Review HIMYM: Disaster Averted

Carcajadas, desarrollo de personajes y el puntito mágico que la caracteriza. En sí, tampoco es tanto lo que le pedimos a How I met your mother cada semana, ¿no? A veces no nos lo da, y a veces sí, y por suerte esta semana hemos tenido un caso del segundo grupo. Disaster Averted ha sido un capitulazo desde el minuto uno, con esa fantasía de Barney que acaba con un fabuloso “True story…” que Lily desautoriza al momento. Qué grande el “Noooooooo!“, y qué ridículo se ve cuando en lugar de enfocarlo desde arriba lo vemos desde el lateral. ¿Vamos con Disaster Averted?

No soporto a Kevin, ni a cada vez que vocaliza todas sus palabras como si fuéramos duros de oído… pero al menos nos sirve para una cosa: para rescatar historias antiguas. Historias que todos los miembros del grupo han vivido y que difícilmente tendría justificación que se contasen entre ellos con todo lujo de detalles. Con Kevin tiene sentido. Y la historia de esta semana es maravillosa, acaba por todo lo alto y además tiene base real. ¿Qué más podemos pedir? ¿Slaps? ¡Pues las tenemos!

La trama es sencilla: un cartel en la puerta del McLaren’s sobre la prohibición de practicar boogie-boarding desata una larga historia narrada básicamente por Ted en la que volvemos al verano anterior, justo cuando la tormenta tropical / huracán Irene golpea la ciudad de Nueva York. Una excusa como cualquier otra para que Ted saque su faceta de boy scout y para que el grupo pueda aprovechar lo mejor de los boy scouts: meterse con ellos. Ted intenta convencer al grupo para refugiarse en su casa de campo, pero Barney la lía y los conduce a todos a su casa. Paralelamente a esta trama tenemos otras dos que implican a Marshall. Una metida dentro del flashback, es genialmente ridículo: sin seguro médico por culpa de estar sin empleo, nuestro querido Eriksen se convierte en un personaje de lo más siniestro, temeroso de la muerte que acecha en cada esquina. Hay que reconocer que Marshall está perfectamente diseñado para la hipérbole, y que le puedes echar casi cualquier trama absurda encima que nos la hará creer. Ha sido genial ver los ataques del oso y su frase pidiendo clemencia: “Not like this!” La otra nos ha devuelto uno de los elementos más adorados de la serie: las slaps. Confieso que la memoria me ha fallado y que hubiera dicho que aún quedaban dos y no una por ver… pero el caso es que da igual: a poco del final la cosa se ha puesto en cuatro y ahora nos quedan aún dos por presenciar. Brutal la segunda bofetada de hoy, que nos ha dejado a Barney para el arrastre. Por suerte luego se ha recuperado… y de qué manera.

En sí, la historia del boogie-boarding nos sirve para ver lo mucho que se quieren todos, pero al mismo tiempo lo fina que es la línea que va del amor al odio: Ted cambia a Barney por una chica (una chica guapa, todo sea dicho…), a lo que Barney no responde con ira sino con la alegría del maestro que ve cómo por fin el alumno está siguiendo el bueno camino (¡grande!); y Lily manda a su Marshmallow a tomar vientos porque está harta de llevar dos semanas cuidando de un bebé grande. Mientras tanto Robin le quita hierro a todo, pero cae de cuatro patas ante la cruel broma de Barney haciéndose pasar por su padre. ¡Qué mala persona! ¡Qué genial!

Me ha gustado el capítulo, además de porque la trama principal ha sido divertida y coral, porque ha puesto encima de la mesa algunas cartas que al menos yo llevaba algún tiempo esperando. La primera: la corbata. No era normal que Barney no intentase de todas las maneras posibles librarse de la corbata, no me cuadraba. ¿El adalid del estilo camino de mitad de temporada con eso colgando? No, no cuela. Porque estaba claro que no le daba igual llevarla, y si no solo hay que ver el impagable momento en que lo vemos en su despacho, sacando apenas la cabeza por encima de la mesa… awesome! Claro que una cosa es odiar llevar la corbata… y otra muy distinta es reconocerlo. Para dar ese paso hacía falta un motivo de peso y nos lo han dado: toca conocer a los potenciales suegros. Aquí Kevin ha sacado toda su experiencia profesional para tirar del hilo sentimental que tanto atormentaba a Barney. Ojo, el rubio está dispuesto a conocer a los padres de Nora… ¡palabras mayores! ¿Lo veremos? ¿Estará tan entusiasmado como cuando conoció a los padres… de Ted?

El recurso narrativo del capítulo me ha recordado, y aquí también enlazamos con la corbata, a lo visto en Ducky Tie. Durante aquel episodio Ted iba explicando un hecho pasado (ese reencuentro con la bella Victoria) y era constantemente interrumpido, hasta que Robin le pedía que volviese. En Disaster Averted Kevin ha hecho el papel de la canadiense, instando a Ted a seguir con la historia. Una historia cuyo auténtico final casi nadie sabe

Pero nosotros sí. ¿Preparados? ¡Robin y Barney estuvieron a punto de volver a liarse en verano! Ah, no, espera, es aún mejor… ¡Robin y Barney se acaban de liar! Evidentemente, era algo que tenía que pasar tarde o temprano porque había que reintroducir a la canadiense en la ecuación si queremos alguna duda para cuando llegue la boda. Pero además de para eso, este beso nos devuelve de nuevo a Ducky Tie y a esa frase lapidaria de Victoria, que avisa a Ted sobre el peligro que supone tanta mezcla de ex en un grupo de amigos tan pequeño. La que se avecina…

Es difícil prever qué pasará, e incluso no descarto que en el próximo capítulo ni se haga referencia a ese terremoto final (perfectamente aderezado con el Hey de Pixies, todo sea dicho), pero está claro que El Traje y Robin sienten muchas cosas el uno por el otro. Si miro para atrás, el recuerdo de cuando estaban juntos me provoca dolores de barriga, pero al mismo me tiempo me encanta que no puedan evitar esa tentación. Es la vida misma… ¿Auguráis perdices para estos dos, o tardaremos menos que nada en darnos de narices con la cruda realidad, aka Nora? Mientras respondéis, el top5 del capítulo:

  • Barney en su despacho, asomando solo la cabeza… ¡sublime!
  • Le jeux commence // Je m’apelle Marshall. No sé a vosotros, pero a mí todo el juego mental entre Marshall y Barney me ha encantado
  • “Me he quemado la mejilla… ouchy!” De nuevo Barney, mágico
  • Los osos, tremendos…
  • Y más Barney, con una pregunta genial: “¿Por qué tengo que ser Barney ahora?”

En resumen: ¡capitulazo! “Desastre evitado”… ¡ja!


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