Review Glee: Hold on to Sixteen

Review Glee: Hold on to Sixteen

Siempre espero con ansia los episodios en los que New Directions compite contra otros coros. Y no sólo por los números musicales, más espectaculares y trabajados, sino porque es en estos capítulos donde las tramas se vuelven más intensas, cerrando ciclos y abriendo otros. Hold on to Sixteen no ha sido una excepción. Una de las cosas que más interés me creaban esta vez era la competición entre New Directions y The Trouble Tones. Aparte, teníamos algunos frentes abiertos, como la incógnita de lo que haría Quinn tras enterarse del romance entre Puck y Shelby. ¿Lo comentamos?

Juventud, divino tesoro. Este ha sido uno de los ejes del episodio, un concepto repetido a Quinn varias veces, y que ella parecía estar dispuesta a dejar pasar. El paso al mundo adulto es algo con lo que la mayoría de los adolescentes sueña cuando está en el instituto. En el caso de Quinn, su enfermizo deseo de recuperar a su hija y de ser la perfecta madre en una perfecta familia, hace que tome una decisión mala detrás de otra. No es ninguna sorpresa que quisiera utilizar el affair entre Shelby y Puck para su propio beneficio, sin pensar en las consecuencias.

Quinn ha estado muy perdida esta temporada, tomando ese papel que tanto le pega de mala pécora, egoísta e inmadura. Por suerte, parece que los consejos de Rachel, y la conversación con Sam y Shelby, hacen que cambie de opinión y al final se porte bien. Aunque no ha sido fácil la cosa, yo pensaba que sí que iba a chivarse al director Figgins. De todas formas, habrá que ver cómo evoluciona Quinn, porque no me fío ni un pelo.

Otra historia que parece haberse cerrado, y con final feliz, es la de Mike y la no aceptación de su padre a que se convierta en bailarín profesional. Este tipo de tramas es muy recurrente en todas las series y películas sobre jóvenes artistas, así que tampoco es nada novedoso. El ingrediente que ha hecho que todo se resuelva bien es Tina, que anima a su novio a que persiga su sueño y no le de a su padre la satisfacción de hacer lo que él piensa que es correcto. Esto provoca un conflicto en la feliz pareja. Y si no recuerdo mal, la única vez que Tina y Mike tuvieron una pequeña crisis también fue en los Sectionals del año pasado, cuando Artie y Tina pensaban que sus parejas estaban engañándoles.

Bueno, el caso es que Tina se presenta en el trabajo del señor Chang para convencerle de que tiene que dejar a su hijo ser feliz y hacer lo que verdaderamente le gusta, y que además se le da de miedo. Aunque al principio no parece que vaya a haber mucho éxito, el señor Chang le da una oportunidad a su hijo y acude a verle actuar, y acaba comprobando por sus propios ojos que a Mike se le da muy bien bailar y actuar. Así que al final todos contentos.

Final feliz

Pasemos a la reconciliación de Finn y Blaine, dos de los personajes que más polémica levantan. En anteriores post dije que odiaba a Blaine, y que Finn era un pelmazo. Y vosotros casi me matáis, sobretodo por mis comentarios en contra de Blaine. Chicos, ya sé que Blaine canta como los ángeles y que todo lo hace genial. Ese es mi problema con él, que es demasiado genial. Tanto que no tiene el perfil del resto de miembros de New Directions. Todos tienen sus complejos, sus conflictos con la sociedad, pero el novio de Kurt no, aparte de que pequeño sufrió el acoso de sus compañeros por ser gay. ¿Pero ahora? Viene de un instituto en el que era muy respetado, y ahora no tiene problemas con nadie. Excepto con Finn.

No es ningún secreto que la razón por la que Finn no traga a Blaine es que ve amenazo su liderazgo, y sus oportunidades de ser la voz principal en los números musicales. Pero, y siguiendo con los actos heroicos que comenzó la semana pasada, Finn decide limar asperezas con su cuñadastro (pienso patentar la palabra), y así estar más unicos por el bien del equipo. A ver cuánto dura la paz…

Por cierto, vuelve a aparecer en escena Sebastian, y con su diálogo con Kurt (que me ha encantado), deja claro que va a por Blaine. ¿Confiáis en que no le ponga los cuernos? Yo, que soy así de malpensado, creo que sí. Además, eso nos daría trama para unos cuantos episodios. Si cuando digo yo que no me gusta un personaje, será por algo. Veréis como al final tendremos a Kurt llorando por las esquinas por culpa de su novio. En realidad, me encantaría que esto pasara, no por ver a Kurt sufrir, sino porque así habría una oportunidad para la pareja Kurt-Karofsky que tanto ansío ver.

Bueno, metámosnos en harina con los Sectionals. Las Trouble Tones tienen mucha confianza en que van a ganar, e incluso le ofrecen a New Directions la posiblidad de unirse a ellas si pierden. Gesto que a mí me parece muy correcto, pero que el coro oponente rechaza, porque también piensan que van a ganar. El problema para New Directions es la falta de componentes. Tras incluir a los miembros de la banda musical como figurantes, aún les queda alguien por reclutar, y Finn, que está que lo da todo, se va junto a Rachel a buscar a Sam.

Trouty Mouth is back

Trouty Mouth nos da la sorpresa trabajando en un club de streaptease, porque aunque su padre ahora sí que tiene empleo, aún no está su economía como para tirar cohetes. Pero en cuanto Finn y Rachel le ofrecen volver al McKinley, Sam está encantado, y tras hablar con sus padres, regresa a Ohio con sus antiguos amigos. Por tanto, tenemos al rubito de vuelta en New Directions. Y atención, porque está dispuesto a reconquistar a Mercedes. Menos mal, porque había quedado fatal esa trama a medias. Sin duda, es una pareja peculiar, pero oye, Mercedes lo vale.

