Review HIMYM: Farhampton

Arranca la octava temporada de How I met your mother y Ted Mosby oye llover en un banco de estación, descorbatado (despajaritado, mejor dicho) y leyendo la versión inglesa de El amor en los tiempos del cólera, su libro favorito. La boda de Robin y Barney ha terminado, y tiene pinta de haber sido algo así como un campo de batalla a juzgar por la mano derecha de Ted, vendada. Se acerca una señora, Ted empieza con su habitual narración de saltos espacio-temporales y, 20 minutos después, un taxi se detiene en la estación de tren de Farhampton. De él sale una chica, y con ella dos cosas: un paraguas amarillo y una guitarra, aunque apuesto a que el taxista mete la pata y es un bajo. La vida sigue igual en el universo HIMYM, con sus personajes, con sus serpenteantes (a veces desesperantes) historias y con su filosofía: Lebenslangerschicksalsschatz vs. Beinaheleidenschaftsgegenstand. ¿Os venís a Farhampton?

Victoria y Ted. Victoria y Klaus. Robin y Barney. Quinn y Barney. Robin y Nick. Lily y Marshall. Barney y Uta… La combinatoria de parejas de la serie se activa en un episodio que se mueve en dos frentes. Por un lado, mayo de 2012, es decir, el momento de la finale de la séptima temporada, con la huida Ted-Victoria, con Padmallow (recordad: Lily + Marshall = Padmallow) sufriendo las consecuencias de la recién estrenada paternidad, con Barney entre dos aguas, etc. Por el otro, presuntamente mayo de 2013, que es cuando parece que finiquitaremos la serie y veremos la boda de Robarney y por tanto el encuentro Ted-mother. Obviamente, si la serie no concluye con su octava temporada y va a por una novena, ese mayo de 2013 pasará a ser de 2014.

Ted está muy abatido en la estación de Farhampton. ¿Qué ha pasado? En su día ya les dijo a sus hijos que la boda de tía Robin y tío Barney fue “a wedding day that went horribly wrong“, o sea, un día en que todo salió mal. Sabemos, sin embargo, que la boda se lleva a cabo, por mucho que Robin tenga dudas, que parece que las tiene, y por mucho que Barney quiera huir por la ventana para cambiarse de, ejem, corbata. ¿Qué dudas tiene el rubito? Cuando las vimos por primera vez apuntaba a Nora, y después aparentaba ser Quinn; visto lo visto en esta premiere, sabiendo que cualquier relación de Barney con alguien que no sea una periodista canadiense exestrella del pop está condenada al fracaso, está claro que las dudas de Barney son dudas de Barney: restos de esa alergia al matrimonio que ha sufrido durante buena parte de su vida. Robin y Barney quizá vacilen, pero acaban dándose el sí, quiero. ¿Qué más falla ese día? ¿De dónde sale esa mano vendada del padrino? ¿Cuándo conoce a la madre? ¿En la boda o en la estación? El hecho de que no hayamos visto interacción entre ellos en el andén me da que pensar que ya en la boda sucede algo; como muy mínimo, Ted se fija en ella. Luego, en el fortuito cruce de caminos esperando al tren se reconocen y, a partir de ahí, todo lo demás.

Lebenslangerschicksalsschatz vs. Beinaheleidenschaftsgegenstand podría ser el título del episodio, e incluso de la serie si me apuras. Una chica vs. La chica. Un amor vs. El amor. Klaus y Victoria, de manera independiente porque cada uno no sabe lo que está haciendo el otro, deciden que su inminente marido/esposa no es Lebenslangerschicksalsschatz sino Beinaheleidenschaftsgegenstand. Klaus nos ha servido en bandeja el momento emotivo del episodio, convirtiéndose en una especie de Mosby a la alemana. Un discurso que seguramente ha activado el click en la cabecita de Ted para darse cuenta de que Victoria, de una vez por todas, no es The One. ¿Significa eso que le vamos a dar puerta a la pastelera en el 8×02? No lo sé, pero desde luego el papel que ha tenido en esta premiere ha sido muy pobre… Creo que Victoria es una de las mejores parejas de Ted a lo largo de la serie, y que empieza ya a sumar demasiados retornos. El de principios de la séptima estuvo bien porque nos dejó la moraleja de que Ted-Robin-Barney era un triángulo insostenible; esta vez ha tenido que ser Klaus quien suelte la lección de turno, lo que no me parece mal, pero opino que toca un adiós digno y definitivo para Victoria.

