Review Game of Thrones: The Climb

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Alik Sakharov, ha dirigido un episodio particularmente cuidado en el aspecto visual, cosa que quizás esté relacionada con el hecho de que Sakharov ha dedicado la mayor parte de su carrera a ser director de fotografía. O quizás no tenga ninguna relación, pero sea como sea y desde mi opinión, el final de este episodio ha sido uno de los más bonitos de la serie desde el punto de vista más visual, sobre todo si conectamos esa imagen final con las implicaciones personales que conllevan para los personajes que la protagonizan.

El episodio comienza con dos escenas muy dulces de las dos jóvenes parejas que planean llegar al Muro, enlazadas con escaso acierto con una pequeña interrupción de Mientras tanto Bran, que también quiere llegar al Muro, aunque desde la dirección opuesta. Las parejas entrañables son, evidentemente, Sam y Gilly por un lado y Jon e Ygritte por el otro. Sam intenta impresionar a su chica haciendo una hoguera que no prende y enseñándole un arma que a la otra le es indiferente, finalmente opta por hablarle de la vida en el Castillo Negro y le canta una canción que parece gustar a la mujer y al bebé. La escena es muy sencillita, ninguno de los dos hace nada especialmente impresionante y precisamente porque ambos son tan normales y tan desprovistos de la heroicidad que tienen otros, es por lo que destilan una ternura que hace imposible no quererlos.

Por su parte, Ygritte parece haber descubierto la verdadera motivación de Jon (recordemos que es un infiltrado entre los salvajes), pero permanecerá callada porque considera que el vínculo que la une con Jon es más poderoso que el juramento prestado por él a la Guardia de la Noche. Ygritte habla mucho del sexo, pero si la escuchamos vemos que dice mucho más que eso, nos dice que Jon es bueno en la cama porque se preocupa por ella, se preocupa por su placer de una forma en la que ningún otro hombre antes lo había hecho, de manera que creo que quizás no se refiere sólo al sexo, sino al hecho de tener a su lado un hombre que se interesa por su bienestar. Algo que Ygritte no había conocido nunca.

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Posiblemente la mejor escena del episodio haya sido la que comparten Lady Olenna Tyrell y Tywin Lannister, en la que negocian la suerte de sus descendientes y de paso de gran parte del Reino. Son dos personajes absolutamente geniales, capaces de convertir la palabra y el ingenio en armas más peligrosas que el arco o la espada. En el cara a cara ponen en la balanza la homosexualidad de Loras frente al incesto de los hermanos Lannister y las repercusiones que ambas cosas tienen para los casamenteros y sus familias. Finalmente Tywin gana la partida explicándole a Lady Olenna que su nieto tiene la opción de casarse con Cersei o la de no casarse con nadie convirtiéndose en un Guardia Real, a quienes no les está permitido casarse. Por cierto, con la cantidad de uso que le da Tywin a sus plumas, se habrá sentido muy dolido con la destrucción de una de ellas.

Y de mi escena favorita paso a la que menos me ha gustado: me he aburrido con la escena de la tortura, entiendo que la serie es cruda y no teme reflejar la crudeza cuando esto es necesario y puedo comprender que el espectador quiera conocer la suerte que corre el pobre Theon con su misterioso captor, de manera que la idea de mostrarlo es acertada, si bien me ha parecido una escena innecesariamente larga. No quiero que me malinterpretéis  adoro esta serie y me gusta su dureza explícita, pero mi sensación mientras veía la crueldad a la Theon es sometido, es que ahora no nos aburren con varios minutos de sexo innecesario, sino con varios minutos de aburrida tortura igualmente innecesaria.

Personalmente me hubiera bastado con unas breves pinceladas para comprender el horror de Theon. En este mismo episodio hay una escena mucho más terrorífica e infinitamente más elegante y sutil, es aquella en la que vemos a Joffrey recostado sosteniendo su ballesta, se levanta, camina y sale de plano. Y comprendemos la terrible magnitud de las palabras de Petyr cuando la cámara muestra el cadáver de Ros atravesado por pernos. Una escena brillante que nos recuerda que a veces es más terrible aquello que se intuye que aquello que se ve.

Nos despedimos de alguien a quien los lectores teníamos algo de manía, porque es el primer personaje específicamente creado para la serie, ya que Ros no aparece en los libros. Y aunque no voy a llorar su pérdida, creo que ha cumplido su función y ha conseguido hacerse un hueco dentro de la serie, sirviendo un poco de comodín entre personajes o argumentos y facilitando la comprensión de las intrigas de la Corte.

