Review GG: The hurt locket

Review GG: The hurt locket

C'est fini! Se terminó el parón, Gossip Girl ha vuelto y lo ha hecho con un capítulo correcto. De los que me gustan, con fiestas de la alta sociedad, malicia, amores y desamores…pero que, dejando a un lado una chaqueta y un medallón, ha dejado poco más a destacar. Un capítulo bueno, sí, pero que podría haber sido mucho mejor si no hubiera pasado tan por encima de cosas importantes para centrarse en escenas que empiezan a ser repetitivas. Pero no todo es malo y como todos, The Hurt Locket también merece un análisis, ¿lo comentamos?

Oh, l'amour! La passion! Le romance! El francés está de moda en el Upper East Side, al menos mientras dure la visita del embajador y su vigilada hija Violett. Vigilada y viciosilla, que a la correcta jovencita le gustan las pastillas. Y aunque tiene quién se las proporcione, el problema llega cuando Damien no sabe cómo hacerle llegar la droga sin que sus guardaespaldas les pillen y por ello pide ayuda a la, desde hoy, experta en trapicheos Jenny “kinki” Humphrey. Esta chica, lo mismo te hace un vestido de gala transparente que te ayuda a pasar droga en la frontera, ¡e incluso ambas cosas a la vez! Un trozo de tela por aquí, unas lentejuelas rellenas de pastis por aquí y ya lo tienes, sólo necesitas que Violett coja la chaqueta al salir y se llevará la droga sin que nadie se dé cuenta. ¿Y la reina del UES sigue siendo Blair? Non.

Y mientras Jenny teje y teje, ¿qué hacen los demás? Pues cada loco a su tema. Dan vive esperando la llamada de Vanessa (que ni aparece ni se la echa de menos) e incluso confiesa recurrir a blogs de autoayuda para conseguir “pasar de una relación de amistad a una de pareja”. Aish, la delgada frontera entre el amor y la amistad, que arriesgado es cruzarla…¿y cómo se cruza? Despacito. Eso dice Blair y eso dicen los blogs de Dan, y así se lo hacen saber a sus amigos Serena y Nate para que no estropeen su relación. Pasito a pasito, que todo llega. Y ahí viene el comentario inteligente de Nate…¿¿más despacio?? Se conocen desde niños, lleva detrás de ella desde hace años, ¿y ahora que por fin la tiene le dicen que vaya despacio? ¡Híncale el diente! Nunca me han gustado los libros de autoayuda, ahora entiendo por qué.

Sin prisa pero sin pausaSin prisa pero sin pausa

Seguir esos consejos sólo les da problemas. Y así acaban en la fiesta con un extraño intercambio de parejas: Damien-Serena, Jenny-Nate, Chaqueta-Pastillas. Damien enseguida se arrepiente; S está tan contenta con su chaqueta nueva que no la deja en el guardarropa y obliga al belga a buscar otros métodos para quitarle la mercancía que no surge efecto. Y ahí está Jenny para regodearse, otra faceta de su nueva personalidad…cuanta maldad en un cuerpo tan pequeño. Aunque contribuye con sus consejos a que Nate y Serena se reconcilien; por cierto, nunca veré un guardarropa con los mismos ojos, a partir de ahora me asomaré por si hay algún Nathaniel Archibald falto de cariño.

¿Quién había aconsejado ir despacio? Nate y Serena pasan de un extremo al otro, del “poco a poco” al “aquí te pillo aquí te mato”; chaquetas al suelo, chicos al sofá…no hace falta que dé más detalles, ¿verdad? Y justo cuando parece que Damien ha fracasado en entregar la mercancía y se ve obligado a irse de USA, Jenny descubre la chaqueta en el suelo y le pide a la encargada del guardarropa que se la dé a Violett cuando se marche. Objetivo cumplido. Jenny vuelve a ganar.

Pret a pastillerPret a pastiller

A quien no le va tan bien es a Chuck. Se ha pasado todas las vacaciones navideñas obsesionado con la mujer que vio en el cementerio y que cree que podría ser su madre. Gracias a sus contactos llega hasta el hotel dónde se aloja y por verla, deja plantada a Blair. La morena no tarda en descubrir qué le pasa a su chico y le recomienda que lo deje estar, porque está claro que esa mujer a él no quiere verlo; sin embargo, cuando Chuck le cuenta sus sospechas, B no duda en dejar escapar su oportunidad de hacer contactos para entrar en la hermandad universitaria para estar con C en todo momento. De nuevo, la pareja del año se lleva el mejor aplauso para el capítulo, con sus charlas de complicidad y ese apoyo mutuo que se dan en todo momento. Sólo un error. Chuck habla con Elizabeth, la misteriosa mujer, y esta le asegura que sólo fue un affaire más de su padre sin importancia; Blair (ni ninguno de nosotros) no la cree y habla con ella, contándole lo mucho que necesitaba C a su madre…pero luego no le dice nada a su novio. Gran error que, muy probablemente, le traerá problemas.

Sólo queda comentar la corta, desinteresada y cutre trama entre Rufus y Lily. Han pasado las vacaciones separadas y cuando el músico vuelve lo hace a su piso de Brookling y no al piso de su mujer. Una charla constructiva con Dan (su única aportación al capítulo remarcable) hace que Rufus, finalmente, le pida explicaciones a Lily sobre qué pasó con su ex marido en el hotel mientras ellos preparaban su boda. Y ahí la primera respuesta al enigma Van der Woodsen: se besaron. Sólo un beso que no significó nada para ella, pero que para él es motivo de traición. Rufus se va (y a casa de la vecina) y Lily no hace absolutamente nada por detenerlo. ¿Soy la única que está indignada? ¿No representaban al amor a través del tiempo? ¿No iban a luchar por ese amor de juventud? Pues chica, si le confiesas que besas a tu ex marido y luego dejas que se vaya…no hace falta tener un flash forward para saber cómo acabará esto. No me gusta.

Por esto decía que ha sido un capítulo correcto, pero que se queda a medias. No me gustan Rufus y Lily, y tampoco la repetitiva historia de los celos entre Nate y Serena. Sólo la astucia de Jenny y Chuck Bass salvan el capítulo. Aunque es mi humilde opinión. Vosotros, ¿qué pensais?


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