Review Glee: Heart

Review Glee: Heart

He de confesar que no estaba muy motivado antes de ver este capítulo especial de San Valentín, porque el del año pasado la verdad que a mí ni fu ni fa. Peeero, tras verlo, tengo que decir que me ha gustado bastante. Hemos tenido un poco de todo. Historias de amor difíciles, inesperadas, prohibidas e incluso graciosas. Los chicos de New Directions han tenido una semana intensa para el corazón, y hemos vivido la llegada de un nuevo fichaje. Bienvenidos al Salsa Rosa del McKinley

En este capítulo especial del día de los enamorados hemos podido ver cómo algunos romances van viento en popa, cómo algunos pueden surgir, y cómo otros parecen imposibles. Para no perdernos, vamos uno a uno. Y para comenzar, hablemos de Finchel. ¡Por fin hemos conocido a los padres de Rachel! Y me ha gustado conocerles, creo que es un dúo que puede darnos buenos momentos, con sus pequeñas discusiones y ocurrencias, muy al estilo Berry. La cuestión es que a ellos les parece genial que su hija se haya comprometido con Finn, y les apoyan completamente, organizando incluso una cena para que toda la familia se vaya conociendo mejor.

Me he reído bastante con las conversaciones durante la cena, sobretodo con el momento lubricante. Y las caras de Rachel y Finn cuando les han dicho que iban a dormir juntos… un poema. Estaba claro, o al menos eso me ha parecido a mí desde el principio, que todo era una treta para intentar hacer entrar en razón a los novios y que den marcha atrás con los planes de boda. Hiram y Leroy ven la victoria cerca cuando oyen discutir a Rachel y Finn. Pues pronto empiezan, y por una tontería. Claro que leyendo entre líneas, como hace Finn, se puede entrever un problema mayor, que no se basa sólo en la convivencia, sino en la falta de fe que tiene Rachel en cuanto a su novio. Pero aún así, al rato todo queda en una pelea tonta y anecdótica, y Finchel, lejos de querer suspender o aplazar la boda, deciden casarse antes de lo previsto. Pobres señores Berry… Yo creo que al final ni boda ni nada, o alguno de los dos se echa atrás, o ambos deciden que es demasiado pronto, como todo el mundo les está diciendo. No hay más que ver la división de opiniones entre sus compañeros de New Directions.

El clan Berry

Como contrapunto a tantísimo amor edulcorante, tenemos a Mercedes y Sam. La pareja no acaba de cuajarse, y aunque Sam lo intenta reiteradamente, Mercedes no da su brazo a torcer. Una frase sobre la honestidad y la sinceridad de Quinn hace que Mercedes le cuente a Shane todo lo que ha pasado con Sam. Qué penita ver a ese mostrenco de hombre llorar… Total, que ni uno ni otro. Ahora Mercedes quiere estar sola para aclararse, porque eso de mentir y engañar a un novio no es muy cristiano y quiere encauzar su camino antes de volver a entregarse a alguien. Así que tenemos aún temita para rato, o eso parece. Hay que ver las ganas que tiene la gente de complicarse la vida, de verdad. ¡Pero si está clarísimo que los dos se quieren! Por cierto, momentazo mágico el de Mercedes cantando I will always love you, de la reciente fallecida Whitney Houston. Si no me falla la memoria, que todo puede ser, es la primera vez que algo de Whitney suena en Glee, ¿verdad? Qué casualidad más triste, que en Glee se cantara esa canción pocos días después de la muerte de la artista. Muy entrañable el homenaje al final del episodio.

Dejemos a un lado la parte triste y vamos con el extraño triángulo amoroso que componen Artie, Sugar y Rory. Sin duda, tres personajes muy peculiares e inimitables. Me he divertido mucho con la competencia entre los dos chicos por conquistar a Sugar y conseguir ser su pareja para la gran fiesta de San Valentín que ella ha preparado en el recurrente Breadstix. Eso sí, que radical con eso de no invitar a los que estén solteros… De todas formas, son esas cosas las que más me gustan de Sugar, sus idas de cabeza, sus locuras y esa forma tan graciosa de enfrentarse a las cosas. Sin duda, un gran fichaje el que han hecho con ella, y me encantaría que tuviera más participación en las tramas. El caso es que tras varios regalos y sorpresas, Sugar parece decantarse por Artie después de su actuación. Pero la noticia de que Rory volverá a Irlanda al acabar el curso, y la bonita canción que interpreta, hacen que Sugar le pida al irlandés que sea su cita de San Valentín. Mmmm…. ¿a vosotros también os ha parecido que era una mentirijilla de Rory para llevarse a Sugar al huerto? Porque al final, cuando Sugar le dice que le echará de menos, él parece no acordarse de porqué le tendría que echarle de menos. Claro que, teniendo en cuenta que Damian, el actor que interpreta a Rory, se suponía que iba a estar en siete episodios de Glee, yo esperaba que se fuera de verdad, aunque ya lleva bastantes más de siete… Pero bueno, no me importaría que se quedara.

