Review HIMYM: False positive

Review HIMYM: False positive

¡y hat-trick! ha cerrado una terna de capítulos brillantes con este 6×12, el último antes del parón navideño que nos dejará sin serie hasta principios de enero. En lo personal, creo que la cosa ha estado ligeramente por debajo de las dos anteriores entregas, pero False positive tiene algunas de esas señas de identidad que tanto nos gustan: montaje caótico, protagonismos equilibrados, muchas frases brillantes… ¿empezamos? HIMYM, sin duda una de las… ¡Daniiiiii's Faaaaaavourite Seeeeeeeeeries!

Decíamos en la entradilla de la pre-review que False positive era un título de lo más spoileoso, porque, salvo sorpresa, apuntaba directamente a una trama con Lily presuntamente embarazada. Y, efectivamente, de eso va el capítulo. De eso y de mucho más, porque es apabullante la cantidad de cosas que pasan en 36 horas, las que van entre la noticia del embarazo y la noticia del falso positivo. El presunto bebé cae como un jarro de agua fría en las vidas de cuatro de los cinco integrantes del grupo… es decir, de todos menos de Ted. Es algo que iremos descubriendo poco a poco, porque al principio, como es natural, el bebé parece ser una gran noticia para todos. Pero no, porque vemos que los padres son los primeros en, ehem, acojonarse (brutal Lily: There's an alien growing in my stomach that's gonna explode out of my vagina!), seguidos por una Robin que se desmorona sentimental y profesionalmente, y rematados por un Barney al que estar soltero se la sigue trayendo al pairo (qué grande: I'm still single, at least I got that going for me…), pero que de repente no puede soportar malgastar tanto dinero en cosas tan futiles como los trajes. Y eso que le acaba de echar ojo al Dibiase. ¿Algún friki más en la sala ha pensado lo mismo que yo al oír ese nombre? ¡Sí, nena! ¡Ted DiBiase, El Hombre del Millón de Dólares! Ah, qué grandes tiempos aquellos, con Hulk Hogan, con El Último Guerrero, con André el Gigante, con Los Sacamantecas… ¡snifff! Bien, pues resulta que El Hombre del Millón de Dólares era un luchador de Pressing Catch que presuntamente tenía mucha pasta, blablablá, y de ahí, supongo, el nombre del traje. Dibiase. Grande…

Y ahí está la trama. En la manera en que las grandes noticias de los demás nos afectan en la vida. El único impermeable a tanto terremoto es, por una vez, Ted. Sí, digo por una vez porque Ted suele ser el impulsivo, el que se deja llevar, el que muchas veces vive la vida a través de los demás. No en vano, no hay que olvidar que la serie empieza cuando Ted decide ponerse a buscar a la chica de su vida tras el compromiso formal entre Lily y Marhsall… Esta vez no. Esta vez es Ted el que tiene los pies en el suelo (los tiene a veces, y cuando los tiene, los tiene bien pegados, ¿puedo repetir más la palabra tiene?) y el que hará que los demás aterricen y retomen la buena senda.

Para Lily y Marhsall, esta (sin tilde) es la de dejar de dudar tanto acerca del bebé, desechar el pánico. Espero que así sea, porque la trama de queremos-un-bebé y de repente no-queremos-un-bebé ya ha sido debidamente explotada. No hacen falta más vueltas… Para Robin, su eterno dilema con el trabajo. Comprometida siempre con querer hacer buen periodismo, la canadiense tiene sus momentos bajos (como cuando hace el casting para ser la chica del telecupón), pero lo de este capítulo no solo es bajo, sino que además es premeditado. Me encanta la manera opuesta de enfocarlo que tienen ella y Ted: Currency Rotation Specialist vs. Coin Flip Bimbo. Y también el momento en que se lo cuenta, el momento pistolas… classic! La cosa es que a Robin no le sienta nada mal el uniforme de Currency Rotation Specialist, pero el look de chica seria con las gafas para su puesto en la Worldwide News Network también tiene su punto. Por cierto, que recuperamos el programa (ficticio) Heads or Tails, esta vez en formato bigger: Million-Dollar Heads or Tails. Este ya no lo presenta Regis Philbin, aquel personajillo que buscaba con tanto afán como Marhsall la best burger of New York, sino que es un tal Alex Trebek. Seguro que a los yanquis les ha parecido hilarante; yo me conformo con la enorme frase del concursante antes de tomar la decisión de decir cara o cruz: “¿Me puedes repetir el año de la moneda?” Classic!

