Review Heroes: Tabula Rasa

Review Heroes: Tabula Rasa

Martes. Con el título de Tabula Rasa se presenta el nuevo episodio de Heroes, que en esta ocasión nos ha dado una de cal y otra de arena. Se ha centrado en dos grandes tramas, la de Sylar y el circo por una parte (como casi siempre, lo que más me ha interesado), y por otra la de Hiro, sobre el cual han girado el resto de personajes: Peter, Noah y Emma. Y que, en general, me ha parecido algo más flojita, aunque con ciertos detalles a destacar. ¿Vamos?

¡Tenemos review de Heroes! Un aplauso a Rebeca Aguilar por la celeridad y por la calidad de los contenidos…

Empezamos por Hiro, y así dejamos lo más jugoso para el final. Nuestro sonriente japonés, como ya venimos viendo desde hace varios episodios, está pasando por un mal momento: tiene un tumor cerebral que podría acabar con su vida en breve. Peter, que en el 4×05 se lo encontró desfallecido en su casa, lo ha ingresado en el hospital, donde le pide que permanezca mientras busca, junto a Noah, a un sanador que salve su vida.

Mientras tanto, Hiro conoce a una confusa Emma y decide ayudarla, dándole todo un cursillo express de cómo entender su poder y “quererlo”, al más puro estilo de un manual de autoayuda andante. Después de darle un par de charlas inspiradoras acerca de lo bueno y maravilloso que es tener una habilidad, decide demostrárselo de manera práctica organizando un pequeño espectáculo para los niños enfermos del hospital. De esta trama menor protagonizada por la chica de los archivos, me quedo con un pequeño detalle que quizá pase desapercibido, pero a mí me ha dejado con la mosca detrás de la oreja: ella le pregunta a Peter al principio si le dejó un chelo en su casa, y él lo niega. Entonces… ¿quién lo puso ahí?

Volviendo a Peter y el hombre de las gafas de pasta, éstos deciden ir a casa de un niño llamado Jeremy Greer, quien hace unos años fue estudiado por un Noah muy diferente al actual, un Company Man que simplemente estudiaba los poderes y borraba memorias por doquier, sin involucrarse emocionalmente en el tema, olvidándose que detrás de dichas habilidades había personas asustadas, confusas, desconcertadas. Cuando llegan al hogar de Jeremy, Noah y Peter descubren que el chico ha pasado de curar insectos y animales heridos a aniquilar toda muestra de vida a su alrededor, incluyendo a sus propios padres. Y es que Jeremy no es sólo un sanador, si no que es capaz tanto de dar vida como de quitarla.

Peter no ha parado a tiempoPeter no ha parado a tiempo

Tras una tensa escena donde el niño dispara a Peter hiriéndolo gravemente, Noah acaba persuadiéndolo para que lo cure. Pero esta vez no desaparece de la vida del chaval una vez consigue lo que quería de él. Esta vez Noah decide quedarse y ayudarlo, apoyarlo y comprenderlo. Quiere enmendar sus errores del pasado. Y es que es consciente de que quizá el chico no hubiera pasado por su infierno particular si no lo hubiera abandonado de pequeño, una vez fue lo suficientemente observado.

Por otra parte, una vez curado, y transferido el poder de sanar, Peter vuelve al hospital para curar a Hiro, pero… el japonés más dicharachero (incluso en momentos difíciles hay que mantener la dignidad y la alegría) ha desaparecido del mapa. ¿Dónde ha ido a parar? Pues ni más ni menos que a cierta cafetería de Texas tres años antes, lugar donde trabajaba Charlie, su gran amiga asesinada brutalmente por Sylar. Me ha hecho mucha ilusión volver a ver, aunque sea de espaldas, a este personaje, ya que siempre odié que la mataran. Ojalá Hiro pueda salvarla… ¿será lo último que haga? Sería una bonita forma de pasar a mejor vida, dejando el buen sabor de boca de ayudar a la adorable camarera al mismo tiempo que respiramos el aroma de la primera temporada, cuando el japonés aún encantaba a una mayoría de los espectadores.

