Review HIMYM: Landmarks

Review HIMYM: Landmarks

Aaaaay, leñe… ¡así sí! Así sí se hacen las cosas. Si es que a veces crear un capítulo redondo de es tan sencillo como darle una frase trascendental al Ted del futuro y trazar una trama que metaforee con dicha frase. Edificios que no se pueden derribar, relaciones que no se pueden romper. Si a esta gran base le añades unas pinceladas de la mejor Robin, unos cuantos saltos temporales, unas referencias a capítulos míticos (tremendo Unfinished) y a NPH disfrazado… pues eso, magia. Landmarks ha sido un gran capítulo, ¿lo comentamos?

Hemos odiado el Arcadian a conciencia. Hemos deseado enfermedades incurables para Zoey. De modo que, estimados mothers, lo hemos conseguido: la novia de Ted es historia. We're done here, dice Ted, y Zoey entra al Hall of Fame de HIMYM. No en un puesto de honor, me da la sensación, pero al fin y al cabo ha estado lo suficiente como para ganarse su cachito de gloria. Ted dice que hay que dejar sitio para las cosas nuevas, y de fondo da a entender lo que ya sabíamos: que esa relación no funcionaba, y que puntos de vista tan diferentes acaban separando a las personas. Tengo que confesar que al acabar el episodio he llegado a decirme a mí mismo que en el fondo Zoey tampoco era tan mala; la euforia, supongo. Realmente todos, o la gran mayoría, nos alegramos de este adiós.

La gran carga argumental de Landmarks es esa ruptura, que va de la mano con el derribo del Arcadian. Los bandos no son triviales: Marshall y Lily, los edificadores, la eterna pareja, sentados con Zoey, con la opción de conservar; Robin y Barney, las almas libres e indomables, junto a Ted, abogando por el derribo y el mirar hacia delante. Bonita simetría. Yendo al capítulo, la trama gorda en esta ocasión sí nos conduce a terrenos serios: Ted vuelve a la soltería (ojito, chicas libres de esa boda que vamos a ver, teóricamente, en breve), y junto a Barney mantiene su trabajo, seriamente amenazado durante todo el capítulo. Curioso que todos hayamos sufrido, en mayor o menor medida, por el estado laboral del Sr. Stinson, y al mismo tiempo a estas alturas de la película todavía no sepamos qué hace. Según Marshall, algo importante, a juzgar por su brillante comentario: “He has a lot of keys“. Pero sin duda la mejor del capítulo sobre este tema la ha dicho el propio Barney:

Mi trabajo me da la confianza suficiente para decirle a las chicas que soy piloto de combate.

Sencillamente genial

Barney ha estado genial durante casi todo el capítulo: su inimitable risa maligna, su capacidad para irritar a Lily apenas ha pronunciado diez palabras de una de sus historias, su mensaje a los demás vía Robin escenificado… pero es que la canadiense no se queda atrás. El gag del ajedrez y los Angry Birds me ha encantado; en primer lugar, por la referencia al ajedrez y por la mención friki del videojuego; en segundo, por la manera en que lo cuenta, y luego lo mezcla con esas tres posibilidades, dos reales y una completamente ida de olla. Y Ted fardando de reflejos. Y Robin bajándolo a la tierra a golpe de slap. Awesome!

Creo que todos han funcionado bien. Barney y Robin en lo cómico, Marshall menos pero también (qué decir de sus rimas…), y Ted en lo dramático. Lily, como siempre, un pequeño peldaño por debajo. Y en esta ocasión, Artillery Arthur reforzando al equipo de las risas.

No hay una descripción disponibleWhaaaaaaat? Nooooo…

El episodio tiene también algunas lagunas. Sí, desde luego que desprende cierto aroma a finale porque nos deshacemos de Zoey, pero quizá esperábamos saber ya alguna cosa de esa famosa boda. La resolución, por otra parte, es de lo más tramposa, con el Ted del futuro tapando en off la brillante idea de Lily. Pero en general hace muy bien esa cosa que tanto caracteriza a HIMYM que es contar las cosas más comunes de la vida (una ruptura) a través de paralelismos (Arcadian).

Volviendo a la entradilla, recupero el tema de las autorreferencias. Hablaba de Unfinished, el capítulo donde Barney le dio a Ted un avioncito de juguete que ahora el arquitecto rescata para manosearlo durante la sesión de la New York City Landmarks Preservation Commission; tenemos también un remember de la escena en que Zoey y Ted se conocían, enfrente del Arcadian, en Architect of Destruction; tenemos la grabación de Natural History… por cierto: ¿se puede ser más rastrera que Zoey? No, en serio, hace falta mucha bilis para hundir a tu novio en la miseria sacándote de la manga una grabación antigua. ¡Y encima se larga indignada! Retiro lo de que tampoco era tan mala… Tenemos, sobre todo, sobre todo, la escena de…

We should buy a baaaar!

Exijo que al final de la serie estos cinco cracks se compren un bar. Se compren el McLaren's. El gag del bar me apasionó en Three days of snow, pero ahora me ha encandilado de manera que he visto seis veces seguidas la escena: no solo el guión es bueno, sino que las caras que ponen son impagables. Y me ha encantado la sensación de piña, de unión, que al menos yo no recordaba desde hacía bastante. Qué pena que Lily les agüe la fiesta… El honor de las risas se lo lleva el We should buy a bar compartido con todo el sueño de Ted en que aparece Barney John Clifford Larrabee. Magia, nunca mejor dicho. Y la aparición en plan Inception (Origen) de la madre de Ted, la puntilla.

En resumen: capítulo muy bueno. Hemos recuperado el estilo de guiones que engrandece la serie, en los que las risas están el servicio de una trama de fondo que tiene bien agarrado el hilo argumental. La audiencia sigue sufriendo (mínimo histórico: 6'41 millones de espectadores), y probablemente asistamos a la finale con menos seguidores de la historia de HIMYM. Pero, ¿qué importa eso cuando tenemos a John Clifford Larrabee?

No hay una descripción disponibleWho is this Barney?


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