Review Glee: Mash-Up (1×08)

Review Glee: Mash-Up

Después del intenso capítulo de la semana pasada, Glee no baja el nivel, y este 1×08 nos ha dejado grandes momentos que ahora mismo comentaremos. Mash-Up es un título que guarda mucha relación con lo que ocurre en esta entrega, porque el argumento gira en torno a las elecciones que nuestros protagonistas deben hacer, y lo difícil que puede resultar mezclar dos mundos totalmente diferentes y no quedarse en el intento. Por supuesto, debo hacer una mención muy especial a la historia de Sue. Así que sin más demora, pasen y vean… y comenten.

Hay que ver el daño que puede causar un granizado en unas malas manos. Así comienza Mash-Up, el octavo capítulo de Glee, con un lanzamiento de granizado (el deporte de moda en el McKinley, muy por encima del fútbol) a nuestro querido e inocente Finn. Y Quinn, muy humillada y ofendida con el cambio de estatus social, se presenta con su novio en el despacho de Emma para pedirle consejo sobre cómo ser guay. La trama central del episodio gira en torno a eso, la caída en el poder de los que se han unido al Glee Club y la imposibilidad de pertenecer a dos entornos diferentes, como el fútbol y el coro. El pobre de Finn se deja llevar por sus compañeros y Ken (ahora hablaremos de la decisión del entrenador), y no está dispuesto a ser el blanco de los lanzadores de granizado nunca más. Y no es de extrañar, después del baño al que son sometidos él y Quinn en pleno pasillo.

Baño de masasBaño de masas

Abandonemos un instante esta historia para adentrarnos en el más puro romanticismo (qué hortera me ha quedado). Emma y Ken le piden a Will un mash-up para el baile de su boda. Mientras ella quiere bailar una dulce canción de My Fair Lady, Ken quiere que suene la canción del tanga, ¡jajajaja! Difícil mezcla, la verdad. El caso es que también piden a Will que les enseñe unos pasos para el gran día, y claro, pasito por aquí, pasito por allá, el cantarín profesor y Emma acaban en el suelo, provocando los celos de Ken. Éste, para vengarse, hace elegir a sus jugadores entre el fútbol y el coro. Sorprendentemente, el único que se queda con el fútbol es Finn. Pero tras una charlita con Will, le planta cara al entrenador y al final regresa al coro. Hay que darle un aplauso en este momento a Kurt, que con un par le ha demostrado a Finn quienes son realmente sus amigos autolanzándose un granizado de parte de Finn. Viva Kurt.

Blanca y radianteBlanca y radiante

Aunque el momento del baile entre Will y Emma ha sido muy emotivo (por cierto, por fin escuchamos cantar a la consejera), el mejor momento-baile ha sido el protagonizado por Sue y el director del coro. ¿Quién no se ha quedado con la boca abierta al ver de repente a los dos bailando juntos? Y es que Sue se nos ha enamorado en este episodio. Y el amor le ha sentado de maravilla. Ha sido comprensiva con Quinn y su embarazado, ha enterrado el hacha de guerra con Will, ha sonreído… en fin, un remanso de paz. Pero la alegría ha durado poco, ya que ha pillado in fraganti a su tortolito magreándose con su compañera en los informativos. Pobre Sue, ella que iba tan elegante a darle una sorpresa a Rod y se encuentra con semejante escena… Y claro, la dulce Sue ha dado paso a la peor Sue, más malvada y cruel que nunca (ojito al discurso del gato que le ha dado a Will). Al final la peor parada de esta historia ha sido Quinn, que ha sido expulsada de las animadoras. Por suerte, los chicos del coro están ahí para apoyarla.

Por otra parte, y no por ser lo último en ser comentado es lo menos importante, tenemos la historia surgida entre Rachel y Puck. Al chico le ha dado por ser un buen judío y buscarse a una chica de sus orígenes (eso sí, la parte sexual no le puede faltar), y nuestra Rachel cumple con los requisitos, además de aparecérsele en sueños. La cosa comienza bien, se acelera bastante, besos apasionados incluidos, pero a la chica le entran las dudas porque no puede quitarse de la cabeza a Finn. Ella cree que estar con Puck puede poner celoso a su amado, y la canción que ha interpretado el musculitos de la cresta le ha conquistado un poquito el corazón. Y ya el hecho de que Puck haya escogido el coro antes que el fútbol ha sido un puntazo para ella. Pero claro, Rachel no se engaña y sabe que lo suyo con Puck no podría funcionar, pues Finn y Quinn estarán siempre ahí. Cuando parecía que el jugador judío estaba asentando cabeza, el golpe del rechazo de Rachel ha devuelto a Puck su antiguo carácter (con lo detallista y amable que se había vuelto…).

La extraña parejaLa extraña pareja

Y eso es todo. Un capítulo completo en el que hemos podido conocer un poco mejor a personajes como Puck, Sue o Ken, y en el que las historias de amor han tenido su papel. Yo personalmente me quedo con el acercamiento entre Emma y Will, con esos momentos tan idílicos de ella vestida de novia y él mirándola embobado mientras danzaban en la tienda de vestidos de novia. Por otra parte, agarraos fuerte porque vienen curvas, y estoy seguro de que Sue aún no ha desatado toda su cólera. Ya se sabe que no hay nada peor que cruzarte con una entrenadora despechada…

Aquí lo dejo. ¿Qué opináis del capítulo? ¿Qué pasará con Emma y Will? ¿Se pondrá Sue el traje de gánster para ir al instituto? ¡Espero vuestros comentarios!


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