Review GG: The Kids Are Not Allright

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Saludos cordiales de nuevo, una más que vuelve de vacaciones. Primeras líneas para la primera review del año del primer capítulo del año de Gossip Girl. El regreso de una serie tras un parón es importante, sobre todo si acabó, como es el caso, con un argumento interesante. Y, ¿cómo ha sido la vuelta de los chicos más ricos de la televisión? Bueno… personalmente, creo que yo he vuelto más renovada de las vacaciones navideñas.

Supongo que esperar cambios en los personajes a estas alturas de la serie es mucho esperar. Acabamos la primera parte de la temporada con Serena intentando hacer las cosas bien, Lily como la malvada madre dispuesta a hacer cualquier cosa ilegal por su familia y la malvada madrastra que quiere vender la empresa de su difunto marido; con Dan dejando espacio a Serena y perspectivas a acortar las distancias con Blair. ¡Eso sí son cambios! Y, ¿con qué nos encontramos esta semana? Vuelta a empezar.

Serena vuelve de su infructuoso viaje en busca del juez algo que le ayude a sacar a Ben de la cárcel, y es pisar el Upper East Side y recaer en sus vicios: conspirar contra su madre y dejar plantado a Dan. De verdad, este chico está cerca de conseguir el record mundial de plantones en un capítulo (y toda una vida). Por suerte tiene al mejor alíado que se puede conseguir a la hora de conspirar: Chuck Bass. El chico tampoco ha tenido éxito en la búsqueda de su tío (ooooh) pero no se rinde y ya tiene claro su siguiente paso. Chantaje. Disfrazar a Serena de Lily (debo admitir que da bastante el pego), acceder a su caja privada en el banco y conseguir algo sucio con lo que chantajearle, como por ejemplo la firma falsificada de su hija en el escrito de acusación contra Ben.

Parecido razonable: Lily y SerenaParecido razonable: Lily y Serena

Y mientras S y C revuelven en el pasado, B y D se centran en el futuro, que tiene forma de “prácticas universitarias“. Por desgracia, ninguno lo hace de la forma más adecuada. Dan se centra en perder oportunidades para pasar un ratito con Serena; Blair se centra en infiltrarse en el mundo de Indra Nooyi, su nuevo modelo a seguir. Y para conseguirlo le da igual decepcionar a su madre. De nuevo, la historia de siempre: B acepta el trabajo de su madre, su madre la manda a hacer algo que no quiere, B hace lo que le da la gana y el plan le estalla en la cara. De ser Dan, me habría apostado un millón de dólares en lugar de 10 pavos.

Por supuesto, el chico solitario hace honor a su nombre y también pierde su apuesta con Blair acerca de las perspectivas con Serena. La gota que colma el vaso llega cuando S está decidida a hundir a su madre en la fiesta del señor Thorpe; en ese momento, recordando la advertencia de la Waldorf acerca de las prioridades de su mejor amiga, D le pide a su no-novia que elija entre la fiesta o él. Y la rubia no sorprende: bye bye Dan. ¡Momento “awwww” del capítulo! ¿A alguien le ha pasado desapercibido ese plano de Blair en el que parece haber escuchado la conversación entre ambos, y se siente mal por el Humphrey? Repito: awwwww.

Enhorabuena, acabas de perder una apuestaEnhorabuena, acabas de perder una apuesta

Por si quedan dudas del nacimiento de una nueva amistad, aquí viene lo mejor del capítulo: Dan y Blair compartiendo penas. Otra vez. Si antes había sido ella quién le había dicho que S pasaría de él, ahora es D quien le hace ver con ayuda de su corbata que el mundo de la moda está hecho para ella. Es la malvada dictadora de la moda. Y así se lo hace saber a su madre, diciendo que un amigo le ha abierto los ojos, y pidiéndole perdón por poner en peligro su carrera para conseguir lo que quería. Blair toma su decisión, dedicarse al mundo del periodismo a través de la moda. Y Dan intenta tomar la suya.

Tras su charla con Serena ambos deciden darse una última oportunidad para ver si pueden o no pueden mantener una relación. ¿Y qué es lo primero que hacen? Dan se va al cine con Blair (aunque con dos asientos de distancia entre ambos) y Serena se va a ver a Ben…¡que ha salido de la cárcel! Gracias a su madre, por cierto.

Con suerte, su último besoCon suerte, su último beso

La peor parte se la lleva Chuck. Empieza bien, consultando lo ocurrido con Lily antes de chantajearla; y esta le cuenta la verdad acerca de la venta de las Industrias Bass: la ruina. Por lo visto los ingresos ya no son lo que eran y hay demasiadas deudas, por lo que señora Humphrey espera vender bien y seguro antes de que salga a subasta. Y lo habría hecho de no ser porque Lily deja que Chuck piense que el comprador es Russell Thorpe (que no puedo evitar pronunciar “Torpe“). Nombre y apellido que debemos incluir en nuestra gossippedia mental porque todo indica que vamos a cansarnos de ellos antes de que se vayan. Mister Thorpe resulta ser un conocido de Charles Bass, cuya pomposidad sólo supera su insoportable hija Raina. C cree que eran amigos inseparables, pero cuando le dice a Rusell que se alegra de vendérselo a alguien como él, el hombre se ríe en su cara y da a entender que, de amigos, más bien poco.

Después de la escenita familiar, el comprador inicial de Industrias Bass se echa atrás, la empresa de su padre saldrá a subasta y Rusell Thorpe está dispuesto a comprarla, para terminar de hundirla si cumple su anterior amenaza; algo que, con el padre de Dan como encargado de llevar las cuentas, es bastante probable que suceda. Que esperanzador futuro se abre ante Chuck…al menos tendrá a Raina para desahogarse.


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