Review Fringe: The Plateau

The Plateau

Kids, creo que estoy perdiendo objetividad. Recuerdo que, cuando empecé a ver Fringe, algunos episodios me gustaban más que otros. Al preguntarme por ella, siempre contestaba algo así como “Si te gusta Expediente-X, es una especia de copia…” Desde la segunda temporada eso ha cambiado por completo; ahora no hace falta que me pregunten: soy yo la que la recomienda. Y, lo que es peor, últimamente todos los episodios me parecen excelentes, cosa que hasta ahora sólo me había ocurrido con Dexter. Conclusión: me he vuelto débil y me encariñado demasiado. Porque una serie no puede ser tan buena… ¿o sí?

Siguiendo el patrón que, al parecer, vamos a encontrar en la primera parte de esta temporada, en este tercer episodio nos trasladamos al otro universo, en el que nuestra Olivia sigue atrapada, creyendo que pertenece a ese mundo. Por primera vez, asistimos a lo que sería un “caso Fringe” de la otra realidad. Es decir, igual que cualquier autoconclusivo de la primera temporada, pero situado allí, y teniendo en cuenta todo lo que ello implica.

La efectividad de cada “caso de la semana” depende en gran medida del tipo malo que lo protagonice. Y en The Plateau tanto el personaje como el actor han dado en el clavo. No sé a vosotros, pero a mí Milo me ha conquistado desde el primer minuto: Michael Eklund ha ido capaz de transmitir perfectamente esa mezcla de torpeza y genialidad que debía tener su personaje. La verdad es que los encargados de casting de la serie realizan un trabajo excelente.

Milo StanfieldMilo Stanfield

No es la primera vez que nos encontramos un villano que no se adapta completamente al prototipo: nuestro hombre no mata por el placer de matar, como teóricamente haría un “malo de manual”. Es una víctima, lo que le hace muchísimo más interesante. Con Milo volvemos a la idea-raíz de la serie: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por el desarrollo de la ciencia? Y es que, al fin y al cabo, la “habilidad” del muchacho no es más que el resultado inesperado de la experimentación. En este sentido, Milo me ha recordado muchísimo a los “niños del Cortexiphan”, y en concreto a James Heath (que contagiaba el cáncer con sólo tocar a sus antiguos compañeros).

Así pues, Milo pasa de tener un coeficiente intelectual muy bajo a ser un superdotado. Por medio de complejos cálculos estadísticos y de variables, provoca accidentes para protegerse. Dicho de otro modo, se vuelve un maestro a la hora de calcular el llamado “Efecto Mariposa”. Me ha encantado el caso en sí, en especial la forma en la que mostraban cómo cada pequeñísimo detalle iba influyendo en lo demás hasta llegar a los asesinatos. Muy emotivo, por cierto, el caballito de juguete, único objeto que conseguía atar a Milo a lo que le quedaba de cordura.

En cuanto a la resolución del caso, he de decir que al principio me pareció un poco exagerada la forma en la que Lincoln Lee fue capaz de establecer la relación entre los bolígrafos y los accidentes. La cosa cambió cuando comprendí que, para ellos los bolígrafos son parte del pasado. Algo así como el usar máquina de escribir: posible, sí, pero poco común. Eso sí, ha sido genial ver cómo Olivia, rompiendo todas las predicciones, consigue salvar su vida y atrapar al villano. El final del personaje de Milo, como objeto de investigación, también me ha recordado a los primeros tiempos de la serie, cuando al terminar los episodios descubríamos que Massive Dynamic tenía escondidos a muchos de los “villanos” de la serie para experimentar con ellos. En definitiva, un caso con mucho sabor a primera temporada. Y es que en cierto modo estamos en la “primera temporada” de aquel universo…

Como en los viejos tiemposComo enlos viejos tiempos

El hecho de que un episodio se desarrolle over there posee, además, una ventaja añadida: más allá de la historia que nos presenten, siempre tenemos la oportunidad de explorar un universo que no es el nuestro. Y eso aumenta el interés, claro está. Seguimos conociendo detalles dispares del otro universo (como la sustitución de los bolígrafos por la tecnología digital o la escasez de los aguacates) y, sobre todo, ahondamos en los personajes de aquel lado de la realidad.

Así, por ejemplo, Al-trid llama muchísimo la atención. No se parece en nada a la muchacha encantadora que siempre se muestra atenta hacia Walter. En el otro universo, la agente Farnsworth se asemeja más a una máquina, continuamente analizando datos numéricos e infinitas variables. Me ha hecho gracia, eso sí, ver cómo se enfadaba al afirmar que lo que estaba ocurriendo no era “improbable” sino “imposible”.

Broyles, por su parte, sí que recuerda mucho más al que nosotros conocemos. Al menos se muestra igual de distante y parco en palabras. En este episodio han vuelto a recalcarnos que no está de acuerdo en absoluto con el hecho de que Olivia forme parte de su equipo. Me temo que Alter-Broyles no va a sacrificarse en ningún momento por la agente Dunham (si se diera el caso).

