Review HIMYM: Lobster Crawl

A fuerza de bajones, a fuerza de episodios a medio cocer, a fuerza de personajes desdibujados y a fuerza de gags sacados del Manual para guionistas sin ideas, uno se termina por convencer de que How I met your mother nunca volverá a las andadas, al menos de forma regular. Vaya por delante que no lo digo por Lobster Crawl, capítulo que podría representar la media aritmética de la temporada: ni ha sido bueno, ni ha sido horrible. Es decir, que no digo esto como resultado de un cabreo por 20 minutos nefastos ni mucho menos; tampoco con ganas de arrinconar a la serie en un callejón oscuro y patearla hasta el infinito. No, Lobster Crawl me ha despertado simpatía en ciertos momentos, algunas pequeñas risas y, por qué no decirlo, fases de tedio. Y, al final, una sensación de que How I met merece una palmada en la espalda y un pacto de caballeros, un acuerdo entre viejos amigos (nosotros y ella) que se quieren sobre todo por el pasado compartido: nosotros disfrutamos al máximo de lo que queda, entrecerrando los ojos si hace falta cuando todo chirríe mucho… y ella se encarga de que ese “lo que queda” no pase del próximo verano. Mucho, muchísimo tendrían que cambiar las cosas no ya para que una hipotética novena temporada tuviese sentido, sino para que la mayoría de los fans tuviesen verdaderas ganas de seguir a bordo.

Mi termómetro personal para medir la pasión por una serie es muy sencillo: las ganas de comprarme el pack completo que me despierte. Hace unos días me hice con los DVD de Battlestar Galactica, una inmejorable manera de revisitar el espacio en guerra de la mano de Adama y compañía. Si mañana editasen Aquellos maravillosos años haría cola desde ahora mismo, incluso si fuese en formato VHS. Mi yo de 2007 apalearía hasta el coma a mi yo de 2012 si supiera que no tengo Lost en mi videoteca (pobre yo de 2007, no sabe todo lo que pasó entre la tercera temporada y la sexta…) En fin, creo que lo entendéis: mi termómetro está a punto de pasar del cero, y HIMYM corre el riesgo de vender un pack serie completa menos.

Repito: no es culpa exclusivamente de Lobster Crawl. Supongo que el buen nivel de los dos anteriores episodios había generado más esperanzas de las que este 8×09 ha sido capaz de concretar. Estamos viendo, semana a semana, como las historias se construyen cada vez con menos habilidad, con menos gracia, con menos duende… y esta sitcom siempre había tenido en la forma al complemento perfecto para el fondo. Además, los gags son más flojos: véase la comparativa Playbook-Robin versus Playbook-Barney; vale, el del rubio tenía un capítulo entero dedicado, y el de la canadiense ha sido un mero añadido, pero ni así consigue convencer. Finalmente, el que creo que es el gran problema para mí: cuesta más crear nueva mitología, o exprimir la clásica, y eso está derivando en que los personajes se empobrezcan, se deshilachen e incluso se caricaturicen.

Robin, por ejemplo. Sí, sabemos que la canadiense es de aquellas que quiere las cosas cuando no las puede tener. Le ha pasado con los niños, le pasa con la langosta, le pasó en cierta manera con Ted… y vale, le puede pasar con Barney. Pero al mismo tiempo Robin es una persona que se valora a sí misma y que difícilmente tiraría de trucos de playbook tan pobres y tan poco dignos. ¿Recordáis aquel momento post-ruptura en que la periodista paseaba en chándal por el bar, con el pelo andrajoso y comiendo Cheeto’s, y cómo en un plis-plas se duchó, se cambió y bajó de nuevo al bar para cazar al primer tipo que se le puso por delante? Aquella Robin no es la misma que ésta, porque aquélla jamás se hubiese plantado con picardias y gabardina en casa ajena. ¡Hasta ahí podríamos llegar! Con todo, la Robin débil tiene su punto gracioso, al menos cuando despliega su risa histérico-cachonda…

De la misma manera que Robin ha sido una Robin extraña, Barney ha estado también fuera de lugar. El gag inicial de la corbata ha derivado en una nueva estratagema comercial, como fue en su día el Not a Father’s Day. Ahora la cosa va de baberos, que por cierto cuentan como siempre en esta serie con web oficial: BroBibs.com. No es que no sea propio de Barney, en realidad es todo lo contrario, muy propio de él… ¡Lo que me choca es que todo esto lo esté distrayendo de Robin! ¡Y que encima diga que tiene una cita con Patrice! ¿Estamos locos? ¡Barney, por lo que más quieras, que es Robin! Pensadlo: cuanto más enrocado esté ahora Barney en olvidarse de Robin, más peregrina nos parecerá luego la justificación que nos den para volver a juntarlos…

Por lo demás, el triángulo Ted-Marshall-Lily nos ha brindado una trama tan dulzona como sosa. Ted, tío… ¿puedes centrarte en ligar? O sea, no digo ya que busques a la mother, que también, sino que al menos le eches el ojo a alguien. Los ligues de Teddy Westside siempre han sido fuente de risas. No hace falta meterle una Stella o una Victoria, mozas de largo recorrido; quiero alguien tipo Cathy, que sirva de excusa para darse cuenta de los grandes defectos del grupo, o alguien como Mary the Paralegal, que nos dé una pequeña trama genial, o como Blah Blah, colchón para que todos explicasen cómo se conocieron, incluso una Natalie, que le dé una paliza, o una Honey, que… bueno, eso sólo sería para volver a ver a Katy Perry.

Sin embargo, este episodio nos viene a decir que Ted está de bajón porque su bebé, el edificio GNB, está a punto de volar del nido. La escena de la piscina me ha parecido que desentonaba tremendamente con la serie, y no sé decir muy bien por qué… pero me ha parecido muy poco HIMYM. Trama dulzona y sosa, sin ni siquiera buenos gags.

Y además…

  • Bien Barney con una nueva referencia a Arma Letal, que ya tuvo su cuota de pantalla en Murtaugh: “I’m getting too old to this shi(r)t!
  • Me ha dado mucha, pero que muuuucha grima la Robin alérgica… ¡me ha recordado al walker del pozo de The Walking Dead!
  • Me declaro fan absoluto de la forma en que Robin dice “Patrice!!!
  • Bravo por Barney al admitir la tontería que fue vestir a un perro como él y todo el rollo de las nannies; más vale tarde que nunca…
  • ¿Estáis de acuerdo en que el Robin Williams es el mejor modelo de Bro Bib?
  • Detalle: en la casa que vemos durante el breve flashforward final se aprecian tanto el mítico paraguas amarillo como las espadas de Ted y Marshall

MVP de la semana: nadie ha estado a la altura. Me quedo con el título del próximo episodio, The Over-Correction, en el que espero que Ted saque el modo pedante y se ponga a corregir a la Humanidad, así en general…

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