Review GG: The unblairable lightness of being

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Lo tengo decidido: voy a casarme en el Upper East Side. No, no planeo dar el “sí quiero” de forma inminente, Josh Holloway no me ha pedido aún (nótese el aún) matrimonio; pero después de asistir a varias bodas en la zona cool de Manhattan he aprendido que son capaces de organizarte una boda por todo lo alto de un día para otro, ya sea al estilo español, inglés, japonés o ruso-eslovaco, no hay problema. ¿Y quiénes han sido los afortunados? Vanya y Dorotha, los únicos trabajadores rasos de la serie, para quienes por fin ha llegado el día más feliz de sus vidas. Lástima que el amor no se haya contagiado a todos sus invitados…

Después del incidente Bass, aunque separados, Blair y Chuck optan por la misma solución: el encierro. Sin salir, sin hablar y sin verse, C se refugia en la bebida hasta que Nate y Serena intervienen y, desconocedores del problema entre sus amigos, incitan a su amigo a hacer un acto romántico que re enamore a Blair. Después de todo lo que han pasado, S está convencida que lo suyo tiene arreglo y ante el pasotismo de Chuck manda a su novio a hablar con su amiga. ¿Y ella? Ella ha quedado…para desayunar, con los Humphrey. Sólo que ni desayuna, ni ve a los Humphrey, sino a Carter Baizen, que está de vuelta en la ciudad. Serena sigue los pasos de su madre: excusas para tu novio, para verte con tu ex. ¿Y que puede tener Carter que interese más que Nate? Información sobre Mr. Van der Woodsen. ¿Recordáis que Serena le dijo a Nate que iba a olvidar la idea de seguir buscando a su padre? Wow, dos mentiras en quince minutos, la rubia ha puesto la quinta…

Ignorante de la compañía de su novia, Nate cumple y visita a Blair, que se encuentra totalmente deprimida en su habitación, sin querer hablar con nadie. Como buen amigo que es, dice a la morena que lo suyo con Chuck encontrará la manera de castigarlo, algo que B niega convencida de que no existe el suficiente castigo para su ahora ex novio. Extrañado, Nate le pregunta qué ha pasado y bajo la promesa de que no se lo dirá ni a un alma, la Waldorf confiesa: la usó como intercambio. N reacciona como reaccionamos todos la semana pasada: Oh My God.

Pese a todo, Blair se siente mejor después de habérselo contado a alguien y se libera de su encierro, ¿y quién hay al bajar las escaleras? Chuck Bass, con la voluntad de arreglar las cosas. Lástima que su enamorada no quiera arreglar las cosas, incapaz de perdonarlo, y cuando parece que va a resignarse C encuentra ese gran acto romántico que impresione a su chica: darle a Dorotha, la confidente de Blair, la boda que siempre ha soñado. Ante la inminente visita de sus padres y el temor a que la lleves de los pelos de vuelta a su país por estar embarazada fuera del matrimonio, a Dorotha le entran las prisas por dar el “sí, quiero” y Chuck se compromete a ayudarla, e invadida de tanta felicidad le pide a Blair y su novio que les acompañen al altar, una tradición de su país. La primera de las muchas tradiciones que tienen que cumplirse en la boda ruso-eslava de Dorotha y Vanya si no quieren entrar gafados en su matrimonio. Por supuesto, el aprecio de Blair a su criada es demasiado como para negarse y acepta su petición, aunque para ello tenga que verse con Chuck.

El Bass tiene entonces un encontronazo con Nate; su amigo dice que puede ahorrarse el papelón con él ya que sabe qué le ha hecho a Blair. Chuck sale en su defensa, dice que B fue por voluntad propia y al no encontrar consuelo en su mejor amigo pasa al ataque: sus contactos han visto a Carter Baizen con Serena, ¿aún sois la pareja perfecta, Nate? Una idea generalizada, ya que justo en ese momento Blair tiene una conversación parecida con Serena en la que alaba su relación, sincera, sin mentiras, llena de felicidad…Hasta que Nate se topa con el mismísimo Carter. Enfadado, le exige que se aleje de su novia pero el recién llegado no se achanta y, soberbio como él solo, le pide que le de a S un sobre de su parte. Así como el chico se va, llegan Jenny y Eric, y ante la pregunta de si han desayunado con Serena, respuestas diferentes: Eric cubre a su hermana y dice que sí, Jenny ve la oportunidad de alejar a la pareja y dice que no. Así las cosas, ambos suben al piso de los Waldorf y J le da un sobre a Serena con un mensaje tan gratificante para ella como doloroso para su hermanastra: me la ha dado Nate, a quien se la ha dado Carter. Uuups. Se pilla antes una mentira que a un cojo, S, deberías saberlo.

