Review HIMYM: Bagpipes

Sigue la quinta de a medio gas, empeñada en hacer malabarismos con algunas tramas que no nos llevan a ninguna parte, a veces ni tan siquiera a la risa. Sigue la quinta de How I met your mother encerrada en su burbuja de parejas, con cero concesiones al que supuestamente era el gran hilo argumental de la temporada: el paso de Ted por la universidad como profesor. Y sigue, sin embargo, How I met your mother estando capacitada para sacarnos una buena media de carcajadas por capítulo. En eso nunca nos falla, y Bagpipes no es una excepción. Capítulo que, sin seducir, divierte, ¿estás conmigo?

Bagpipes. Es decir, gaitas. Era difícil pensar en cómo meter unas gaitas en un episodio de How I met your mother; pero a estas alturas de la película hemos visto desfilar por la serie a cabras, a calabazas cachondas y a Britney Spears; hemos visto un mortal en bicicleta por encima de los atascos neoyorquinos, aprendido un juego tan absurdo como Zitch Dog y suspirado por ganar una noche como wingman (o wingwoman) de Barney Stinson. Con tales antecedentes, colar unas gaitas es un juego de niños. Especialmente si luego, a la hora de la verdad, no hay gaitas

Las gaitas no son otra cosa que una bonita metáfora de los vecinos de arriba de Ted y Robin, una pareja totalmente entregada al amor en su vertiente más pasional e íntima. Vamos, que no paran. Lo que pasa es que en esta serie aman las metáforas: los porros son bocadillos, la malsonante palabra bitch se cambia por grinch, etc. Ni rastro de corrección política, es porque les da la gana. Es genial que hagan esto y, sin despeinarse y en el mismo episodio, Barney sea capaz de pronunciar lo siguiente: “Hay tantas cosas buenas que hacer con la boca humana… ¿por qué malgastarla hablando?”

En fin, vayamos al capítulo. Nueva vuelta de tuerca al universo de las parejas: hoy, las peleas. Robarney aparentan ser la pareja perfecta que nunca entra en disputa, mientras que Marshily se ven envueltos en la pelea del siglo. La culpa, claro, es de Barney

La pelea mutanteLa pelea mutante

La pelea mutante de Marshily, con una interminable generación de duplicados, me ha recordado mucho a Dragon Ball, cuando Goku y compañía, básicamente en los primeros compases de la serie, utilizaban esa técnica para confundir al enemigo. Yo también estoy confundido. Sigo confundido con Marshall. De casi estar en la lucha con Barney por el trono de Mejor Personaje de la Serie ha caído a las profundidades del abismo, allá por donde el Balrog perdió el látigo… Eriksen, bro, ¿qué te pasa? Vale, nunca has sido el tío con más personalidad del mundo, pero de ahí a convertirte en una marioneta de Barney… A decir verdad, el cambio de opinión respecto a fregar o no los platos es una reacción parecida a la que tuvo cuando, de repente, odió Nueva York en favor de Nueva Jersey. Pero no sé, hay algo en Marhsall que está fallando mucho en esta quinta temporada, es evidente.

Respecto a la gran polémica (si es que la hay, claro) de estos últimos capítulos (la relación Robin-Barney), hay que ser justos y reconocer que el matiz que se le da en este 5×06 es muy bueno: al menos a mí me gusta eso de que Barney quiera ser el mejor novio, formar parte de la mejor pareja del mundo, de la relación perfecta. Eso sí justifica su tesón, y justifica el hecho de que aún siga con Robin. Justifica incluso el pastelismo que envuelve, con un lacito rosa, casi cada segundo que Robarney aparecen en pantalla…. ¡puaj, no aptos para diabéticos!

Más cosas buenas: las peleas de Robarney y sus soluciones. Ante la inminencia de una discusión y bajo la amenaza de que la pesada losa de la culpa caiga sobre ellos, Barney opta por irse (despacito, con cara neutra y sin decir nada) y Robin por despelotarse. Impagable la cara de Barney ante esas esa táctica… Ah, y el rubio debería desayunar/comer menos, o al menos cambiar de sitio, ya que siempre que desayuna/come sentado ahí la cosa acaba en pelea…

¡Imagen trampa!¡Imagen trampa!

Un episodio normalito. Ted sigue siendo el personaje más en forma: me ha encantado eso de teoría poco conocida porque me la acabo de inventar, o lo de chocar con Barney por cepillarse a Robin y acto seguido caer en la cuenta de que ha sido weirdHow I met mantiene sus detalles marca de la casa (la estadística de las camas de Barney, siempre con el 83 presente, una cifra que es a HIMYM lo que los números chungos a esa serie innombrable que no pronunciaré aquí porque luego se me tacha de fanboy), pero carece de la frescura, locura, o lo que sea que la encumbró a los altares, por lo menos a los míos. Es una gran comedia, sí, pero posiblemente a día de hoy nade en las pantanosas aguas de la normalidad… Tranquilos. Volverá.

Para cerrar, el top 3: los mejores momentos del capítulo. Selección totalmente personal que podéis (y debéis) criticar, alabar, desmontar, siempre desde el respeto, en los comentarios:

  • Un punto… para el gag de la imitación de El Resplandor; no por cómo lo hace Lily, sino por el canguelo que le entra a Marhsall…
  • Dos puntos… para la bofetada de Ted a Marshall… slaps are back!
  • Y los tres puntos… para las verdaderas peleas de Robarney: ella tirando el plato contra la nevera, él dándole un cuchillo y gritando ¡Apuñálame!

Bonus track, con mini spoiler de regalo: hace quince días os contaba que, vía Facebook, me había llegado el rumor de que una de las grandes tramas de la serie está a punto de reaparecer. las Slap Bet… Vale, pues ya tenemos título para el capítulo 5×09, que se emitirá el día 23: Slapsgiving 2: Revenge of the Slap. Wow!


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