Review Glee: Born This Way

Esperadísimo capítulo, señores. No sé a vosotros pero a mí me ha parecido una delicia. Por su contenido, por sus canciones, por su importancia en la trama, por Santana (vale, ya paro). La segunda temporada está siendo brillante, pero capítulos como éste consiguen encumbrar aún más esta serie. Si sigues Glee, definitivamente estás on the right track, baby.

Érase una mujer a una nariz pegada. Rachel ya tenía una nariz, digamos, portentosa. Pero Finn se encarga en este capítulo, a manotazo limpio, de ampliársela a tamaño berenjena. Y es que lo de bailar no es lo suyo, queda confirmado (por enésima y definitiva vez). El caso es que la buena de Rachel decide por consejo del médico (que le quiten la licencia, ¡YA!) someterse a una pequeña operación. Un retoque. La versión oficial es que lo hace con vistas a su futuro como actriz de Broadway, pero a nosotros no nos engaña (si es que somos muy listos y nos las sabemos todas) y sabemos que las comparaciones con Quinn son odiosas.

Pero Rachel no es la única que se avergüenza de algún atributo de su cuerpo. Que lo explique Santana, que lo hace mucho mejor que yo y es mucho más guapa. ¡Y tiene para todos! A Rachel: “he oído que Rachel tiene una nariz un poco grande. Quiero decir… no lo sé, porque, como Medusa, intento evitar el contacto visual con ella”. Y más adelante: “quizás a Rachel no le importe tener un pico enorme, quizás lo necesita para romper semillas duras”. A Sam: “Estoy segura de que Sam ha ido al médico y le ha pedido panfletos sobre reducción de boca”. A Artie: “Probablemente Artie haya pensado en amputarse las piernas ya que de todos modos no las usa”. A Tina: “Estoy definitivamente segura de que Tina ha considerado someterse a una desinclinación de ojos”. Y la mejor de todas, para Finn: “Tienes pezones raros, hinchados y piramidales, parece que estén rellenos de natillas o que podrías espolvorearlos con azúcar glaseado y podrían pasar por algún tipo de postre”. Wow! Cómo reparte la muchacha, ¡canela fina! Pero es que sobre eso va la lección de hoy: sobre la aceptación de uno mismo. Y qué mejor para ello que la reina del amor propio: Gaga.

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Seguimos con Santana. Y es que, ¿por qué no? Ella también quiere ser reina del baile. ¿Cómo conseguir los votos necesarios? Pues activando su gaydar, como ella lo llama, y descubriendo a Karofsky. Las piezas encajan: a cambio de mantener a salvo su secreto, Karofsky se compromete a ser su pareja de baile y a hacer que Kurt vuelva al instituto. De este modo se convierte en una heroína y, voilà, ya tenemos reina. Muy felices se las promete Santana.

No es la única que se apunta al carro de las posibles reinas del baile. Lauren también quiere, y su plan pasa por derrocar a la gran favorita: Quinn Fabray. ¿O deberíamos decir Lucy Quinn Fabray? O aún mejor: ¿Lucy Caboosey? Todos escondemos secretos (salvo yo, claro está, esa colilla no era mía ni por asomo, alguien debió ponerla ahí).

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¡Música, música, música, que esto es Glee! Empezamos con I feel pretty/Unpretty, a cargo de Rachel y Quinn. Ha tenido un cierto aroma de primera temporada que me ha gustado muchísimo. La guapa y la “fea” (por decir algo, vamos, porque si eso es fealdad que baje Dios y lo vea). Quinn no tiene la potencia de Rachel, pero sus voces se complementan que da gusto. Y el montaje de planos con ellas en la consulta, en clase, en la sala de ensayo, en los pasillos, frente al espejo… genial.

El siguiente número lo protagoniza Finn: I've gotta be me, versionando a Sammy Davis Jr. ¡Impresionante! Finn nunca había cantado una canción de este estilo, y, wow, el resultado es para quitarse el sombrero. Su baile… correcto… dejémoslo ahí. Me da a mí que en las Nationals podríamos ver a Finn bailar, lo cual puede ser un auténtico desastre o toda una sorpresa. En cualquier caso, no creo que eso suceda. Tienen que hacerse fuertes en lo que saben hacer y hacen bien, y no empezar a experimentar con cosas raras, don't you think so?

