Review HIMYM: Bad news

Review HIMYM: Bad news

Perdonad que sea pesado con el tema… pero es que no me queda más remedio. Hay quien dice que es una comedia del montón. Que sí, que te ríes un poco, pero que no deja de ser un vehículo de lucimiento para Barney, que sin este personaje la cosa pierde toda la gracia. Opinión respetable, claro. Hay quien dice que es peor que Friends, poco menos que una burda copia ligeramente evolucionada que no aporta nada. Opinión respetable, por supuesto. Y hay quien dice (yo por ejemplo) que es una de las mejores series jamás emitidas, que reúne muchos ingredientes de la mejor manera posible, como en las grandes recetas: los mezcla tan bien que a bote pronto no notas cuáles son, pero en tu paladar explotan. Capítulos como este demuestran la talla de HIMYM. Ejemplo de risas, de maquinaria perfectamente engrasada en cuanto a ritmo, orgía de autorreferencias y un colofón brutal que es ese punto de drama que Alyson Hannigan y Jason Segel bordan. Nuevo monumento en la sexta, y van

I'm not ready for this, dice Marshall, y How I met your mother nos pega una slap de campeonato. Los 20 minutos de risas de esta semana han tenido un pequeño gran epílogo del más negro de los colores, con una muerte inesperada: la de Marvin Eriksen, el padre de Marshall. Un giro sorprendente que nos coloca en otro nivel. Porque, hasta ahora, los dramas de la serie tenían todos, más o menos, el mismo fondo: el desamor. Pero en esta ocasión nos topamos de frente con la muerte, y posiblemente afecta al eslabón más débil. Marshall es el personaje más frágil y será interesante ver cómo avanza la trama a partir de aquí. Carter Bays, uno de los creadores de la serie, afirmaba en una entrevista que durante los primeros capítulos de la sexta estuvieron “ordenando las ideas”, y que la muerte de papá Eriksen “marcará todo lo que venga después”. Trama de continuidad, por tanto, que salta a la vista con solo conocer el título del próximo capítulo (lo dejo aquí, oculto, el quiera verlo que haga doble click con el mouse en la siguiente frase: Last words) y que salpicará a todos. A Padmallow de manera evidente, y muy probablemente a un Barney que tiene pinta de recuperar lo que dejó colgado en una sala de museo: la búsqueda de su padre.

Pero vamos a centrarnos en el capítulo, que hay tela que cortar… Empezamos de visita en el médico, con el que es uno de los highlights de la temporada como telón de fondo: el embarazo de Lily. El doctor de turno recomienda la visita a otro colega suyo, John Stangel, reputado especialista en fertilidad. El tal Stangel es, ni más ni menos, que el doppleganger de Barney, el único que faltaba por ver después de Mexican Wrestler Ted, Lesbian Robin, Moustache Marshall y Stripper Lily. Si rebobinamos a la quinta, en concreto a Robots vs. Wrestlers, veremos cómo Lily y Marhsall prometen ponerse manos a la obra con el bebé cuando el quinto doble caiga. Lo hace, erróneamente, en la finale de la quinta, y no es hasta ahora, en este 6×13, cuando de verdad vemos al calco de Barney. De modo que Lily se enfurece: no mola tomarle el pelo al universo. Las bad news del título, que parecen estar apuntando a la infertilidad, son precisamente (presuntamente, más bien) fruto de ese jugueteo con el universo. El universo se venga y, zasca, infarto.

La preparación para algo especial, para un bombazo, venía marcada como ya todos sabéis a estas alturas de la película por una cuenta atrás. Del 50 al 1, vemos desfilar todos los números, a razón de uno cada 25 segundos. Todo una avalancha que algunos han visto claramente y otros no, demostrando que la percepción humana es de lo más curioso. A mí el primero que me ha patinado ha sido el 48 de la salsa de Marshall, y después de ver el siguiente, el 47 del papel de inscripción del laser-tag de Barney, he vuelto al principio y he notado el 50 y el 49; a partir de ahí, cuesta abajo. Curiosidades sobre los números… y esto ya parece Lost. El 23 y el 22 tienen truco: las imágenes pertenecen a capítulos anteriores (Return of the Shirt y Shelter Island), y han sido modificadas para encajar en el countdown; canta sobre todo lo de Metro News 23 en lugar de Metro News 1. El 44 sale dos veces, primero en una pizarra y luego en una camiseta de fútbol americano. El 9 se recicla para el 6, lo podemos ver en la carpeta que sostiene primero el Barney disfrazado y luego el auténtico Dr. Stangel. El 47 es el más curioso… lo podemos ver en un folleto que sostiene Barney y se refiere a la 47ª edición del torneo de laser-tag en el que se quiere inscribir. ¿47ª? Eso querría decir que la primera edición se celebró en los años 60, pero al parecer el juego del laser-tag no se inventó hasta mediados de los 80. ¿Gazapo? No: en el folleto pone “47th semi-annual”, es decir, que se celebran dos ediciones por año, lo que no lleva a finales de los 80. Estos guionistas están en todo… Por cierto, si quieres ver todos los números, están aquí.