Malas compañíasMalas compañías

Las tradiciones de la boda siguen con un baile con globos. Nate y Serena hablan, la rubia confiesa que sigue buscando a su padre y descubre para su disgusto que su novio no confía en ella, convencido de que sólo se lo cuenta porque la ha pillado y dejando la conversación a medias cuando el globo explota; Jenny, atenta a todos sus movimientos, le sigue y le incita a mirar lo que Carter le había dado a Serena: la llave de un hotel. ¿Seguro que sólo charlais, S…? Pasemos a otro globo con discusión incluída: Chuck se disculpa nuevamente a Blair aunque esta no parece estar muy por la labor de perdonarle. Sin embargo, ciertas palabras sí calan en ella: fue porque quiso. B se enfada y se marcha, y acude en su ayuda la persona más inesperada: Daniel Humprhey. Ante la ausencia de Vanessa, D se encuentra solo en la fiesta y al ver a la morena tristona se le acerca para ver si está bien. Él es de la misma opinión que el resto del grupo y está convencido de que se arreglarán las cosas porque están hechos el uno para el otro. Blair y Chuck, Chuck y Blair. Curioso que la escena parezca un flash forward…¿no oleis un futuro noviazgo de la mala malosa con el chico solitario? Nunca digas nunca.

Pero volvamos al presente, Blair cree que nadie puede quererla después de lo que ha llegado a casi hacer, así que se resigna. Chuck le regala un collar y cuando lo acepta se siente ganador, una victoria que le sabe terriblemente amarga cuando B le confiesa que son perfectos el uno para el otro porque ambos son enfermos y retorcidos, ¿por qué molestarse en cambiar? Es más fácil aceptarlo y seguir así…hmmm, no es la actitud propia de una reina, ¿no?

El amor todo lo puede...El amor todo lo puede…

Y llega el gran día. Antes de poder casarse, Vanya debe contestar correctamente preguntas sobre la novia, entre ellas, qué es lo que más le gusta de su prometida. Y he aquí el discurso más romántico y sincero de la historia de Gossip Girl, de la mano de dos personajes secundarios. ¿La respuesta? Cómo le hace sentir, como le hace sacar lo mejor de él…unas palabras que emocionan a la dama de hielo Waldorf, que entre lágrimas confiesa que no quiere a Chuck antes de salir corriendo. Dorotha para la boda y habla con su señorita Blair, y asistimos a otro emotivo momento entre las dos mujeres que, más allá de señorita y criada, son amigas. Y más allá de amigas, son familia. Dorotha reconforta a Blair y vuelven a la boda; la relación entre C y B, que tantos grandes momentos nos ha dado, parece finalizada.

Casi como la de Nate y Serena; el chico no soporta que vea a Carter y así se lo dice, pidiéndole que no vuelva a verlo. Lamentablemente, nadie le dice a Serena lo que puede o no puede hacer (hay dos temporadas y media de ejemplos) y la chica no duda en marcharse cuando Baizen le dice que ha encontrado a su padre, en Palm Beach, a tres horas de viaje. Ahí va la rubia, descubriendo camino al aeropuerto que las intenciones de Carter van más allá de ayudarla; se acuerda entonces de su novio, echa al chico del coche, y llama a Nate. Casualidades de la vida, descuelga el teléfono Jenny de quien S aún (nótese de nuevo ese aún) no desconfía de su hermanastra y le pide que le diga a Nate que la llame; mensaje recibido perfectamente, pero J decide jugar al teléfono roto y no da el recado, eligiendo en su lugar bailar y pasar un buen rato con el Archibald.

Curioso como acaba la boda, y no por el hecho de que finalmente los Waldorf le den un apartamento a Vanya y Dorotha como regalo. Dan vuelve a consolar a Blair y brindan juntos; Jenny se divierte con Nate; Eric consigue que Elliot se le declare; Chuck vuelve a sus raíces, ligando con una modelo. Y Serena se encuentra frente a la puerta de la habitación de su padre.

Toc, toc. ¿Quién es? ¿Papá…? No, mamá. Después de ver a Rufus intentando conectar de todas las maneras posibles con su mujer, aquí la vemos: Lily, en albornoz, compartiendo habitación de hotel con su ex marido. ¡Avistada! Parece que L ha tenido una recaída…

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