Una vez compuestos los equipos del todo (con Rachel fuera de la competición), llega la hora de las actuaciones. New Directions y The Trouble Tones se enfrentan también a The Unitards, el Glee Club liderado por Harmony, a la que pudimos ver al principio de esta temporada como aspirante a la NYADA. Para los que no lo sepáis, la actriz que da vida a Harmony es Lindsay Pearce, una de las finalistas del reality The Glee Project, al igual que Damian McGinty, que interpreta a Rory. Por cierto, el pobre ha tenido más bien poca importancia en la trama…

The Trouble Tones hacen una actuación espectacular, pero New Directions no se queda atrás. He de decir que me parece mal que veamos tres números de New Directions y sólo uno de las chicas… pero bueno, supongo que se debe a que el coro protagonista, “los buenos” son los liderados por Will. De todas formas, ha quedado patente que sin Rachel pueden sobrevivir perfectamente. Casi todos los miembros del coro han tenido su parte solista en las actuaciones, y ha quedado muy bien. Tanto, que al final se alzan con la victoria. Del otro lado, tenemos a The Trouble Tones, desoladas por su derrota.

Me hubiera encantado que hubieran ganado las chicas… pero bueno, es lo que hay. Lo que no me ha quedado claro es si Shelby continuará en el instituto o no. Supongo que ahora que no tiene coro, seguirá su camino lejos del McKinley. Sus chicas han vuelto a unirse a sus antiguos compañeros (gracias a la intervención de la nueva Quinn), junto con Sugar. Me alegro de que no se deshagan de este personaje, que nos puede dar grandes momentos si los guionistas lo aprovechan bien. Confío en ello.

Juntos de nuevo

Así que de este modo ha terminado el capítulo y el arco argumental de esta mid-season, con New Directions al completo de nuevo. Solamente nos queda el especial de Navidad y tendremos que esperar poco más de un mes para ver los nuevos episodios. Haciendo balance, creo que Glee está intentando volver un poco a los orígenes, donde además de buenas actuaciones, teníamos tramas personales que iban del humor al drama constantemente. Se agradece un poco de estabilidad.

Comentemos ahora las actuaciones musicales.

  • Red Solo Cup, de Toby Keith: no conocía esta canción, y bueno, muy folk, le va muy bien a Sam, aunque ya nos ha demostrado que domina otros estilos. Como canción de apertura, no está mal.
  • Buenos Aires, del musical Evita: a Harmony le viene como anillo al dedo. Es del tipo de canciones que Rachel tiene en su repertorio. The Unitards ha sido un digno competidor con esta actuación, que da mucho juego para coreografías y teatralidad.
  • Survivor/I will Survive, de Destiny’s Child/Gloria Gaynor: las chicas han estado fantásticas. El estilo negro de ambas canciones es donde Mercedes y Santana tienen el mando, y han aprovechado a tope las posibilidades de ambas con una buena coreografía y una mezcla más que aceptable.
  • ABC/Control/Man in the Mirror, medley de los Jackson: buen homenaje no sólo a Michael Jackson, porque Control es de Janet y ABC de los míticos Jackson Five. Tina ha estado brillante, aunque el momento Boys Band de Man in the Mirror ha sido algo empalagoso. De todas formas, muy buen medley, con ritmo y sentimentalismo a partes iguales.
  • We are young, de Fun.: he de decir que aquí estoy condicionado, porque la canción original me gusta muchísimo, y es una de las pocas veces que prefiero la original a la versión Glee. Aún así, es una canción idónea para acabar el episodio, en el que se ha hablado varias veces de la adolescencia y del paso a la vida adulta. Además, ha sido bonito ver la unión de todos los amigos a través de la canción, ha sido bastante emotivo.

New Directions

Como frases a destacar, tengo dos. Ah! Y el poema de Santana a Sam, que ha sido desternillante. De verdad que echo de menos las frases lapidarias de Sue y las idas de olla de Brittany… aunque Santana cada vez dice frases más graciosas.

  • Give me a dollar” (“Dame un dólar”, Rachel)
  • I don’t like the way you talk to my boyfriend, I don’t like your smirky little meerkat face, I don’t like your obnoxious CW hair. I’m onto you” (“No me gusta la forma en que hablas con mi novio, no me gusta tu sonriente cara de pequeño suricato, no me gusta tu ofensivo pelo de CW. Te estoy vigilando”, Kurt)

Y aquí el poemita, el que no pongo la traducción porque ocuparía media review más:

“Welcome back, Lisa Rinna. I’ve miss you so much since your family packed their bags, loaded them in your mouth, and skipped town. I can’t tell you how many times I’ve wanted to enjoy a crisp pickle, but couldn’t find anyone to suck the lid off the jar. I assume you’ve been working as a baby-polisher, where young mothers place their infants’ heads in your mouth to get back that newborn shine. So glad you’re back. I haven’t seen a smile thah big since a Claymation Abominable Showman got his teeth pulled by a little gay elf dentist. Love, Santana”

Mi valoración de Hold on to Sixteen:

  • Guión: 4,5
  • Drama: 2,5
  • Comedia: 3,5
  • Actuaciones musicales: 4
  • Global: 4

Bueno, hasta aquí la review. ¿Os ha gustado el episodio? ¿Esperabais más? Dejad vuestras impresiones en los comentarios. ¡Nos vemos la semana que viene!

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