Review Glee: A Night of Neglect

Review Glee: A Night of Neglect

Y uno se pregunta: ¿2×17? ¿Dónde están los que faltan? Esto tiene que ser una clase de error… Pues… no, no exactamente. Se acercan las Nationals y el encargado de las reviews lleva una empanada encima que se le acumulan los capítulos (ya se le veía a ese que era un incompetente, si ya lo dije yo, ¡qué vergüenza!). Así que capítulo 17, directamente. A Night of Neglect. Buen capítulo, sí señor. Pasen, comenten e insulten al reviewer a placer.

Como ya he dicho, las Nationals se acercan, cada vez las vemos más próximas. La leyenda dice que si cierras los ojos y alargas mucho el brazo, puedes tocarlas. (Es broma, ¿eh?, que nadie se me ponga a estirar el brazo en el salón de su casa). Pero el viaje a Nueva York no es barato: 5.000 dólares, ni más ni menos. “¡Ey! Pero disponen del dinero de las animadoras, ¿recordáis?”. Pues no. No podía ser tan fácil, y menos si tienes de archienemiga a una tal Sue Sylvester, que ha escondido el dinero en una cuenta en el paraíso fiscal de las Islas Caimán. Y yo me pregunto: en serio, con las que ha liado Sue a lo largo de la serie, ¿no debería estar en la cárcel o algo así? Ha robado, agredido, chantajeado, insultado y un largo etcétera. Supongo que si no la han detenido es por miedo a que en prisión monte una especie de fuga de Alcatraz a lo bestia.

El caso es que, sin ese dinero, hace falta un plan. Y Will tiene uno: ¡Vender taffys! ¿Taffys? Sí, taffys… 20.000 taffys, para ser exactos. Las quejas no se hacen esperar: ¿cómo se supone que van a conseguir vender… eso? Mike, nuestro bailarín favorito (rivalizando con Burt Hummel, ¿recordáis sus pasos de baile en la boda?), se alza entonces en son de protesta, harto de oír tantas quejas cuando gente como él se está dejando la piel día a día sin recibir a cambio nada más que el ser ignorado por sus propios compañeros (genial Lauren, que le susurra a Puck: “Estoy tratando de recordar su nombre ahora mismo”). Esto se debe a que Mike, Artie, Tina y Brittany han participado en una competición tan típicamente americana donde se enfrentan diferentes institutos para medir sus conocimientos, pero no pueden permitirse costearse el viaje a la final en Detroit, a la que han conseguido llegar gracias a Brittany, toda una experta en enfermedades de gatos.

Los pobres sólo necesitan 250 dólares… ¿La solución? ¡Pues claro! ¡Vender más taffys! Afortunadamente, Holly le propone a Will otra idea: una Noche de Negligencia (perdonad la traducción, no se me ocurre nada mejor), o lo que es lo mismo; un concierto benéfico donde New Directions interpretará canciones de artistas infravalorados (“¿Cómo yo?”, pregunta Rachel; “Como todos nosotros”, responde Will).

No hay una descripción disponibleDaga Rosa

Mientras tanto, ¡oh, sorpresa!, Sue sigue planeando cómo destruir el Glee Club. Y para ello se rodea de un equipo de temibles (ejem…), diabólicos (ejem…) y astutos (ejem, ejem, ejem…) supervillanos, conocidos como Daga Rosa, Tejón de la Miel y Sargento Guapo. Sue, por su parte, se autodenomina como General Zod (que, para el que no lo sepa -yo tampoco lo sabía- es un villano de Superman). Juntos forman la Liga de los Condenados, aunque a Daga Rosa parece que le va más Legión del Mal. No era ninguna sorpresa que en este capítulo íbamos a volver a ver a la diminuta Sunshine Corazón, y así ha sido. No sé a vosotros, pero a mí me ha caído mejor que en “Audition”, aunque me sigue horripilando un poco (¿puede algo horripilarte un poco? Por lo visto, sí). Lo que es innegable es que la muchacha tiene una voz espectacular, y su “All by myself” es impresionante. Una pena que no le hayan dado esa canción a Rachel, pienso que la hubiera bordado, porque, ¿verdad que Sunshine canta como sin pasión?

Su voz te deja petrificado, pero sus expresiones y movimientos mientras canta dejan bastante que desear. El caso es que Sunshine, con la promesa de abarrotar el auditorio, convence a nuestros chicos de actuar en su Night of Neglect. El temor de que sea una espía de Vocal Adrenaline está ahí, pero la posibilidad de recaudar el dinero necesario para las Nationals es más fuerte. Además, Rachel mandó a Sunshine a una casa de adictos al crack… casi que se lo deben, ¿no?

