Review Heroes: Thanksgiving

Review Heroes: Thanksgiving

Es un dicho popular que tras la tempestad, llega la calma. Y eso ha ocurrido con Heroes. Después del movidito capitulazo de la semana pasada, las aguas parecen tranquilizarse un poco en este Thanksgiving, episodio marcado por el tradicional Día de Acción de Gracias. Tanto los Petrelli, como la disfuncional familia de los Bennet, y, por supuesto, la familia por antonomasia de esta temporada (el carnaval de Samuel) celebran, cada uno a su manera, este americano festejo. Ya sabéis lo que viene ahora: ¡review del nuevo episodio de Heroes!

Ha sido este un episodio, como ya he comentado, marcado por una calma aparente: la mayor parte de las escenas han transcurrido con los distintos personajes sentados a la mesa charlando de cosas más o menos trascendentales (algunos más que otros, ¿eh Nath… Syl… Nathan/Sylar?). Sin embargo, también ha habido tiempo para la acción, el suspense y las revelaciones.

Comencemos con la trama más light del episodio. Noah Bennet decide invitar a su ex mujer Sandra y su nuevo ligue Doug, además de a su hija Claire, a cenar a su casa. Mientras está haciendo las compras, se topa casualmente con Lauren, su antigua compañera en Primatech, y antigua cuasi amante (aunque, como ya sabemos, ella no recuerda nada de esto). Y, como no podía ser menos, la invita, aunque luego no pare de decir que no es una cita. Que simplemente es Lauren… Aquí va a haber tomate en breve. En fin, la cena transcurre con cierta tensión, debido a la inesperada presencia de Lauren, o a la discusión entre Noah y Claire a cuento de que la ex animadora ha decidido dejar la Universidad… ¡y se plantea irse con Samuel! Y es que la chica parece que no encuentra su sitio. Noah, por supuesto, no está dispuesto ni a una cosa ni la otra, y le enseña a su hija todo lo que ha descubierto sobre Samuel, un tipo al que califica de malvado y peligroso. Y para dejarle las cosas aún más claras, hace acto de aparición Gretchen, que ha decidido volver a ser su amiga y compañera de habitación. Así las cosas, Claire decide olvidar sus planes y seguir el rumbo marcado por su padre, pero… al final descubrimos que le ha robado una de las brújulas que la guiarán hasta Samuel. Y decide embarcarse, junto a Gretchen, en un viaje con destino al circo de freaks (como ella misma se autodenomina).

Frente a la entrañable (pese a los contratiempos) cena familiar de los Bennet, repleta de luz y calor, la noche de los Petrelli es de lo más siniestra, comenzando por el lugar de celebración (el frío y oscuro apartamento de Peter), y finalizando por el hecho de que los tres son ya conscientes de que Nathan es Sylar. Aunque Angela quiere celebrar un Día de Acción de Gracias normal y corriente, lo cierto es que dadas las circunstancias eso no es más que una vana ilusión. Y es que Sylar no tarda demasiado en tomar, por fin, el control de su propio cuerpo, para pavor de Angela y Peter.

Bonita estampa familiar... o noBonita estampa familiar… o no

Sin ningún tipo de prisa, regodeándose en el momento, disfrutando por fin de su libertad, Sylar degusta un trozo de tarta mientras obliga a madre e hijo a sentarse a su lado. Ahora la cena pasa de siniestra a macabra. Y más aún cuando Sylar decide matar a Angela… Pero no lo logra: resulta que el espíritu y la mente de Nathan siguen dentro de Sylar, y lucha hasta conseguir, de nuevo, controlar el cuerpo. Ciertamente todo este tema de Sylar y su cuerpo y su mente son algo difícil de explicar por escrito, aunque cuando se ve en la serie es de lo más comprensible. En fin, a lo que íbamos. Nathan vence en esta lucha interior, pero, confuso y desconcertado, huye volando, no sin antes preguntarle a su madre: “¿Pero qué me habéis hecho?”. Pues eso mismo me pregunto yo. Qué siniestro es todo lo relacionado con esta trama. Como era previsible, Peter decide ir tras su hermano, tras decirle a su madre que sus ganas de recuperar a Nathan son aún mayores que las de matar a Sylar. Vamos, que está dispuesto a seguir el juego de Angela.

Por último, tenemos la trama de Samuel, quien por fin se ha revelado totalmente en este capítulo como una persona que poco tiene que ver con la demagogia barata de sus discursos. Aunque no deja de pregonar por el amor y la paz de la familia, sus actos demuestran que sólo le importa él mismo. No quiere formar una comunidad de gente con la que compartir unos valores y unas vivencias. No. Lo único que quiere es coleccionar héroes como el que colecciona cromos, con el objetivo de hacerse más fuerte, y así pasar de mover un trocito de tierra, a provocar terremotos inmensos. El ansia de poder lo guía en estos momentos, un ansia que le está haciendo parecer por momentos un psicópata. Lo más importante del episodio tiene como protagonista, como viene siendo habitual esta temporada, al “hombre mariposa”, como lo llama Hiro. Hiro y Lydia viajan ocho semanas atrás en el tiempo para descubrir qué le pasó realmente a Joseph, el hermano de Samuel. Y descubren lo que el espectador ya se estaba oliendo desde hace algunos episodios: que Joseph no fue asesinado por ningún agente del gobierno, sino por su propio hermano menor. Samuel lo mató en un ataque de ira al descubrir que durante toda su vida le había ocultado la verdad sobre la potencialidad de su poder, y para más inri estaba dispuesto a entregarlo al gobierno.

Traición a la luz de la lunaTraición a la luz de la luna

Ya de vuelta al presente, Lydia le cuenta a Edgar lo que ha visto, y éste se revela contra Samuel. Pero a este perro viejo no le cuesta nada darle la vuelta a la tortilla y hacer creer a todos que el único traidor de la comunidad es el propio Edgar. Justo cuando está a punto de matarlo, Hiro congela el tiempo y le pide que huya, prometiéndole que más adelante podrá vengarse.

Al final del episodio, Hiro, harto de que Samuel no pare de darle largas cada vez que le pregunta por Charlie, amenaza con abandonar la feria. Pero Samuel, como siempre, tiene un as bajo la manga: la versión carnavalera y con pelo del haitiano agarra al inocente japonés y le roba todos sus recuerdos. No tengo muy claro si se queda sin memoria, o sólo sin la memoria más reciente. El caso es que, haciendo gala una vez más de su imprevisibilidad, Hiro desaparece ante la atónita mirada de Samuel al tiempo que dice en japonés: “Hay que rescatar a Watson. ¡Transpórtame Scotty!” WTF?

Para concluir quiero resaltar que este episodio nos deja tres frentes abiertos: la, quizá, lucha definitiva entre Nathan y Sylar (con Peter de testigo excepcional), la llegada de Claire al carnaval, que podría suponer un nuevo encontronazo con Becky; y, por último, la rebeldía de Lydia, ahora sabedora de la verdad sobre Samuel. Creo que la tensa calma de la que he hablado en este episodio va a ser preludio de una tormenta aún mayor que la de Brother's Keeper. Yo al menos ya la estoy palpando, ¿y vosotros?


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