Review Fringe: What Lies Below

what lies below

Esta semana tengo el privilegio de poder hacerme cargo de la división Fringe. Al parecer, y ya de manera oficial, la Fox ha decidido que What Lies Below corresponde al capítulo 13 de esta temporada, por lo que al final Unearthed no será el 1×21, sino el 2×11 (aunque no sea así para nosotros). ¿Y qué importancia tiene esto? Pues, tratándose de Fringe, mucha. Como ya sabemos, los episodios múltiplos de 4 nos brindan información muy jugosa sobre la trama central de la serie, cosa que no ocurrió la semana pasada. Así que si alguien esperaba mitología para hoy, siento tener que decepcionarle. Sin embargo, Fringe ya nos ha demostrado en más de una ocasión que los capítulos autoconclusivos pueden dejarnos muy buen sabor de boca. ¿Lo comentamos?

Como suele ocurrir en esta serie, los primeros minutos antes de la cabecera son fabulosos. Un chico entra en un gran edificio y corre para poder coger un ascensor. Pobre de él. Dentro encuentra a un hombre con muy mala cara que empieza a sangrar por la nariz. (¿Se trata de viajes temporales? No, juraría que a este tipo no lo vi en la isla…). La cosa es que al sujeto empiezan a hinchársele las venas de la cara y… bueno, todos hemos visto lo que viene después.

La siguiente escena nos muestra al grandísimo Walter Bishop dando una terrorífica lección de historia a un grupo de inocentes niños. Sin embargo, el mensaje es un irónico (y cruel) avance de lo que vamos a encontrar en el episodio: el progreso a veces requiere afrontar grandes riesgos, y no todos sobreviven para contarlo.

A los niños hay que contarles la verdadA los niños hay que contarles la verdad

Hablando de sacrificios, cuando Walter y Astrid llegan a la oficina en la que se ha producido el incidente, Olivia y Peter ya están dentro interrogando a los presentes. Unos instantes después, Mike, el muchacho de la primera escena muere de la misma forma violenta y tratando de salir del edificio; es oficial: estamos ante un virus contagioso. Quizás muy contagioso. ¿Solución? La cuarentena.

El pánico se extiende aún con más rapidez que el virus, y la mayoría de los empleados se ponen en contacto con sus familiares. Entonces tiene lugar un momento muy, muy shipper (“tomo prestada” terminología de X-Files) entre Peter y Olivia. Pero queda interrumpido por la recepcionista de la oficina que, contagiada, salta por una ventana. Lo peor (al menos para nosotros) es que, en su intento de detenerla, Peter entra en contacto con la sangre de la primera víctima, aumentando así sus posibilidades de contagio. Consciente de ello, aprovecha para registrarle. Tras la investigación pertinente nos enteramos de todos los detalles: el virus se ha liberado a través de una extracción petrolífera y tiene nada más y nada menos que 75.000 años. Y lo que es aún peor: está obligando a todas sus víctimas a intentar salir del edificio para así poder extenderse.

Peter muy mosqueado...Peter muy mosqueado…

Walter entra en escena acompañado de Astrid para comprobar cuántos son los realmente infectados y poder sacar al resto. Para entonces nosotros ya sabemos a ciencia cierta que Peter es uno de los contagiados. Pero él consigue engañar a su padre y hacerle creer que está sano. Prometo que en ese momento pensé que Peter estaba actuando con un propósito noble. Lo que no me imaginaba era que era el virus el que le movía a hacerlo.

Con Peter, Walter y Astrid dentro del edificio entra en juego la que, para mí, ha sido la mejor parte del episodio, la más humana: cada uno de nuestros personajes (excepto Peter, por razones obvias) se sacrifica por los demás. Walter decide quedarse para hacer todo lo posible por evitar la muerte (de nuevo) de su hijo. Astrid le oculta a Walter el hecho de que el CFC pretende matar a todos los que siguen allí para poder ayudarle (¡genial Astrid aquí!). Olivia arriesga su vida entrando de nuevo para salvar a sus amigos, y hasta Broyles confiesa que para él los demás son como parte de su familia.

¡Astrid, te has ganado una foto para ti sola!¡Astrid, te has ganado una foto para ti sola!

Tras un poco de “acción” con pelea entre Olivia y Peter incluida todo vuelve, por fin, a la normalidad. Es verdad que en cierto modo éramos conscientes de que ninguno de los personajes principales (léase Peter) moriría como consecuencia del virus, pero creo que el hecho de el caso les afecte tan de cerca lo hace mucho más efectivo. Otro punto positivo para el episodio ha sido el mover la acción principal a un espacio cerrado, casi claustrofóbico.

Me quedo, sin embargo, con la actuación de John Noble cuando está tratando de encontrar el antídoto y su relación con Ash… esto, Astrid. Por cierto, a la lingüista no se le ha escapado el comentario de Walter sobre la “primera” muerte de su hijo. Esto traerá consecuencias, sin duda… ¿Qué os ha parecido a vosotros el episodio?

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