No hay una descripción disponibleLittle Miss Sunshine

Por otro lado, asistimos a una asociación inédita: Mercedes y Lauren. O lo que es lo mismo: la diva y su manager. Lauren convence a la señorita Jones de que está siendo pisoteada, y que para hacerse respetar debe imponer su ley y orden, y exigir todos los caprichos que se le ocurran, como una súper estrella excéntrica. Tremendo error, como ya se dará cuenta más adelante, pues el respeto uno lo consigue con sus méritos, su talento y su esfuerzo. No pidiendo cachorros de perro para secarse las manos o que sus pies no toquen el escenario durante la actuación (WTF!!!???)… Se han vendido seis entradas para el concierto (cuatro para el equipo de abucheadores liderados por Daga Rosa, y dos para Kurt y Blaine) y Sunshine cancela su presencia y la de sus seguidores en el último momento (luego sabremos que por prohibición de su director en Vocal Adrenaline, en Sargento Guapo).

Pero antes de nada me interesa hablar del enfrentamiento Santana-Karofsky, que sirve además como preludio del siguiente capítulo, “Born this way”. En una escena, Santana sale en defensa de la pareja de chicos y Karofsky le responde con un “no es asunto tuyo, J-Lo”. La respuesta de Santana, para enmarcar: “Para empezar, todo lo que haces se convirtió en asunto mío cuando decidiste tirarme ese granizado a la cara”, y después sigue: “Mira, te lo voy a dejar clarito. Dos opciones: permaneces aquí y te golpeo en uno de tus testículos (derecho o izquierdo, tú decides) o te largas y vives para ser un idiota un día más. Y además, tengo hojas de afeitar escondidas en el pelo. Toneladas. Todas aquí arriba”. Sí, lo admito, Santana es uno de mis ojitos derechos de Glee. Sus frases, su rudeza, su fragilidad interior, su cara, su voz. Sé que a muchos no os acaba de convencer, pero para mí cada vez que abre la boca es sinónimo de carcajada (como Brittany pero en radicalmente opuesto).

Y las actuaciones. ¡Por fin! Hasta el minuto 23 sólo habíamos escuchado a Sunshine. Empieza Tina con “I follor rivers”. Muy de su estilo. No es para echar cohetes y bailar desnudo alrededor de una hoguera, pero ha estado bien. A los abucheadores, en cambio, no parece haberles gustado. Impagable ver a Beckie gritar cosas como “¡Me haces vomitar!” o “¡Bésame el culo!”. El siguiente es Mike, y para apaciguar los ánimos de los saboteadores deciden repartir toffys entre el público. Bueno, para algo tenían que servir. ¡Y sirven! El baile, acompañado por “Bubble toes” de Jack Johnson, es todo un éxito. Y no es para menos. Que levante la mano quien no sienta envidia viendo bailar a este chico. Mientras el resto de nosotros nos dedicamos a mover los brazos como neandertales y dar palmadas al aire, Mike Chang parece deslizarse por el escenario. Impresionante. Pero los taffys se han acabado, así que Holly decide que es un buen momento para mantener una charla con los abucheadores: “Pensad en cómo podríais levantar el mundo si convirtierais algunas de esas púas en rosas”. ¡Enorme Holly Holliday! Acto seguido llega su canción, “Turning tables”. Preciosa y llena de significado, pues es toda una declaración de intenciones hacia Will. Y es que la gran Holly se siente una sustituta incluso en el plano sentimental, donde ve que su relación consiste en llenar el hueco que dejó Emma en el corazón de Will. En fin… para mí esto es bastante discutible. Será porque adoro a Holly Holliday y empiezo a hartarme de Emma. Será. Será porque Holly canta, baila y hace reír, mientras Emma se limita a poner ojitos de ardilla asustada. Será. O será por esa despedida que han tenido Holly y Will, con ese último “I thought you'd never ask”. A mí el corazón me ha hecho “¡clac!”, y luego “cruck!”, y luego “plom!”. Vamos, que se me ha roto en pedacitos.

No hay una descripción disponibleMercedes, reina del soul

Pero la actuación de la noche está por llegar. La señorita Mercedes Jones vence, convence y emociona con su “Ain't no way” de la reina Aretha. De lo mejorcito de la segunda temporada, señoras y señores. Llamadme exagerado (“¡Exagerado!”… shhh, tú calla), pero me parece que podía haber sido perfectamente un solo para las Nationals. De hecho, en lo que llamamos “competiciones importantes” (véanse Sectionals, Regionals y Nationals) Mercedes no ha tenido aún su oportunidad, cuando sí la han tenido gente como Sam, Quinn o Santana. ¿Injusto? Comentad, comentad. Para terminar con un poquito de alegría, Daga Rosa financia el viaje a los “cerebritos” (“es dinero de la droga, pero, ya sabes, es una fantástica forma de lavarlo”), y éstos, aunque el final se nos deje abierto, podemos entender que ganan la competición gracias a la categoría “hermafroditas simpatizantes de los nazis” (gracias, Holly).

¿Qué os ha parecido el capítulo? Para mí, entre los secuaces de Sue, la inmensa Holly, y la actuación de Mercedes, ha sido un capítulo brillante. De los de siempre, con New Directions actuando delante de un público paupérrimo y dando la cara hasta el final. “¿Por qué?”, se preguntaba Mourinho. Lo que quería decir era: “¿Por qué es Glee una serie tan deliciosa?”. Porque eso es lo que es: una delicia.


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