En cuanto a la otra gran trama del episodio, ha girado en torno a los repetidos intentos de Samuel de despertar a la bestia dormida en el interior de Sylar. Si en el anterior episodio la doctora intentó hacerle recordar a base de buenas palabras y comprensión, Samuel le propone toda una terapia de choque consistente en ponerlo cara a cara con sus demonios personales, en una escena espeluznante que bien podría formar parte de alguna película de terror: Sylar en la casa de los espejos del circo, siendo testigo de primera mano de todos los asesinatos que ha cometido, uno por uno, comenzando por el de su madre. Este momento ha sido el que más me ha gustado de toda la línea argumental carnivalera (y por ende, de todo el episodio), con un Gabriel que ni siquiera viendo todo lo que hizo, se reconoce a sí mismo, e incluso acaba definiéndose como un monstruo.

La casa de los... ¡horrores!La casa de los… ¡horrores!

Y es que, como vemos durante todo el episodio, nuestro villano favorito sigue teniendo los recuerdos e identidad de Nathan (incluso hay un breve y casi imperceptible momento en que se transforma en él). Samuel y Lydia pronto se percatan de ello: ella con la acertada reflexión de que parece que hay dos partes opuestas luchando en su interior, y Samuel con la idea de que alguien ha manipulado sus recuerdos.

En este episodio, aunque Samuel y los demás sigan apelando al discurso de la familia, la comunidad y el bien común, hemos visto un lado de lo más siniestro en ellos. Quieren despertar a la bestia, enfurecerlo. Quieren que vuelva a matar y resurja de sus cenizas, y si para ello han de sacrificar la vida del policía local que lo detuvo, no se lo piensan dos veces. Así, deciden dejarle al león una presa fácil en la misma casa de los espejos donde acaba de estar, pero el monstruo sólo hace una fugaz aparición (con el sonido del tic tac de fondo), para finalmente no ser capaz de aniquilar al policía. Al final es Edgar, el hombre ultrarrápido de los cuchillos, el que remata la faena.

¿Y para qué quieren hacer que vuelva Sylar en su máximo esplendor? ¿No es quizá algo arriesgado, teniendo en cuenta que como vuelva a dominarlo el hambre, cualquiera podrá convertirse en su víctima? Samuel es consciente de ello, pero sus intenciones son, podríamos decir, amoldarlo a su gusto, que para algo es ahora mismo una tabula rasa, ¿no? Así lo hace saber al final del episodio, cuando afirma que van a contribuir a hacer un “mejor Sylar” que sea suyo por siempre, a quien poder manipular de modo que actúe en beneficio de todos ellos y que los defienda de cualquier peligro. Quiere al hombre más poderoso de su lado. Y para comenzar con esta transformación, ¿qué mejor que un bautizo que oficialice la entrada de este nuevo hermano en la familia? Definitivamente estos miembros del circo son de lo más extravagantes.

Por último, me gustaría mencionar que es más que probable que esta idealizada y tan unida familia puede comenzar a vivir tiempos algo más tormentosos. Y es que Lydia está utilizando sus artes para conquistar a Sylar, cosa que no hace ni pizca de gracia a un celosísimo Edgar que no se controla con facilidad. Ya ha habido un conato de pelea en este capítulo, y creo que pronto tendremos otra en su máximo esplendor.

Aquí hay tomateAquí hay tomate

En fin, Tabula Rasa nos deja una buena trama en el circo, y otra algo inferior protagonizada por Hiro (aunque la subtrama de Peter y Noah, con aparición testimonial de Claire incluida, no ha estado mal). De todos modos, quizá el maestro del tiempo y el espacio pueda resarcirse un poco en los siguientes episodios, que pintan algo mejor gracias a la presencia de Charlie.

Y ahora lanzo algunas preguntas al aire, que espero se resuelvan próximamente. ¿Cuándo se van a dar cuenta Peter y Angela de que Nathan ha desaparecido? ¿Y cuándo se va a dar cuenta Peter que su verdadero hermano Nathan fue asesinado por Sylar? ¿Seguirá Matt teniendo visiones de Sylar? ¿Y dónde está Mohinder?


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