Review Gossip Girl: Rufus Getting Married (3×05)

Review Gossip Girl: Rufus Getting Married (3x05)

Como Jack Shepard dando su primer discurso ante un grupo de desconocidos que necesitaban un líder; como Penny cada vez que Sheldon llama a su puerta; como Ted Mosby en su primera clase en la Universidad. Así me encuentro yo: emocionada, asustada y sin saber cómo empezar mi primera aportación a Todoseries, con un capítulo lleno de tramas y detalles. Y tras darle muchas, muchas, muchas vueltas, he decidido hacerlo de forma simple y como la serie se merece. ¡Avistado! ¡Gossip Girl en Todoseries! ¿Que os parece, comentamos el capítulo?

Calurosa bienvenida, por favor, para Andrea Santoyo, que se encargará de toda la actualidad de Gossip Girl (GG) a partir de ahora.

El título del capítulo es revelador: Rufus getting married. Vamos, que nuestro adulto favorito se nos casa, obviamente con Lily. Por supuesto, la relación que les precede (que si madres por un lado, embarazos no deseados por otros, tres o cuatro maridos…) dejaba intuir que dar el “sí, quiero” no iba a ser fácil ni para ellos ni para nosotros. Pero empecemos desde el principio.

El capítulo empieza con unas palabras de Gossip Girl sobre el amor, mientras asistimos a breves momentos románticos de las parejas del Upper East Side: Serena y Carter, Nate y Bree, Chuck y Blair, Dan (¿y un ordenador?) y Olivia. Nada más empezar ya vemos lo que podíamos intuir del capítulo anterior: Carter declina la invitación de Serena de ir a comer con sus amigos porque allí estará Bree Buckley, a quien sólo aprecia Nate (muchas se quedarían satisfechas con eso). Blair muestra abiertamente su rechazo a la sureña durante la comida, dejando ver que ella conoce mejor a Nate (quien, por cierto, no es fan de la película Babe), pero Bree está demasiado ocupada intentando localizar a Carter como para molestarse. Y a su misión se une Chuck los enemigos de Carter son mis amigos Bass.

Era joven y no sabía lo que hacía...Era joven y no sabía lo que hacía…

Tras tanta demostración de amor volvemos a los supuestos protagonistas del capítulo. Como decía la chismosa del barrio en su introducción, “el amor duele”; y ahí están Rufus y Lily para demostrarlo: llevan enfadados los días suficientes para que Serena se preocupe y se pase por casa a hacer una visita, y para que Rufus tome la decisión de ir a dormir a su loft de Brooklyn. Lily sigue empeñada en que su hija debe ir a la universidad y se culpa a sí misma por dejarla sola con “un hombre al que no le importa”. Uuups, cuidado Rufus, eso ha sonado como si fueras alguien cualquiera y no su prometido. En cualquier caso y pese a las palabras de su madre, Serena se jura que conseguirá que ambos se sienten a hablar. Y hablan. Y recuerdan su juventud y una noche romántica en La Alondra. Y cuando parece que todo va a ir bien, Rufus sugiere una boda íntima y Lily vuelve a enfadarse. Rufus, esas cosas no van con Lily Bass, ¿es que no lees Gossip Girl?

Cambiamos de escena y nos vamos a la NYU, donde Georgina sorprende con su regreso a Vanessa. No tarda dos segundos en interesarse por Dan: no contesta a sus llamadas, a sus mensajes, ni a sus postales. Muy acertadamente Vanessa enumera las razones del distanciamiento y especialmente la opción B (Dan sale con otra chica) hace hervir la sangre de G, que como es habitual en ella, se encoleriza y ordena a su hasta hace dos capítulos mejor amiga que rompa esa relación. En este punto debo admitir que, pese a lo exagerado que me parece el encaprichamiento de Georgina con Dan, la escena en la que Vanessa llama a su amigo para decirle que su enamorada Olivia está embarazada de Orlando Bloom me ha hecho reír como si estuviera ante una comedia. Una mentira de la que Dan (con la ayuda de Jenny y Eric) deducirá que su amiga de la infancia está enamorada de él. Y ahí va el bueno de Dan, capaz como ninguno de llegar a conclusiones erróneas, a dejarle claro a Vanessa que sólo son amigos. El lío no dura ni cinco minutos y en su explicación Vanessa suelta la bomba que llevamos esperando desde la finale de la segunda temporada: Scott es tu hermano, Dan.

Y mientras sus padres vuelven a hacer las paces, esta vez por teléfono, Rufus propone lo que avanzaba el título del capítulo: “vamos a casarnos. Mañana”. ¡Dicho y hecho! Ya tenemos a Jenny cosiendo el vestido de novia, a Blair moviendo a sus contactos para conseguir una boda en el jardín botánico de Brooklyn, a Serena mandando sin hacer nada y a Lily intentando escribir sus votos. Rufus no tiene tanta ayuda, ya que su hijo le abandona para hacer algo importante: mentir a Georgina para que no estropee la boda de su padre. Y atención, porque ni el tartamudeo de Dan, ni su mirada baja, ni su beso forzado hacen sospechar a la mala malosa de la serie que la propuesta de salir de nuevo es falsa, ¡pero es que no le toca el culo! La entiendo, yo también me indignaría profundamente.

Así que Georgina, con Scott de acompañante, se planta en la boda a la que no está invitada (por eso son mejores las bodas íntimas, no se cuelan polizones). Una boda que desde el principio deja prever el desastre. Desoyendo el consejo de Chuck de marcharse antes de que fuera tarde, Carter aparece y le habla a Serena de Beth, una chica con la que estuvo a punto de casarse por dinero y a la que dejó plantada en el altar. Serena, con un intachable (léase con ironía) historial romántico a sus espaldas, es incapaz de perdonarle y le pide que se marche. Carter obedece aparentemente y se acerca a Bree y sus primos (dos armarios andantes, qué oportuno) para pedirles que no monten allí la escena.

En su camino al altar, vuelven las dudas de Lily: ¿boda sí, boda no? La mujer parece empeñada en buscar excusas para casarse y en ese momento aparece Georgina para darle una nueva: Scott es vuestro hijo, no estaba muerto; enhorabuena, es un chico. Tras la sorpresa, un poco descafeinada para mi gusto, los novios se van tras su nuevo hijo y la boda en el jardín botánico se suspende. Que trágico. Siguiendo las indicaciones de Vanessa, Rufus y Lily llegan hasta la parada de bus que teóricamente tiene que coger Scott. Antes de ver al chico tienen tiempo para otra charla y esta vez es Rufus quien echa en cara a Lily su comportamiento con un triste “me estás rompiendo el corazón”. Ya delante de Scott, Lily admite que le aterroriza querer tanto a alguien y pide disculpas a su prometido y una oportunidad a su hijo entregado en adopción.

Yo soy tu hijo...Yo soy tu hijo…

Y ahí están. 20 años después de empezar su relación, Rufus y Lilly se casan en presencia de los amigos más íntimos (de sus hijos) gracias a una cantante que obtuvo la potestad de casar a través de Internet. Un bonito final de capítulo si no fuera por esa ruptura de Nate con Bree y porque Serena no puede hablar con Carter. Y dos preguntas en el aire: ¿cuál será la venganza de la familia Buckley contra Carter? ¿Quién es ese príncipe con el que se ha ido Georgina? Poco menos de una semana de espera para saberlo. Hasta entonces… a) Podéis ver Gran Hermano, b) Podéis seguir atentos a todas las novedades en Todoseries o c) Podéis elaborar un árbol genealógico de los Humphrey. ¿Repasamos la opción b?


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