Heads!Heads!

Nos falta Barney. Para él, la buena senda es un poco rara. Me explico: Padmallow vuelve a querer un bebé y Robin un trabajo digno, es decir, sus formas de ser estándar; lo de Barney y la caridad… como que no cuela. Ya sabemos (Belly full of turkey) que el rubito solo hace obras de caridad cuando se lo exige el juez. Pero claro, como casi siempre pasa con Barney, la hipérbole es lo que mejor funciona. Así que tenemos a un Stinson capaz de dar hasta sus trajes (¿todos? me niego a creerlo, si no los dio por Stacy Keibler…) por cumplir su misión caritativa. Barney ha estado enorme: desde el momento (¡momentazo!) de las Barney's Favourite Things (inspirado, como demuestra el link, en algo que Oprah Winfrey hace en su programa) hasta la escena mil veces repetida en que huye al oír que alguien se declara en estado (deformación profesional), pasando por el glorioso “Thank you, decimal point!“, su insistencia con que Sam Gibbs pueda ser su padre (¡que es negro, leñe!) o la frase más magistral del capítulo. Esta:

Dude, I am Mr. Charity. I frequently sleep with sixes, chubsters, over-thirties… I am the Bill and Melinda Gates of the sympathy bang!

Sin palabras… Hablando de ellas, ha habido un juego de palabras que creo haber pillado, pero no estoy seguro. Es cuando Barney dice que su tercera palabra preferida de las que empiezan por bon es bonus, siendo la segunda Bon Jovi (demostrado queda desde el momento en que You give love a bad name abría el mítico CD de la limusina de fin de año… ¿recordáis?), y nos deja con la duda de cuál es la primera. Yo apuesto por boner, es decir, erección. ¿Alternativas?

El delirioEl delirio

Para mí, Ted y Robin han sido los mejores del capítulo, especialmente ella y toooda la secuencia de su pensamiento interior mientras es post-feliz por el embarazo de Lily. Bueno, el de Ted tampoco está mal: “I should get a Christmas-themed movie snack for tomorrow night“. Y, por supuesto, una alabanza más para el montaje; mola lo de que se vaya reescribiendo el capítulo. En esta ocasión nos ha servido un muy buen gag: en cuanto he visto a Lily y Marhsall la primera vez en la consulta del médico he pensado… ¿qué narices hacen así vestidos? Y luego, ¡bingo!

Los chandalsLos chandals

Para el análisis queda una vez más Punchy y su boda, un Punchy que por cierto también se ha topado con Ted en modo furia, aunque en su caso por teléfono. Su enlace matrimonial tiene todos los números de ser la que vimos en la premiere, pero ahora que Robin ha pedido un padrino llamado Mosby la canadiense… ¿entra en las quinielas? No creo. No encaja una Robin casada tan de repente, y lo que es más importante, no me gustaría un pelo perder su soltería, porque todavía nos puede dar grandes noches de gloria. De hecho, echo de menos una trama con Barney a todo tren y Scherbatsky en modo wingwoman

Capítulo muy bueno, para mí algo por debajo de los dos anteriores, pero que confirma el estado de gracia de la sexta. Teniendo en cuenta el mal recuerdo que tenía de la quinta y lo mucho que disfruto con ella ahora cuando me pongo un capítulo suelto de vez en cuando, os puedo asegurar que el revisionado le va a sentar aún mejor a esta etapa de How I met your mother. Nos despedimos hasta el 3 de enero, cuando volveremos con, glups, Bad News

¿Qué pone?¿Qué pone?


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