Review HIMYM: Legendaddy

Review HIMYM: Legendaddy

Los niños. Ted planeando cosas. Una pancarta de Intervention. Un flashback. March Madness. Aaaah… ¡hogar, dulce hogar! Volver a es como volver a casa, solo que después de tantos momentos familiares, de tanto aroma conocido, de tanta nostalgia concentrada, por cierto, en menos de dos minutos… llega el terremoto. También familiar, en cierto sentido: habemus padre. Damas y caballeros, ¡esto pinta legendaddy!

131 capítulos después, por fin, hemos conocido al padre de Barney. En alguna que otra entrevista con los creadores de la serie he leído que el asunto del missing father de Barney era ya una trama ideada desde un buen principio. A la larga se ha ido convirtiendo en el segundo mayor enigma de la serie, solo superado por el obvio: quién es la madre. Después de varios intentos, de rodear el tema y olvidarlo, de jugar con nosotros, al fin se han decidido a poner cara y voz (¡y menuda elección!) al señor que trajo al mundo la mitad de los genes de eso llamado Barney Stinson. Jerome, o Jerry para los amigos, no solo ha llegado a la serie sino que además nos ha abierto un gran campo de teorías por aquello de que tiene una hija en la universidad. Como muchos habéis destacado en los comments, esa chica podría estar destinada a resolver el mayor enigma de la serie. Como otros han dicho también, solemos estar demasiado atentos a cualquier movimiento femenino en HIMYM. Lo que tenga que ser será, aunque de momento es curioso que nos hayan mostrado a JJ y a su madre, pero no a la chica en cuestión. Veremos…

Para empezar a tirar del hilo de la trama paterna de Barney hay que irse a Showdown, casi al final de la segunda temporada, cuando el rubio aún cree, inocente él, que su padre es Bob Barker, el presentador de El precio justo. Ya allí veíamos que la intención de Barney era agradar a su padre, estar a la altura del mito, porque al fin y al cabo Bob Barker lo es. Avanzada la serie, y conforme Barney ha ido teniendo pistas, la cosa no ha sido tan reluciente, y tras un primer encuentro con su auténtico progenitor el resumen está más cerca de la palabra fracaso que de cualquier otra cosa. Tras conocer a Jerry, Barney no quiere impresionarlo porque a él no le ha impresionado en absoluto. Y claro, tiene que ser el resto del grupo quien, Intervention mediante, le acabe forzando a afrontar la situación.

No hay una descripción disponibleQué mítica pancarta

Una vez más, y ya van muchas en los últimos tiempos, Barney da síntomas de estar metamorfoseándose (sí, como los Power Rangers); quizá no tanto de estar cambiando como de estar dejando salir al hombrecillo que lleva dentro. Lo vimos cuando se quedó contemplando a Nora desde el cristal como si fuese un pastel de manzana, y lo hemos visto ahora con Jerry y la canasta. Una bonita metáfora y una frase para el recuerdo:

If you were going to be some lame, suburban dad, why couldn't you have been that for me? (Si ibas a ser un padre patético, ¿por qué no lo podías ser para mí?)

Una vez más, Barney se quita la máscara. La máscara tras la que siempre ha exigido que su padre fuese guay (en realidad, que todo a su alrededor lo sea, y que no sea solo guay, sino a poder ser… ¡legendario!), pero que a la hora de la verdad simplemente esconde un niño que necesita un padre, sea como sea. Desde luego que habrá quien diga que esta sexta temporada no nos está regalando capítulos de carcajadas ilimitadas, pero si están sacrificando eso es para ganar en evolución de personajes, algo no muy trillado en las sitcoms clásicas y que, de momento, solo les está haciendo ganar aplausos. Un 10 para HIMYM cuando se pone seria, sí señor.

Y lo digo consciente de que corremos el riesgo de pasarnos de rosca. De querer buscar siempre el lado emotivo. No es malo, ojo, pero desde mi punto de vista la serie funciona mucho mejor cuando busca esa emotividad desde lo romántico-amoroso. Todos los personajes tienen derecho a ponerse serios, pero quien mejor lo sabe hacer es Ted. En las maravillosas primeras temporadas, los guionistas se ponían serios para hablarnos de relaciones de pareja, para reflexionar sobre amor, para centrarse en Ted; ahora, sin embargo, nos hemos ido durante ya bastantes capítulos a cosas más sombrías, de la mano de Marshall, y más traumáticas, de la mano de Barney. Y creo que es un tono que puede acabar agobiando a más de uno. En breve: que no me gustaría que empezasen a abusar del drama.

Yendo al capítulo en sí, he de confesaros que quizá haya perdido mucho para mí por aquello de que John Lithgow me es totalmente extraño. No soportaba su serie de marcianos y, como ya sabéis, no he pasado del piloto de Dexter (aunque lo haré, lo haré…), de modo que el factor Lithgow no cuenta aquí. Lo digo porque si esperáis grandes frases sobre su actuación… ehem, no las vais a encontrar. Incluso diría que, como padre de Barney, no me ha gustado demasiado. Pero insisto, es algo muuuuy personal, que además ha estado marcado por su peso en la parte central del capítulo, cuando Jerry reescribe la historia de la noche en el McLaren's, que se me ha hecho un poco aburrida. Genial, en cambio, Barney cuando se mueve de un extremo al otro. Primero con el rollito de “mi padre es el mejor” (He's the mother of all fathers!), y luego con un pasotismo genial:

  • I love your coat. (Me encanta tu abrigo)
  • Oh, that's your coat, Barney. I just took it from you. (Oh, ese es tu abrigo, Barney. Me lo acabas de dar)
  • Well, I do love it. It's doing a nice job covering up that chair… (Bueno, me gusta. Está genial ahí, tapando esa silla…)

¿Y lo demás? Como suele pasar cuando uno lleva el peso dramático, el resto ha cargado con la parte más ligera. Reconozco que últimamente abusan un poco del rollo “echarse cosas a la cara”, con Lily siempre poniendo la misma cara de you-got-nothing-on-me, pero se lo perdono porque es muy divertido. Ted con su vocabulario exquisito y mal pronunciado, Robin con su escepticismo agudo (brutal el momento Hogwarts), Lily con su mala puntería… Aunque el mejor ha sido Marshall. Y no porque no sepa guiñar el ojo o tragarse una pastilla, que también, sino por las escenas en que sale padeciendo la pena de los demás. La de Star Wars me ha matado

En resumen: un buen capítulo, en la línea de la apuesta que están haciendo últimamente por mezclar más los géneros. Como siempre, los detalles y los guiños le otorgan un plus. ¿Habéis reconocido la casa de Ted, la que vimos en Home wreckers? ¿Os ha recordado algo el Ted planificador que vemos al principio? A mí me ha venido a la cabeza Barney diciéndole It's do o'clock!, y también he recordado los maravillosos verbos to ted up y to ted out. La única mala noticia es que volvemos a tener parón hasta el 11 de abril. Esto es acabar de bajón y lo demás es cuento…

No hay una descripción disponibleFinal emotivo, y van…

Nota del autor
3
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