Review HIMYM: Hopeless

Review HIMYM: Hopeless

Perdóneme, padre… ¿Qué sucede, hijo? He pecado. ¿Retraso con la review de ? Sí, padre, mucho retraso, aunque por lo menos esta semana no hay capítulo y la cosa no es tan grave, pero… pero no, no es solo eso. ¿Y qué es, pues? No me gusta cuando John Lithgow sale en . ¡Santo Jacob! ¿Pero qué dices, insensato? ¡Cómo osas hablar así del Dick Solomon de 3rd Rock from the Sun! ¡Cómo reniegas del Trinity Killer de ! Lo sé, padre, lo sé, es más fuerte que yo. Es que no lo veo creíble, ahí, haciendo de padre de Barney. No me da la sensación de que haya feeling entre los dos… La verdad es que es normal, hijo mío, ser el padre de Barney es una tarea de titanes, no está al alcance de cualquiera… ¿Lo ve, padre? Es lo que yo pienso, que es muy complicado dar el pego, y que Lithgow lo intenta, pero es todo un poco fallido. Entonces, ¿me puedo ir sin penitencia? ¡De eso nada, holgazán! Escribe la review y déjala aquí, tras al salto, ¡ahora mismo!

Así me he sentido más o menos las dos veces que el Sr. Lithgow ha pasado por HIMYM. No, no acabo de ver yo las cosas claras entre su personaje y el de Barney, y mucho me temo que en mi caso es por el actor. Qué le vamos a hacer, nunca llueve a gusto de todos. Lithgow no me convence como patriarca Stinson (y sé que es problema mío), y eso provoca cojera en un capítulo que por otra parte no está nada pero que nada mal. Un episodio con bastantes pinceladas de Barney, con un Marshall dramaturgo que me ha sabido a poquísimo, con cucharadas de Robin-Ted, con una nostálgica mención al Okay Club que conocimos en la primera temporada (aquel dolor de muelas de Marshall, aquella prima de Barney, aquella chica del guardarropa que luego acabaría de profesora en el McKinley), y por supuesto con ese genial detallazo de la intro

Por partes. Todo empieza con un mega flashback en el que vemos al niño Barney despedirse de su presunto tío Jerry. Un Lithgow con el que los de vestuario han hecho lo que han podido, francamente, pero que sin duda se queda a medio camino. LedenJerry dice que hay que vivir la vida a tope, y que la fiesta no tiene que terminar nunca, máxima que el pequeño Stinson adopta como lema. Y que ahora, superada la treintena, mantiene firme. ¿Firme? ¿Sí? Barney es desconcertante, pocas veces sabes lo que realmente piensa. En el fondo es de suponer que tiene un corazoncito y que todo es pose y que lo que realmente quiere es amor y paz, es decir, en el fondo es un Ted como cualquier otro. De hecho, hay un momento en el bar en el que el propio Barney deja al descubierto sus sentimientos por Robin… Pero, por otro lado, y esto lo vimos perfectamente en los inicios de su relación con la canadiense, odia reconocer sus debilidades, así que las tapa con trajes, puros y whisky. Y además es feliz con ello.

¿La horma de su zapato? Su padre. La aparición de Jerry ha tocado las teclas necesarias para que atisbemos un Barney diferente, nuevo, uno que coloca al traje andante en vías de extinción. Dicho en una sola frase: uno capaz de irse a pescar de resaca en modo familiar. Pero ojo, al final de todo, otra vuelta de tortilla: this sucks. En resumen: que nunca sabemos qué Barney esperar.

Best party ever?Best party ever?

La parte de Barney es la que contiene la moraleja de turno: la chica adecuada te hará sentar la cabeza. A estas alturas de la temporada, y estando las cosas como están, creo que más o menos todos relacionamos sentar la cabeza con la famosa boda, ¿no? ¿Qué chica puede ser la adecuada para el rubio? Ahora mismo solo hay dos nombres encima de la mesa, y uno es la eterna Robin. Pero la canadiense ha removido su pasado en este capítulo, y por lo que parece volveremos a ver al gran Michael Trucco, así que con ella fuera de la ecuación (al menos de momento) todos los focos apuntan a Nora. ¿Recordáis a Nora? Sí, hombre, la compañera de trabajo de Robin con la que Barney tuvo una cita en San Valentín y que despertó más de un sentimiento en él. Ella podría estar ahí arriba, en el altar, a punto de convertirse en la señora Stinson. Or

O podría ser al revés. Podríamos tener a Robin liada en breve con su flechazo, el hombre de la camisa imposible, y esto podría hacer ver a Barney que Robin es The One, que es ella o ninguna, y en definitiva no sería extraño que la boda que veamos a final de temporada (si es que la vemos, porque yo ya no tengo claro si la vamos a ver o nos lo hemos inventado entre todos) sea un gran flashforward, algo así como el casi-final de la serie, donde se solidifique la segunda pareja de la serie y se engendre la tercera, esto es, donde Ted conozca a la madre. ¿Compráis?

Trucco, ¿qué vas a hacer con Robin?Trucco, ¿qué vas a hacer con Robin?

El resto del capítulo ha sido bastante ligero, y ha nacido de una gloriosa frase de Barney:

I've made some minor improvements to your identities. You'll find them on these cards. (He hecho pequeñas mejoras en vuestras identidades. Las podréis encontrar en estas tarjetas.)

Así, Marhsall y Lily se convierten en una pareja sexualmente abierta que da pie a una competición por ver quién liga más. Sin duda, me quedo con las ganas de conocer más y mejor la vena de dramaturgo de Marhsall. ¡Qué grande cuando empieza a decir indiscriminadamente la palabra bourgeois! Genial también la apuesta de sexo en el baño, un win-win total… Respecto a Robin y Ted, pequeña trama maravillosa en la que rescatamos momentos de su relación. Las gloriosas botas rojas vuelven a la vida, pero que me quedo con un detalle monumental: cuando Jerry abandona el club y ya pueden dejar de hacer el paripé, Robin propone romper y Ted dice lo siguiente:

I would've stolen you a whole orchestra. (Habría robado para ti una orquesta entera.)

¿A alguien le dice algo esta frase? Bingo: es exactamente lo que le dice Ted a Robin cuando rompen de verdad, allá por los finales de la segunda temporada. Siempre digo lo mismo, lo sé, pero son detalles así los que le dan un plus brutal a esta serie. A vuestros pies, guionistas. Por cierto, que también merecéis un aplauso por la complicada broma de was-where-wrong y demás clubs neoyorquinos. Yo me he perdido varias veces, lo confieso…

Cerramos con una pequeña mala noticia. La semana pasada decíamos que tanto parón, que tanto ir y venir en la parrilla no era bueno para ninguna serie, y que HIMYM lo había notado con el bajón de The Exploding Meatball Sub, que marcó el mínimo de espectadores de la temporada, 6'87 millones. Pues bien, Hopeless ha tocado fondo: 6'49 millones de televidentes, lo que le otorga el triste honor de ser el episodio menos visto de los 133 que llevamos. Don't worry, seguro que en esta triple recta final lo levantamos

¡Muy feo, Robin!¡Muy feo, Robin!

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