Review HIMYM: Nannies

Si hay un personaje que me saca de quicio en How I met your mother es sin duda alguna Mickey Aldrin, el padre de Lily. No puedo con él: no me hace gracia, no me cuadran sus tramas, no encaja con el resto de los personajes y encima no soporto a Chris Elliott, que por mucha trayectoria que tenga para mí siempre será el incómodo e irritante Dom de Algo pasa con Mary. Evidentemente esto no es un buen principio de review para Nannies si alguien espera baño y masaje para el capítulo: HIMYM sabe ser una mala comedia cuando quiere, y esta semana ha tocado casi todas las teclas necesarias. Floja trama de Barney, aún más floja para los Eriksen-Aldrin, y aprobado alto para Robin y Ted, que con un par de gags decentes salvan los muebles. ¿Comentamos Nannies?

Ya hace tiempo que tenemos calados a los dos tipos de episodios de HIMYM: los que establecen la mitología de la serie (básicamente los que hablan de la mother, pero también los que dan pie a tramas de fondo como las slap bets o Robin Sparkles) y los que, aprovechándose o no de ella, buscan la carcajada sin más (y sin menos). Este 8×03 va a por el plan B, pero se queda muy, muy lejos. Y la trama de Padmallow es el ejemplo más evidente. La búsqueda de niñera apenas sorprende en algún momento: candidatas pasadas de rosca, una perfecta pero con pretensiones económicas inasumibles, Barney metiendo la pata por culpa de su entrepierna pero arreglando las cosas gracias a su inagotable cuenta corriente… y al final, el factor Mickey Aldrin. Tanto Lily como Marhsall me han parecido poco fieles a sí mismos durante los 20 minutos; únicamente el gag del circuito de carreras (aka Scalextric) y la mención a St. Cloud han sido marca de la casa. Por cierto: grande el momento George and Morgan Jorgenson’s Organs, y la decepción de Marshall al saber que la tienda de Oregon es Pianotown y no George and Morgan Jorgenson’s Oregon’s Organs.

El hecho de que sea el padre de Lily el que salve los muebles va en contra de todo lo visto hasta ahora… y evidentemente no me sirve el recurso de sacar un álbum de fotos olvidado en el que queda perfectamente plasmado lo buen padre que fue para la pelirroja cuando ésta lleva casi 30 años convencida de lo contrario. Con todo, el detalle que me ha hecho aborrecer esta trama ha sido la imagen que encabeza el post: ¿desde cuándo rompe HIMYM la cuarta pared? Sinceramente, no me suena ningún momento así en los más de 160 episodios emitidos; y no es que no me guste el recurso… pero está usado de una manera más bien pobre. Estos guionistas han demostrado mucha más capacidad como para construir un gag para Lily y Marshall en el que gritan dos veces ante la cámara. ¿Estoy como muy indignado, no?

Respecto a Barney… bueno, uno siempre espera mucho de Barney. Su vuelta al juego, como él lo llama, su regreso a los dulces brazos de la soltería, la nocturnidad y el ligoteo, ciertamente merecían una parafernalia a la altura. Su primer intento ha sido la Bangtoberfest, pero ha fracasado estrepitosamente. Luego ha optado por la vía canguro, algo que todos sospechábamos desde el momento en que leímos el título del episodio. De ahí que haya habido poco lugar a la sorpresa, y si la ha habido ha sido demasiado exagerada: ¿una manada de canguros enfurecidas rodeando a Barney en pleno Manhattan? Weird, bro… casi tanto como la última escena. ¡Una cosa es que le gusten las cougars, como su antigua vecina Rhonda o la profesora de Marhsall, pero Mrs. Buckminster es otra liga! Es casi imposible no reírle al menos un par de gracias a Barney en los 20 minutos, pero no ha sido su mejor versión…

Respecto a Robin y Ted… ambos siguen encarrilando sus respectivas rupturas, cuyos motivos presuntamente hemos descubierto. La periodista lo dejará con Nick porque éste es demasiado emocional, demasiado chica para ella; el arquitecto romperá con Victoria a causa del poco amor por el orden y la limpieza que gasta la pastelera. ¿Motivos de peso? Bueno, es probable que luego veamos alguno más, sobre todo en el caso de Ted. Quiero suponer que su ruptura con Victoria será algo más especial que un “has dejado los platos sin fregar”. Por cierto, ¿dónde está Klaus? En cualquier caso, ha sido divertido ver la pelea por decidir qué pareja era mejor. Me quedo, sin duda, con esta conversación de delicioso humor negro:

Robin: Have you, uhm, met Victoria’s parents, Ted?
Ted: As a matter of fact, I haven’t… because they’re dead.
Robin: Are they, Ted? Are they really dead?
Ted: No… Damn it!!

En resumen: capítulo flojo. Poca chicha argumental, pocas risas, y un desarrollo de tramas algo extraño. Avanzamos en el cuidado de Marvin (lo de la niñera era un must, como lo será el primer día de cole si llegamos a verlo, etc.), pero por ejemplo nos encontramos con un Barney que ha enterrado sin apenas demora a Quinn. Vale, no es que nos deba sorprender eso de Barney, pero… Sí, en realidad no debe sorprendernos. Es Barney, nada que decir.

Y antes de acabar:

  • Premio para los que hayáis detectado los inconfundibles acordes del temazo Bang bang bangity bang! mientras Barney entraba en el bar anunciando la Bangtoberfest ¡Incluida en el imprescindible disco que no me canso de recomendar aunque no me lleve ni medio céntimo de sus ventas!
  • Como no podía ser de otra manera, el equipo de producción ha puesto en marcha una web, Hey, nanny, nanny!, sano ejercicio que practican cada vez que se nombra una URL en la serie…

MVP de la semana: lo voy a dejar desierto. Se lo daría a Ted por la sencilla razón de que me ha hecho reír más que los demás… pero ni así. ¡Ojalá la semana que viene tenga tentaciones de dar dos!

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