Review GG: The Last Days of Disco Stick

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Algo extraño pasa con Gossip Girl. Y no me refiero a que cada semana me resulte más difícil ver el capítulo debido a descargas erróneas o capítulos sin subtítulos (y un nivel de inglés justo), sino al rumbo que toman los personajes. Mientras unos se alejan totalmente de lo que eran otros parecen volver a la primera temporada… con los mismos resultados. ¿Qué os ha parecido este The Last Days of Disco Stick?

Dan Humprey se siente el rey del mundo; camina por la calle saludando a los desconocidos y chocando la mano con todo el que se cruza. Sonríe. Salta alegremente. No es para menos, teniendo en cuenta que ha cumplido la fantasía de muchos de los aquí presentes: hacer un trío. Algo decepcionante para los que lo medio vimos de fuera, pero que para él fue la mejor experiencia de su vida. ¿Y qué es lo primero que hace tras la experiencia? Pues como todo hombre, corre a contárselo a su gran amigo Nate (luego dirán las mujeres somos unas marujas…) que nos da un consejo importante, gente: si haces un trío con tu pareja/amigo, la tercera persona debe ser desconocida para ambos. ¿Por qué? Simple, para no volver a verle la cara y que no se interponga en la relación/amistad.

Pero el chico solitario no tiene mucha experiencia en estas cosas, y aunque al principio intenta autoconvencerse de que las cosas entre él, Olivia y Vanessa están bien, basta juntarlas en una obra de teatro para darse cuenta de que las apariencias engañan. ¡Y que obra de teatro! Una Blancanieves modernizada, con enanos funkies y una reina cuya ambición es ser estrella de cine. Es sorprendente lo divertida que son algunas escenas, sobretodo teniendo en cuenta que todo es una artimaña de Blair para acceder a Tish, el poderoso grupo de teatro de la Universidad. Parece que todo tiene que ir bien con Dan como guionista, Olivia como estrella y Vanessa a la dirección, y aunque los dos grandes amigos de Brooklyn están más compenetrados que nunca Olivia empieza a ver en V un escollo para su relación con Dan. Con lo que le apetecía hace unas noches su compañía…

Y para malas compañías, las de Jenny. La nueva reina del Upper East Side decidió en su coronación no seguir los pasos de su predecesora y pone todo su empeño en ello. Si Blair era la imagen de la castidad, la fidelidad y la elegancia, nuestra Little J lo encuentra tan aburrido como pasear un barco en un estanque… a no ser que el barquito venga con una sorpresa en forma de billetes. Uuups, parece que el hijo del embajador belga no es trigo limpio, ¿no os recuerda a alguien que también hacía maldades para llamar la atención de su padre? Chuck Bass. La intervención de Damien y su influencia sobre Jenny nos lleva a aquel chico que vivía por y para romper las reglas establecidas, sin importarle nada ni nadie que no fuera él. Así le vimos en las dos primeras temporadas pero ahora, en el capítulo 10 de la tercera temporada, se marca aún más el cambio: Chuck Bass es ahora un empresario con las ideas claras, capaz de conseguir lo que quiere jugando limpio aunque manteniendo el carácter firme de “lo que yo digo va a misa“.

Dos palabras: Chuck BassDos palabras: Chuck Bass

También me ha traído buenos recuerdos la actitud de Nate en este capítulo. Después de un tiempo sin hablarse, él y Serena hacen las paces cuando ella le confiesa que se siente atraída por su primo Tripp. Como buen amigo (y viendo la competencia que hay) Nate se hace cargo del asunto y se convierte en guardaespaldas de S durante un día en el que la impide ver o hablar con su primo para evitar tentaciones. Aquí el único con derecho a tener relaciones con personas casadas es Nate (¡así que chicas, a casarse!). Y rememorando también la primera temporada, Nate confiesa a Serena que intentó declararse en la fiesta de máscaras, pero que por error se lo dijo a Jenny Humprey. Bajan las luces, llenas las copas, se rompen las distancias… y aparece Tripp acabando con el romanticismo del momento.

El congresista no pasa por su mejor momento: gracias a la madre de Nate ha descubierto que la intrigante del incidente del río Hudson fue su mujer; Maureen confiensa y Tripp se pregunta qué tiene de real su matrimonio, con la fe en su mujer completamente perdida. Suerte que ahí está Serena que, sintiéndose menos culpable ahora que se ha descubierto que Maureen no era sincera con su marido, no duda en cruzar la frontera con Tripp. El congresista se lleva a la chica y Nate, como en aquella fiesta de máscaras, se queda compuesto y sin Serena.

Más o menos, como Dan. El musical de Blancanieves no hace otra cosa que empeorar las cosas entre Olivia y Vanessa, más aún cuando la estrella de Hollywood echa en cara a su hasta ahora mejor amiga que “siempre suele dejarla de lado“. Divertida la escena de Olivia besando a Dan y, de repente, Vanessa la tira de la cama para ocupar su lugar. Muy diferente a la visión que nos daba el chico al empezar el capítulo, ¿eh?

Y de nuevo vuelta a empezar. Olivia le dice a Dan lo que Vanessa no pudo decirle en la primera temporada, al descubrir que su amigo salía con Serena: a V le mola D. Una barbaridad según el chico, pero tan obvio es para O que deja a medias la función; Vanessa la sustituye y se convierte en la Blancanieves a la que tiene que besar nuestro príncipe. Y ese beso, como Olivia predijo, abre momentáneamente los ojos a Dan. Y digo momentáneamente porque V se los cierra de golpe al asegurar que sólo son amigos y que entre ellos no hay nada.

Que corra el aire...Que corra el aire…

Ahí les tenemos. Olivia se va a hacer su película de brujas; Dan, confundido, no sabe que siente por Vanessa; Nate bebe a solas lamentando una vez más haber perdido a Serena; Blair sigue consiguiendo lo que quiere, ya sea aliados o un concierto privado de Lady Gaga; y Jenny, desoyendo los consejos de Chuck el Sabio, implicándose más en el mundo de Damien. ¿Gossip Girl se anima, o soy demasiado optimista?


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