¿Alguien dijo más canciones? No seré yo quien os lo niegue. Y es que con la vuelta de Kurt al McKinley (¡Todos en pie ahora mismo, aplaudan!), asistimos a un regreso pero también a una despedida. Los Warblers de Dalton quieren despedirse como mejor saben: cantando. Somewhere only we know, de Keane. Admito que me costó lo mío adaptarme a los Warblers, demasiado sectarios y monoblaineáticos para mi gusto, pero se han portado con Kurt mejor de lo que lo han hecho la mayoría en el instituto e incluso en New Directions. Adiós y hasta la vista, Warblers (no digo “hasta pronto” porque tampoco es plan, con que aparezcan un par de veces la próxima temporada me basta y me sobra).

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Y, como no podía ser de otra manera, Kurt vuelve y… canta. (¡Alex, pesao, sólo hablas de las canciones!). Pero esta es especial, de las que me gustan a mí, de musical clásico puro y duro. As if we never said goodbye, de Sunset Boulevard. La piel de gallina, amigos. Y eso que la canción es larguita. Pero la vuelta del personaje más carismático de la serie bien lo merece. (Abro paréntesis para decir que este año Chris Colfer y Naya Rivera deberían ganar los Emmys a mejores secundarios). A lo que iba: una vuelta triunfal.

Sabemos que Quinn se operó la nariz. Y ahora Rachel va camino a hacer lo mismo. Pero, ¡ey!, ¿no sería eso un insulto hacia su queridísima, idolatrada y venerada Barbra Streisand? Con la operación podrá tener una nariz less hebraic and more Fabray-ic, como ella dice, pero estaría traicionando sus orígenes y su amor propio. Así que, ni cortos ni perezosos, le montan una especie de flashmob con el tema Barbra Streisand, de Duck souce. Convincente incluso para mí, que ni tengo nariz grande ni pensaba operármela en la vida. Pero como nunca se sabe, si llega el día me pondré esta canción.

Nos acercamos poquito a poco al final, así que toca ir superando las imperfecciones de cada uno. Si a alguien le queda aún algún trauma, tiene un par de párrafos antes de acabar la review para quitarse las tonterías de la cabeza. Mirad a Emma, por ejemplo, que se pasa 48 de los 50 minutos de terapia desinfectando el sillón. Trastorno Obsesivo Compulsivo a la vista. La ardillita Emma se defiende diciendo que ella es así y así es como debe ser, a lo que la psicóloga le replica: “Si un alumno de tu escuela te dice que tiene diabetes, ¿le darías insulina o le dirías: ¡Hey! Así es como se supone que eres?”.

Y empezamos con el desfile de camisetas. Y es que Santana ha puesto en la suya Bitch (“la leyenda dice que cuando salí de mi madre le dije a la enfermera que estaba gorda”), pero Brittany ha preparado otra para ella: Lebanese. Sí, amigos, lo que quería poner era Lesbian, pero ya se sabe que Brittany lo tiene casi todo menos el don de la inteligencia (ya lo dice su camiseta: I'm with stoopid). ¡Cómo me gusta la pareja Santana-Brittany! ¿La mejor de la serie? Es verdad que ahí tenemos a Rachel y Finn, destinados a estar juntos, o incluso a Mike y Tina, que discretamente y desde un segundo plano han formado la pareja más estable de todas. Pero lo de estas chicas es tan tierno, tan sincero, tan real. Tengo fe absoluta en que acaben juntas. Y si no, que tiemble Ryan Murphy…

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Y como despedida y a modo de conclusión, cómo no, Born this way. Y es que si algo hemos aprendido en este capítulo es que tenemos que aceptarnos en lo bueno y en lo malo, en las duras y en las maduras. Una canción brillante, un número brillante y un final de capítulo brillante. No sé qué escribiríais en vuestras camisetas, pero en la mía pondría: Retrasado con las reviews. Ups, lo siento…

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