El quinto dopplegangerEl quinto doppleganger

Si no has visto los números no pasa nada, posiblemente hayas disfrutado con otras cosas. Yo, como siempre, lo que más aprecio son las autorreferencias. Las gafas que usa Barney, de por sí, no tienen mucha gracia, pero si recuerdas que se trata del Sensory Deprivator 5000 que Ted inventó en el 2×14 la cosa gana muchos enteros. Lo mismo con la gran cantidad de escenas de otros capítulos (impagable Robin: con la -perdón- mierda de caballo, con el “he sido una chica mala”, con el ventilador gigante…), con el sutil detalle de ponernos la hora en que Marshall recibe la noticia de la muerte de su padre (son pasadas las dos y, kids, nothing good happens after 2 AM), con el eterno gag de la altura de los Eriksen (lo que me he reído con Lily encabritada porque le habían preguntado por una presunta pérdida de altura, no de peso), con más Sandy Rivers, con la afición por el karate de Ted, y con alguna cosa más que seguro que olvido. Realmente, Bad news es un capítulo para revisionar una y diez veces.

Un diez sin duda para Marshall y Lily. Han llevado bien la parte de comedia y muy, muy bien la dramática. Y me gusta porque el desenlace del capítulo abre vías para oxigenar la trama del bebé, que ya era un poco cansina. El pre-embarazo no daba para mucho más: o lo concretaban o, como supongo que será, lo aplazaban. Quizá no veamos al bebé hasta el final de la serie. Brillantes también los padres de Marshall. Realmente los Eriksen casi siempre han funcionado muy bien en la serie. Recuerdo grandes gags en la visita de Lily a Minnesota (esa ensalada…), recuerdo las geniales peleas entre hermanos, pero lo cierto es que aquí se han salido. La escena de mamá Eriksen aporreando la puerta y describiéndose en bikini mientras su hijo intenta quererse un poco está entre lo awesome y lo legendary. Fan me declaro del arranque de Lily: “He's going to masturbate!” Y también de lo que viene justo después, esa última conversación con Marvin en la que el buen hombre le deja claro a su hijo que en lo del nieto no es importante el cómo, sino el qué. Muy, muy grande… Me quedo también con una señora frase que pronuncia Marshall:

I only like to call my dad with good news. I mean, telling him good news is what makes it feel real to me.

Ay, pobre Marhsall

Bye, papá EriksenBye, papá Eriksen

Para desatascar un poco lo trascendente hemos tenido una suculenta ración de Robin y Ted. Ojo, nada de rellenos: gloria infinita para cada uno de los segundos que nos hemos tirado viendo a Sandy Rivers glosando la galería de los horrores Scherbatsky. Cuando Sandy pregunta, con toda la mala leche del mundo, si Mierdatsky está proponiendo un tema sobre estiércol (Is Scherpoopie pitching a story about manure? Genius!) me he agradecido a mí mismo estar viendo el capítulo desde la cama y no desde una silla de la cual, sin duda, me habría caído. Esta trama nos deja claro que World Wide News será un campo de operaciones habitual de la serie (mola), y nos ha brindado un gag para el futuro, porque no dudo que veremos, en algún momento, el vídeo del ataque del búho. Por lo demás, me quedo con las sonoras pedorretas de Robin y con el lado justiciero de Ted. Qué gran pareja hacen, madre mía

A cuál mejorA cuál mejor

Por cierto, hablando de la galería de los horrores Scherbatsky… ¡cuánto momento glorioso en la vida profesional de la canadiense! Es que ya no solo es lo de Sparkles, que tiene su telita; es que hay muchos ridiculazos ante la cámara, y puestos todos juntos son hilarantes. Os confieso mi debilidad por este:

En definitiva: HIMYM sabe construir capítulos memorables aún dejando de lado lo que en teoría la caracteriza, que es hacernos reír. Porque Bad news no ha sido precisamente un episodio plagado de risas (aunque claro, las ha habido), pero nos ha dejado un sabor inmejorable en el paladar. Y será clave en lo que viene a partir de ahora, según promete Carter Bays. La muerte de Marvin es el eje de esta sexta. Ah, por cierto, cuándo echéis de menos al actor que le da vida, Bill Fagerbakke, ved Bob Esponja en versión original: él pone la voz de Patricio

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