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Algunas escenas son perfectas, como la conversación de Tywin y Lady Olenna; otras demasiado largas, como la de Theon; y otras excesivamente cortas, como la que comparten Sansa, Shae y Tyrion, quienes podrían haber protagonizado el mejor momento del episodio y uno de los mejores de la temporada …y no lo han hecho. Me refiero al momento en el que Tyrion hace partícipe a su amante y a su prometida de los planes matrimoniales que Tywin ha preparado.

Tal como he mencionado antes, apruebo una buena elipsis de vez en cuando, puede ser muy elegante y a veces se dice mucho más por lo que se oculta que por lo que se enseña. Pero este no era el caso, este no era el momento de ocultar, esta conversación hubiese sido tan sumamente deliciosa que hiere que no la hayamos visto. Nos hemos quedado sin ver los rostros de Shae y Sansa al enterarse del arreglo matrimonial, nos hemos quedado sin escuchar la elección de palabras de Tyrion para disculparse ante ambas, justificarse ante Shae y declararse a Sansa. Todo a la vez. Creo que hubiera sido maravilloso.

Intuimos todo eso en la escena posterior y en las anteriores, primero cuando vemos a Loras y Sansa en un cortejo de lo más cutre, donde el muchacho está más ilusionado con los festejos de la boda que con la presencia de la novia y la ingenua Sansa no cae en la cuenta de ello. Después vemos a Sansa probándose un vestido gris y triste, el que llevará en la boda de Joffrey y en ese momento entra Tyrion con las malas noticias. Finalmente vemos a Sansa llorando mirando al barco… esta bien, pero tengo la sensación de que nos hemos quedado sin ver la que podría haber sido la mejor escena del episodio.

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También hemos tenido arreglos matrimoniales entre los Stark, o más concretamente los Tully. Robb demostró ser muy poco honorable al incumplir su promesa de casarse con la hija de Walder Frey, pero quiere que su tío haga lo propio y se case con otra hija del mismo hombre. Los Frey quieren Harrenhal, las tierras y el castillo semi en ruinas donde tuvimos a Arya y a Tywin la temporada pasada y donde están ahora Jaime y Brienne, tierras que Tywin ha regalado a Petyr Baelish. También quieren la mencionada boda y una disculpa formal por parte de Rob por la afrenta de rechazar a su hija casándose con otra. Por cierto, me encanta la fuerza con la que los dos hijos de Walder Frey hacen hincapié en esta traición, regodeándose cuando dicen violation of your sacred oat o as restitution for this betrayal, pronunciado de una forma que deja muy claro lo que piensan de la traición de Robb. Es maravilloso que una serie sea capaz de darle intención y fondo a las palabras de personajes tan secundarios. También es maravillosa la forma en la que Robb simplemente se muestra humilde y admite su error.

Mientras Robb se siente atado a las condiciones de los Frey y siente que el matrimonio de su tío es la única forma de salvarse, su hermanastro Jon se encuentra atado a Ygritte literal y metafóricamente y le salva la vida cuando ella queda suspendida en el aire. La escena en la que vemos como el Muro se derrumba me ha parecido bastante lograda, lo efectos visuales han mejorado muchísimo desde la primera temporada y este episodio en particular, aunque no ha tenido batallas o dragones, ha sido una preciosidad visual.

También es preciosa la panorámica final, donde vemos como el mundo que Ygritte desconoce se abre hacia ella. Ese mundo al lado sur del Muro es todo un misterio para Ygritte y por su bien, ojala continúe así mucho tiempo. Porque en ese mundo en el que no hay gigantes ni espectros, hay monstruos mucho peores y ascensos mucho más duros, tal como comprobamos durante el monólogo de Petyr que escuchamos momentos antes, mientras vemos el cuerpo de Ros víctima del divertimento del psicópata que se sienta en el trono: Chaos isn’t a pit. Chaos is a ladder. Many who try to climb it fail and never get to try again. The fall breaks them. Some are given a chance to climb but they refuse. They cling to the realm. Or the Gods. Or love. Illusions. Only the ladder is real. The climb is all there is.

El nombre del episodio The Climb hace referencia tanto a la obvia escalada del Muro, como a las simbólicas escaladas de poder que llevan a cabo los distintos personajes, algunos con mejor fortuna que otros. Ros intentó convertirse en jugadora, pero apuntó demasiado alto y se cayó antes de alcanzar la cima; Gendry no optó por escalar sino por quedarse quieto y soñó con una sociedad igualitaria, pero este sueño sólo le ha servido para convertirse en el instrumento de escalada de otros, es dinero para la Hermandad sin estandarte y no sabemos muy bien qué es para Melisandre, pero conociendo a la Mujer Roja, creo que debemos temer por el futuro de Gendry.

Realmente conociendo Game of Thrones debemos temer por el futuro de todos y cada uno de los personajes, pues tal como bien le dice a Theon su torturador: If you think this has a happy ending, you haven’t been paying attention.

Nota del autor
4.5
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91 comentarios

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