Así que ahí está Ted, listo en teoría para despedir a la novia a la fuga. Preparado para esperar, más que nunca, a su Lebenslangerschicksalsschatz. A punto para arrancar su aventura final. Conociendo como conocemos los primeros capítulos de temporada de HIMYM me temo que no recuperaremos las imágenes de la estación de Farhampton hasta dentro de bastante tiempo, y es algo que no me entristece especialmente. La serie está en un punto en que debe decidirse. El camino que nos lleva hasta la madre ha tenido demasiadas curvas y la sensación general es de mareo; toca un poco de línea recta, y me parece que lo más sano para How I met sería acabar con esta octava temporada. Pero, si finalmente deciden no hacerlo, deberían alejarse del asunto de la mother para recuperar la vena más sitcom de la serie. HIMYM se ha movido siempre a golpe de relaciones: la primera temporada buscó juntar a Ted y Robin y separar a Padmallow; la segunda, todo lo contrario; la tercera introdujo nuevas chicas, con Stella a la cabeza; la cuarta desvió a Robin hacia Barney y nos sacó a Stella del juego; etcétera. Ahora estamos en un momento en que tenemos resuelto el futuro sentimental de Robarney (y no, no nos interesa demasiado el camino, con saber que acaban juntos basta) y en que Marvin culmina también las problemáticas recientes de Lily y Marshall. Solo Ted cuelga. Pero ahondar en los previos de la mother nos está agotando. Tenemos el paraguas, tenemos la boda, tenemos el tobillo, tenemos el bajo, tenemos suficiente. Queremos verla. Y si no nos la van a enseñar, la mejor opción es contarnos otras cosas. El ejercicio de dramedia que supuso toda la etapa de la muerte del padre de Marshall, por ejemplo, fue un modo de tensionar argumentalmente la serie sin necesidad de recurrir a su título. Y ni siquiera nos hace falta tanto: con episodios graciosos nos basta. Claro que ahora, con Barney y su voracidad hacia las mujeres en fuera de juego, está la cosa más difícil

Premiere, desde mi punto de vista, algo agridulce, aunque por otro lado cumple su función de situar tramas. Echaba de menos la serie, una serie que consigue hacerme reír, su principal misión. HIMYM siempre ha tenido un puntito más, una magia propia, marca de la casa. Con el paso del tiempo me temo que es cada vez más complicado sacarla de la chistera, y solo la madre puede salvarnos. Desde luego, Barney guardando las cosas de la relación con Robin en un almacén no es magia: habla muy poco de sus sentimientos por Quinn, lo cual no solo no es coherente sino que es desagradable (a mí esta chica me parece ideal para él, mejor que la canadiense incluso). La trama de Lily y Marshall responde al abecé de las tramas que veremos sobre ellos: problemas de sueño hoy, primera noche cenando fuera mañana, los dientes pasado, etc. Creo que ni suma ni resta, dependerá sencillamente de la gracia de los guiones. Desde luego confío mucho en la capacidad de Jason Segel, que saca petróleo de media frase… Y respecto a nuestro ex-Battlestar Galactica, Nick, quiero pensar que tendrá algo más de papel que lucir sixpack.

Y antes de acabar…

  • Parece que es tradición en el grupo mancillar el suelo de la cocina después de anunciar una futura boda: lo hicieron Lily y Marshall en el piloto, y ahora lo repiten Quinn y Barney
  • ¿Os imagináis a Ted contando la historia a sus hijos de la misma manera en que Barney le cuenta a Quinn la historia de Robin? Cabría en un par de tweets y no tendríamos serie, así que optamos por la fórmula larga… Por cierto: Barney dice que Robin estuvo en Brasil, pero nosotros sabemos que fue en Argentina. Más que por un error de guión o por la mala memoria del rubio, apuesto por su ya conocida inoperancia geográfica; si Francia y Suecia le parecen lo mismo, ¿por qué no toda Sudamérica?
  • Siempre me sorprende la tirria que se le tiene en muchas webs y blogs al personaje de Ted Mosby… Sí, su afán romántico puede ser un poco cansino, pero creo que como personaje no tiene desperdicio alguno. Su momento caligrafía femenina en el coche es genial, y sus lágrimas de cocodrilo en la carta de Klaus son brillantes

MVP de la semana: Barney. ¡El How I met Robin que se casca en 52 segundos es memorable!

Nota del autor
3.5
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