Review Hannibal: Buffet froid

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Según algunos psicólogos, es nuestra mente la que proyecta sobre las cosas los conceptos que tenemos de ellas, dando sentido al universo, creando a cada instante la existencia o realidad en la que vivimos. Una realidad que todos vemos de manera subjetiva y que puede ser manipulada de manera física y psicológica. Una realidad que parece desvanecerse de los cimientos arenosos de la mente de Will, como el azúcar en el agua.

Con una simetría especular, hemos rodeado la psique manipulada y el cerebro enfermo de Will a la vez que no sólo empatizaba con Georgia Madchen, si no que se transformaba en ella, se reflejaban mutuamente, siendo Georgia la sombra de esa enfermedad mental a la que Will teme tanto. Porque el killer-of-the-week ésta semana no ha sido una mera excusa, ni siquiera ha sido un simple killer. En otras ocasiones hemos visto al asesino como ese ser sin sentimientos, con sangre fría, al que podemos colgar la etiqueta de villano odioso sin pestañear. Ésta vez no. Porque Georgia Madchen (interpretada por una vieja conocida de Fuller, Ellen Muth, protagonista de su serie Dead like me), no mata por placer. Georgia Madchen padece una enfermedad mental. Afectada por el síndrome de Cotard cree estar muerta o simplemente no existir. Además, sufre (aunque no lo digan en la serie) del síndrome de Capgras, que es el trastorno mental que le hace pensar que sus familiares y amigos son impostores, ya que su prosopagnosia (incapacidad de ver rostros) le impide reconocerlos. Es por eso que ataca a su amiga del instituto Beth LaBeau. La mutila con una sonrisa de Glasgow para desenmascarar a la intrusa sin rostro que se hace pasar por su amiga.

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Reconozco que el episodio ha rozado el horror absoluto en unos pocos instantes. Más de uno habrá mirado bajo su cama antes de irse a dormir. Pero el horror no se centra solamente en la imagen de una alma en pena en la sombra. El auténtico horror es observar cómo Will se desvanece, se pierde, se mira al espejo para ver reflejado a un extraño que se está apoderando de su vida, de su tiempo, de su mente, de su cordura. Él lo achaca a motivos fisiológicos, no puede aceptar que sus males sean mentales. Pero Hannibal es ése extraño, esa sombra, ése doble malvado, ése reflejo inverso que lo lleva al otro lado del espejo. Le presenta a su amigo neurólogo, el doctor Sutcliffe, para que le realice un escáner cerebral que diagnostique sus males. Hannibal, por supuesto, con su magnífico olfato, sabe antes que nadie que Will sufre de encefalitis, algo que Sutcliffe confirma. Will padece encefalitis anti receptora de NMDA (causante de todos sus síntomas) y su hemisferio cerebral derecho está totalmente inflamado. Una enfermedad potencialmente mortal si no es tratada. Una enfermedad que es ocultada por ambos doctores, bajo la promesa de oportunidades de investigación y fama.

En la cena de la semana, José Andrés (el chef español que diseña todos los ágapes del buen doctor), ha barrido para casa y ha puesto a Hannibal a cortar jamón ibérico. ¿Qué diferencia hay entre un cerdo u otro? Belief determines value. ¿Pero es Will merecedor de tanta atención por parte de Hannibal? Si lo considera su amigo, tal y como afirma, ¿por qué le oculta la verdad? Sutcliffe no parece muy convencido en eso de seguir mintiendo a Will, y más tarde, en lo que parece la misma noche, vuelve a hacerle otro escáner a Will. Will, quien al cortar pescado se ha visto contaminando la escena del crimen, Will, quien se ha perdido en la reconstrucción, Will, quien dibuja relojes desfigurados, Will, quien escucha a la madre de Georgia con pánico y desconsuelo, Will, quien arranca la piel del brazo de Georgia y le grita que está viva, Will, quien afirma ante Katz que, al igual que el asesino, él no puede aceptar su realidad. ¿Cómo aceptar que se está perdiendo la cabeza? ¿Cómo distinguir entre realidad y sueño? ¿Hay alguna diferencia en absoluto? Georgia no es la única que se siente como un fantasma.

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Jack vuelve a compartir confidencias al calor del fuego con Lecter, quien le hace saber que ha ido demasiado lejos con Will, y que ahora se está resintiendo. Y es que Will tiene un talento especial, que a su vez, en su mayor punto débil. Su total empatía. Y eso se debe a que sus neuronas especulares (o neuronas espejo) no sólo reflejan, si no que absorben. Algo que se hace evidente cuando le vemos resolver un crimen con tan sólo entrar en la habitación. Y eso le está pasando factura. Si hace un par de episodios, Will creía estar convirtiéndose en Hobbs, en éste, se ha manchado las manos reconstruyendo la escena. ¿Qué será lo próximo? Jack, aún sabiendo que Lecter puede estar en lo cierto diciendo que Graham está mentalmente enfermo, se reafirma sabiendo que Will siempre encuentra la manera de volver a ser él mismo.

Y es que tras el escáner nocturno, Will descubre al doctor Sutcliffe muerto en su consulta. Todo apunta a Georgia, que yace bajo la cama de Graham, arremolinada con la duda y el desconcierto. Georgia Madchen, la muerta viviente, la enferma mental, la querida hija desaparecida de una madre que esperaba que estuviera muerta de verdad para que dejara de sufrir, mira con sus grandes y tristes ojos amarillos a un Will que no sólo le devuelve la mirada, si no que le ofrece algo más que su mano. Ha sido mágico. Por un momento se han mirado a un espejo que ha devuelto, por fin, su propio reflejo. “I see you, Georgia. You are not alone, we are here together.” Sus manos se rozan, buscando mucho más que el contacto humano. Están, por fin, rozando la realidad con las yemas de sus dedos.

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El episodio se cierra con el recuerdo de Georgia, que se recupera en un hospital. En él podemos comprobar que el asesino del doctor Sutcliffe es su colega el doctor Lecter, que se ve sorprendido por Georgia. Gracias a su prosopagnosia, Georgia sólo ve a un hombre sin rostro que le estrega unas tijeras. Lecter, en una amenaza velada, espera que ella no recuerde mucho, por su propio bien. Pero ¿quién sabe? Quizá ella, la loca, la enferma mental, sea la única que haya visto la verdadera cara de Hannibal, un monstruo frío sin facciones, sin emociones, sin unos ojos tras los que esconder un alma.

Por capítulos como éste es por lo que Hannibal merecía ser renovada. Y finalmente, NBC lo ha hecho. Y es que a sólo tres episodios de la finale, nos siguen sorprendiendo con historias cargadas de simbolismo, de emociones, de preguntas, de dudas, de vida y de muerte. Nosotros, los espectadores, nos hallamos frente a una dicotomía, frente a un espejo con reflejos inversos, hemisferios contrarios, dobles asimétricos. ¿Qué lado os gusta más? ¿En qué lado os quedáis?

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