevo trabajo. Qué buena manera de ejercer la continuidad… porque nos podrían haber mostrado a Robin en cualquier otro lugar (en su casa, en el McLaren's, en casa ajena), pero nos la sitúan en la Worldwide News Network y así sabemos que las cosas siguen normales en su vida aunque no hagan mención a ello. Tengo ganas, por cierto, de ver más cosas del curro de Robin, que siempre son divertidas.

Marshall sigue hablando: con Barney, con Ted, con Lily… y la madeja se desenreda. El capítulo es un constante reescribir de situaciones en las que una simple botella de ketchup rota desencadena la tormenta. Esa botella le dice a Ted que sus sentimientos por Zoey sobrepasan la línea, que ya no son solo amigos, que hay tomate (eeeeh, ¿pilláis el gag?), que hay amor. Y también provocan que Zoey, que siente lo mismo, ponga a prueba al propio Ted con una táctica, chicas, que no deberíais intentar en la vida real. No, no es buena idea usar a Katy Perry de cebo

Hablemos de Katy Perry. Lo cierto es que la cantante no ha llegado a los niveles de awesomismo de Jorge Garcia, por mucho que la coletilla asociada es similar: Aw, man! vs. Oh, honey… En la entonación es donde Blitz vence: qué mítico ese largo Aaaaaaw, meeeeen!… Pero, sin intentar competir con el gran Hurley, hay que reconocer que Perry se ha defendido a las mil maravillas. Momentazo (precisamente) cuando dice que le han propuesto participar en Lost, momentazo cuando habla del timo nigeriano y momentazo máximo su respuesta a Barney:

Barney: Who's your daddy?
Honey: Who's your daddy?

Por cierto: nos quedamos sin saber el nombre del personaje de Perry, a la que bautizan como Honey, al más puro estilo Blahblah. ¡Grande!

No hay una descripción disponibleDetallazo: la habitación de Marshall con Nessie detrás; si buscáis en planos más abiertos, veréis otros monstruos de leyenda

Y de la botella de ketchup y sus derivados, de las mil conversaciones telefónicas cruzadas en las que la información pasa de unos a otros, llegamos a una conclusión final, magistralmente ilustrada por Marshall en un corcho y con las cartas del Cluedo (cuando al principio del episodio hacen referencia al Cluedo supe que esa mención no podía ser trivial… segundo gag pésimo de la review, ¿dónde estará el tercero?). Muy grande, por cierto, el momento Colonel Mustard, ¡qué míticos personajes! Después de unos capítulos durillos para los Eriksen, este Oh Honey ha sacado lo mejor de ellos, con esas continuas interrupciones telefónicas… y ahora en serio, ¿qué pasa con Marcus? ¿Cómo puede ser tan enorme este chaval? Y ya que estamos, ¿no tenía Marshall otro hermano? ¿Dónde anda?

No me olvido de Barney, que como de costumbre ha sacado buen zumo de sus minutos. En esta ocasión no le hemos visto mucho el pelo, pero para mí ha protagonizado la parte más divertida del episodio, esto es, cuando nos muestran la noche en el bar contada por él. Suit Man reutiliza todo lo que antes ya había contado Robin, pero a su manera, claro. La conversación entre él y Honey (SsssstraaaawCoooooasteeeeer) solo es superada por el monólogo de Ted:

Blah, blah, blah, I'm an architect, I don't wear suits… Blah, blah, blah, blah, blah… Rambling architecture anecdote… Blah, blah, something about a bridge. Blah, blah, blah…

Espectacular… Sencillamente espectacular. Tampoco ha estado mal, y enlazo con el Who's your daddy? de antes, ese derrumbe emocional tremendo de Barney (vaya momento, amigo mío, con Katy Parry a tus pies…) que nos recuerda, una vez más, la historia con su padre. Historia que creo que deberían hacer progresar algo más, porque entre buscar la madre de unos y el padre de otros esto se empieza a ser desesperante… Como siempre, un elemento clave en el buen desarrollo del capítulo, y que contribuye muchísimo a elevar el listón, es el montaje. El juego del capítulo está precisamente ahí, y el truco del teléfono está perfectamente utilizado. Añádase una broma canadiense (Celsius-Farenheit) y una evolución del gran concepto de Intervention… y, tachán, como resultado tenemos un muy buen capítulo.

No hay una descripción disponibleAutointervention: el futuro

Antes de cerrar, vamos a darle un par de vueltas al meollo del asunto: Zoey y Ted. Nunca he ocultado que la rubia no es, para nada, santo de mi devoción. No la veo a la altura de Ted, no ha hecho nada para merecer su atención, más allá de ser a hot architecture nerd, y evidentemente no es la madre, aunque al parecer juega un papel importante en ese asunto, porque recordemos que según Bays y Thomas se trata “posiblemente del mayor personaje femenino que se ha incorporado en la serie a la vida de Ted”. Palabras mayores, sí. ¿Cómo enlazaremos la trama Zoey con la trama mother, si es que las enlazamos? ¿Qué fecha de caducidad tiene la pareja? Porque sí, hablamos de pareja, comprobadlo. Reconozco que la escena final, con ese Marshall celestino al teléfono, ha sido bonita. Nada que ver, claro, con trompetas azules, ni con citas mágicas de dos minutos, ni siquiera con noches de boda anónimas en las que puedes decir que te llamas Lando Calrissian. , esto no tiene la chispa que tiene normalmente cualquier relación del Sr. Mosby. ¿Vosotros cómo lo veis?

No hay una descripción disponibleKiss!

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3
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