Review Hannibal: Kaiseki

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Hannibal ya está aquí. Se nos presenta con un opening lleno de acción (ciertamente spoileado por las promos) y con el sentimiento de estar ante una cuenta atrás. Doce semanas. Nos quedan doce semanas para saber cómo Jack Crawford llega a ésa cocina con la mirada fija en el doctor Lecter. ¿Qué os ha parecido la premiere? Personalmente, y estéticamente hablando, creo que nos hallamos ante la serie más bellamente creada. Como el kaiseki que prepara Hannibal, a veces no sólo importa el sabor de lo que nos ofrecen, a veces debemos encontrarlo bello para poder degustarlo.

David Rosenhan fue un psicólogo estadounidense, conocido por el Experimento de Rosenhan de 1972, que fue publicado en la revista Science con el título «On being sane in insane places» (‘sobre estar cuerdo en sitios de locos’). El objetivo de Rosenhan era conocer si los diagnósticos psiquiátricos responden a la existencia en los pacientes de síntomas que pueden ser categorizados; o, por el contrario, los diagnósticos psiquiátricos están en las mentes de los observadores y no son resúmenes válidos de las características manifestadas por el observado. Rosenhan criticó la fiabilidad del diagnóstico psiquiátrico, así como la despersonalización y la naturaleza degradante de la atención sufrida por los enfermos mentales.

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Y aunque hayan pasado cuarenta años, es evidente que los enfermos mentales no son tomados en serio. Una vez diagnosticados, su credibilidad se esfuma para nunca volver. En ése limbo se encuentra Will Graham, encerrado en ése moderno Arkham Asylum, cuidado y espiado por un despreciable y viviseccionado doctor Chilton. Un Will que parece más cuerdo y sereno que la última vez que lo vimos. Aún así, siguen estremeciendo su mirada perdida y sus muecas grotescas. Normal que cuando reciba visitas, sus compañeros no le crean ni un poquito. La buena de Alana cree que está en negación, que cometió todos los asesinatos pero bajo los efectos de su enfermedad. Jack no sabe si creerse que Will no era consciente de sus actos. Y Hannibal… bueno, Hannibal ha perdido un amigo.

Y es que parece que el fin del romance ha llegado. Will no puede quitarse de la cabeza a Lecter, y no en el buen sentido. Como bien dice la reina del hielo Bedelia (¿se puede ser más perfecta? Amor por Gillian Anderson, amor del bueno por ella), Hannibal está obsesionado con Graham. Obsesionado de verdad de la buena. Y se nota que parte de ésa obsesión ha causado todo esto. Aunque algo falla para el doctor. Will ha despertado. Will ya puede verle. Y nunca más volverá a confiar en él. Nunca más será considerado su amigo. Están, como bien dice, a millones de años luz de ser amigos. Y eso, es obvio que ha impactado al doctor. Él, que se ha puesto en los zapatos de Will, que ha vivido su rutina con la muerte, sigue intrigado por la mente del agente. Es evidente que no le dejará marchar tan fácilmente y que intentará seguir jugando con la sufrida psique de Will. Personalmente, creo que ha sido desolador y muy claro el momento en el que Lecter echa de menos a Graham, con ésa butaca vacía y quizá (y sólo quizá) un mínimo arrepentimiento.

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Pero hablemos de los demás. Crawford, por ejemplo. Un hombre de su corpulencia tenía media batalla ganada con Hannibal. Y aún así, Lecter le ha ganado con astucia. Deberemos esperar hasta el final para ver cómo termina la pelea, aunque viendo lo visto, queda más o menos claro (a menos que Fuller cambie del todo la historia) que Jack sobrevivirá al ataque. No ha sido la única batalla que ha tenido que librar, ya que se encuentra ante la investigación interna del FBI promovida por Alana Bloom. Damos la bienvenida aquí a una Cynthia Nixon post Sexo en Nueva York. Ella será la encargada de depurar responsabilidades, poniendo en juego el puesto de Jack e incluso de la misma Alana dentro de la organización. Algo que podría verse como una traición por parte de la doctora Bloom, pero que Jack acepta, asumiendo su parte de culpa en todo esto. Y es que no olvidemos que fue él, jefe de los profilers, quién pidió la ayuda de Will aún sabiendo en el riesgo que le colocaba. Crawford carga con el peso de la conciencia, con la culpabilidad de haber empujado a su amigo hacia la locura. Tan absorto por una realidad que parece inquebrantable, ni siquiera le da un ápice de credibilidad a Graham, quien cuenta a todo aquél que quiera escucharle que Hannibal está detrás de esto. Crawford investigará a Lecter, no porque crea que el psiquiatra pueda llegar a ser remotamente culpable, si no porque debe agotar todas las posibilidades del caso.

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Alana, mientras tanto, se dedica a cuidar de los perros de Will (amor instantáneo por Winston) y a sentarse muy a là Clarice Sterling para visitar a Will. Él le pedirá que le hipnotice para intentar recuperar los recuerdos capaces de inculpar a Lecter. Y ahí tenemos una vez más la maestría visual característica de Fuller. Alana se convierte en una musa negra, en la guía espiritual de un Graham perdido en un océano de memorias. Un beso y ¡bam! nos encontramos a la mesa palpitante del buen doctor, con su oscuro astado y un único plato para Will: la oreja de Abigail Hobbs. Y aunque parece que el metrónomo no ha surgido demasiado efecto, es más tarde, durante la comida, cuando Graham tiene una revelación. Que digo una… ¡LA revelación! En un impecable blanco y negro nos muestran el fálico entubamiento a lo garganta profunda del pobre Will. Una escena muy inquietante, rozando cotas de horror, con la impotencia del que no puede hacer nada y la caricia final del ejecutor. Todo sazonado con un score que no deja de recordarme a Longplayer, la composición musical que durará mil años y que según en qué momentos, pone los pelos de punta.