Y hablando de Damian, por fin en este episodio ha hecho acto de presencia Samuel, el otro ganador del reality “The Glee Project”. Samuel también ganó el estar en Glee durante siete episodios, y lo hace convertido en Joe Hart, el nuevo miembro de ese pequeño grupo de cristianos llamado “El Escuadrón de Dios”. Joe es un chico muy religioso, que quiere vivir nuevas experiencias. Pues que tenga cuidado, porque creo que Quinn va a querer experimentar también con él… Bueno, a lo que vamos. Joe, junto a Quinn, Sam y Mercedes, ofrecen sus voces para que los enamorados regalen canciones a sus amados. Todo genial, hasta que Santana les pide que le canten una canción a Brittany. Y Joe, que es tan cristiano, tiene que pensarse eso de cantar al amor homosexual. Menos mal que finalmente accede, y Santana y Brittany tienen su momento romántico. Una vez más, se pone en tela de juicio a la sociedad por no ver como normal una relación entre dos chicas. A ver si llega el momento en el que este tema deja de ser una trama en las series y películas. Será ahí cuando todos lo veamos como lo que es, algo totalmente normal.

Joe el Teen Jesus

Para acabar con las tramas amorosas, vamos con Kurt. Durante la semana ha estado recibiendo cartas, postales y regalos de su “admirador secreto”. Él da por hecho que se trata de Blaine, que sigue convaleciente. Era obvio que no iba a ser Blaine, porque entonces no tendría gracia, pero he de decir que cuando detrás del disfraz de gorila ha aparecido Karofsky me he quedado un poco anonadado. Mi primera reacción ha sido aplaudir de alegría. ¡Quiero que Kurt y Dave acaben juntos, por favor! Qué gran actuación, es una pena que Karofsky no tenga más minutos de pantalla, porque me encanta cuando abre su corazón. En fin, esperemos que esto avance y quizá con el tiempo Kurt se de cuenta de que Karofsky es su verdadero gran amor. De momento, sigue con Blaine, que ha reaparecido al final del episodio. No es por ser malo, pero no le echaba nada de menos. Lo siento, ya sabéis que no lo soporto.

Y hasta aquí el resumen de lo sucedido. Vamos ahora con las actuaciones musicales:

  • L-O-V-E, de Nat King Cole: entrañable canción interpretada a dúo por la pareja más sólida de Glee, Tina y Mike. Como primera actuación, bien, abriendo paso al tema principal del episodio, el amor.
  • Let me love you, de Mario Winans: ¿Qué decir de Artie? Todos sabemos que es uno de los que mejor canta, y siempre consigue transmitir mucho con sus actuaciones.
  • Stereo Hearts, de Gym Class Heroes ft Adam Levine: la carta de presentación de Joe no ha estado nada mal, y el apoyo de Sam, Mercedes y Quinn ha hecho que sea una actuación entretenida, con ritmo y matices.
  • I will always love you, de Whitney Houston: ¡Qué grande es Mercedes! Este tipo de canciones son las que mejor sabe hacer, y a mí me ha puesto los pelos de punta. Sin duda, una de las mejores interpretaciones de nuestra diva local.
  • Home, de Michael Buble: Damian, o Rory en Glee, es un as en este estilo. Y el irlandés lo ha hecho verdaderamente bien, muy sentido y emotivo. Me gustaría oírle cantar más.
  • Cherish/Cherish, de The Association/Madonna: Quinn, acompañada por su God Squad, hacen una bonita actuación, muy romántica, que es de lo que se trataba.
  • Love Shack, de The B-52’s: Blaine regresa en plena forma, con sus caras, bailecitos, sombreros y pajaritas en orden. Y Kurt aporta su estilazo a la canción. Ha sido una manera perfecta de terminar, porque a la música le acompañaba una gran puesta en escena.
  • Bonus: You’re the top, de Anything goes: Aunque no ha sido una actuación corriente, he querido comentarla porque me ha resultado muy graciosa. ¿Sabíais que en inglés, en una relación gay el activo es el “top” y el pasivo es el “bottom”? Estas dos palabras aparecen en la canción (But if, baby, I’m the bottom, you’re the top” ¿A que ahora los versos de la canción toman otro sentido?

Por fin besos

Para terminar, me veo obligado a dejaros aquí los links a Youtube de la Playlist que Brittany le regala a Santana. Por favor, escuchad todas las canciones, porque son para morirse de un ataque. Me encantaría hacer un estudio pormenorizado de la mente de Brit, porque si estas canciones son las que suenan en su cabeza cuando está con Santana es para preocuparse. Juzgad vosotros mismos:

Y tras este bizarro paseo por la música de Brittany, me despido hasta la próxima review, la última antes del parón. ¡Vamos a por los Regionals!

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