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Como no, nos queda hablar del asesino de la semana. Con unos toques que me recuerdan a Buffalo Bill (la escena del coche, la búsqueda de ciertas pieles en especial…), nos hallamos ante un coleccionista. Con una variopinta paleta de color, ha creado un ojo dentro de un silo y ha desechado a los especímenes defectuosos. Primero los droga, luego los preserva con silicona. Toma arte. Una vez más, Hannibal posee a los psicópatas más creativos (e inverosímiles) de la televisión. Aunque todo sea por ver ése claro guiño al Silencio de los corderos con Will haciendo de Lecter y Beverly encarnando a Clarice. Otro guiño al universo canónico ha sido la mención de la tía Murasaki de Hannibal. El último guiño reconocible ha sido la frase de Chilton al visitar a Lecter. Se me hace muy extraño que Hannibal tolere la presencia del doctor Chilton, seguramente en otras circunstancias, ya lo habría servido en algún buffet. En fin, tanto Lecter como Graham colaboran en la investigación del caso, que de momento, continúa. ¿Quizá nos veamos centrados en un solo caso en toda la temporada? No sería mala idea, ya que es evidente que demostrar la inocencia de Will es lo que necesita más tiempo de pantalla y casos de usar y tirar sólo nos robarían un tiempo muy valioso. Esperemos pues que el asesino de la semana se convierta en el asesino de la temporada.

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Por último, remarcar la impecable actuación de Gillian Anderson y Mads Mikkelsen y sus ya clásicos intercambios de templanza y saber estar. La velada pero directa amenaza de Lecter sobre la doctora ha sido suficiente para comprobar que Bedelia sabe, y sabe mucho sobre Hannibal. Esperemos que la fuerza la acompañe y no caiga a manos de su paciente. Esperemos.

En general, todo el episodio ha estado marcado por un fuerte halo onírico, remarcado con una banda sonora muy acorde a la sensación de ensoñación, ayudando a no discernir realidad o sueño. Pincelado con imágenes metafóricas aquí y allá (el ojo que todo lo ve, el río, el astado, la entubación…), la premiere de la segunda temporada de Hannibal aprueba con nota y nos entrega algo en lo que ya es maestra: una inquietante sensación de desasosiego. Y éste ha sido sólo el primer bocado.


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13 comentarios

  1. Buffalo Bill

    Gran episodio. Realmente podria ver a Bedelia y Hannibal conversar toda una hora. Gillian es simplemente perfecta en Hannibal, en The Fall y lo sera en Crisis. Mads insuperable. Cada detalle es asombroso y ese “ojo” espectacular y escalofriante. No entiendo como esta serie no tiene mas espectadores.

  2. demanio

    Gran apertura de temporada, muy buena review también. ¿Entonces Graham se supone que muere y por eso Jack está tan enfadado con Lecter? Joder que intrigante!

  3. Toni

    Hannibal es para mi la mejor serie en la actualidad, cada capítulo es una obra de arte. Gran inicio de temporada y viendo cual será su final… ¿puede que sea la última temporada? Siempre he pensado que terminará la serie tal y como empieza el Dragón Rojo (aunque variando cosas viendo el giro inesperado de Will).

  4. Clavoxidao

    Capitulazo!Para mi el mejor de la serie hasta ahora. También espero que prolonguen más al asesino y se distancie lo más que pueda del asunto procedimental. Por cierto, alguien sabe algo de las audiencias?

  5. Episodio casi demasiado onirico para mi gusto. Gillian Anderson no es que este bien, esta plusquanperfecta en sus conversaciones con Hannibal. Sin duda la serie visualmente mas bella en la television actual.

  6. Fulci_39

    La serie mas bella y bizarra de la TV actual, una delicatessen visual al alcance de todo aquel que quiera ver algo diferente.

  7. Bruno Lorenzo

    Hola!! Me uno a las reviews de esta serie también. Me encantó la primera temporada de Hannibal, a pesar de sus pequeños fallos, la mayoría provocados por la propia cadena. Tenía muchas ganas de que empezase, después del finalazo que tuvo… y como ha vuelto!!
    Parece que este año NBC ha dado más cuerda a Fuller y los guionistas y aunque tenemos “caso” de turno, se le ha dado prioridad a la gran historia de esta serie, la dualidad Lecter/Graham. El inicio ha sido apoteosico. Veo que muchos ya conocían la escena, pero aunque yo había visto partes, no la había visto entera y me ha encantado. Gillian Anderson no solo es que está guapisima, es que yo también estaría viendo a Lecter y él hablar durante horas y horas!! Vaya pareja!! La verdad es que el reparto se lo curra mucho, todos están enormes, y parece que Jack va a cobrar más importancia
    Me ha gustado mucho la review, por cierto. Me encantan las analogias que has hecho, Meritxell, y estaré encantado de seguir semana tras semana tu opinión :))
    Nos leemos por aqui!!!

  8. Lilu

    esa escena que Hannibal le mete la oreja a Will es magistral, se me puso la piel de gallina…

  9. Anónimo

    Todo el reparto no, Laurence Fishburne da pena, es un actor malísimo, el sucesor negro de Victor Mature, los dos parecen estar siempre oliendo mierda.

    • Bruno Lorenzo

      Bueno, para gustos colores. A mi me parece que hace muy bien de jefe “capullo” 😀

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