Al-trid “aspergerizada”Al-trid “aspergerizada”

Sin embargo, no hay duda de que el personaje de aquel universo al que más cariño le tengo es a Charlienate. Y es que se porta con Olivia exactamente igual que nuestro Charlie original. Por supuesto, tenemos que tener presente algo muy importante: es el único que ha creído, aunque fuera sólo durante unos momentos, en la posibilidad de que Olivia en realidad no estuviera donde le pertenece. Charlienate va a jugar un papel esencial en la trama de Olivia; podemos estar seguros de ello. Sólo nos queda saber de qué lado se pondrá.

Queda por analizar, por supuesto, la parte más interesante de la trama: la situación de Olivia en aquel universo. Como ya predijimos, los planes de Walternate para implantarle la memoria de Altivia han dado resultado. Sin embargo, la situación no es tan negativa como podría parecer: la consciencia de Olivia sigue ahí dentro, y prueba de ello son las “alucinaciones” que ha tenido en este episodio, viendo a Walter y a Peter (sí sobre todo a este último…). Por un momento, la verdad, pensé que también recordaría a su hermana y a su sobrina cuando estaba frente a la chimenea en casa de la hermana de Milo. Es imposible que las haya eliminado por completo de su mente.

Referencia obligada, claro está, al beso entre Olivia y Peter con su “No te olvides de esto” de por medio. Pero no os dejéis engañar: los guionistas lo han hecho sólo para compensarnos por lo que Zorrivia Altivia hizo la semana pasada. Que a mí no me engañan…

Real is just a matter of perceptionReal is just a matter of perception

De acuerdo, ya me he desahogado con eso. Volvamos a la review. Decíamos que la situación de Olivia es bastante delicada. Por un lado, parece que haya una pequeña esperanza: aún mantiene algunos recuerdos, que cada vez son más vívidos. Además, el plan de Walter ha mostrado un punto débil (o eso me ha parecido); los recuerdos más recientes no se han conservado. Lo hemos visto cuando Charlienate, aún lleno de sospechas, la ha interrogado: ha sido capaz de responder a todo. Sin embargo, un instante después, no ha podido recordar que desde hacía un mes necesitaban una clave de acceso al sistema. ¿Es posible que los recuerdos correspondan a la última “copia de seguridad” de la mente de Olivia, hace ya más de un mes? ¿Será ese lapso de tiempo importante a la hora de detectar a “la intrusa”? Y, una duda más ¿cuándo exactamente se produjo ese beso entre Lincoln y Altivia? No es simple cotilleo, puede que sea importante…

Desde luego, hay una cosa clara: Olivia no es de allí, y por ello actúa de forma distinta. En este caso, ese detalle le ha salvado la vida. De haber vivido siempre en el otro universo, habría usado el oxígeno de forma instintiva al encenderse la alarma, muriendo aplastada, tal y como preveía Milo. Sin embargo, se ha salvado por el hecho de ser diferente y comportarse de manera imprevisible.

Por otra parte, contamos con una desventaja: según Walternate, sólo es cosa de tiempo que la mente de Olivia alcance un punto en el que los recuerdos se hagan fijos, y sea imposible recuperar la personalidad original. Al alcanzar ese punto (el “plateau” del título), no habrá vuelta atrás. Luchamos, pues, contra el factor tiempo: la “recuperación” debe producirse lo antes posible, o perderemos a Olivia para siempre.

Walternate, un poco más cerca del triunfoWalternate, un poco más cerca del triunfo

Queda mencionar que ya conocemos los planes de Walternate: pretende aprovecharse de la capacidad que Olivia tiene de cruzar entre universos para poder defenderse en la guerra que está por venir. De nuevo, desde esa perspectiva los planes del Secretario no parecen malvados. Se corresponden con lo que cualquiera haría en su situación.

Supongo que en próximos episodios veremos cómo se lleva a cabo la idea de Walternate de la inmersión de Olivia en la piscina. Una vez más, ¡qué aroma a primera temporada! Me da la impresión de que dicha inmersión será esencial: puede que sirva para llevar a cabo los planes de Walter. O… puede que, definitivamente, ayude a Olivia a recordar su verdadero pasado: no podemos olvidar que en la primera temporada, fue precisamente la inmersión lo que le ayudó a contactar con la conciencia de John.

Resumiendo: Fringe nos ha vuelto a ofrecer otro capitulazo (y van tres de tres). Por supuesto, la trama de Olivia sigue abierta, aunque nos han dado pistas de hacia dónde se dirige la acción. Y quizás ese sea uno de los puntos más fuertes de la serie: se nota que hay un plan; no estamos dando palos de ciego. Por último, sólo queda mencionar la palabra encriptada en los glyphs: Breach (“brecha”). ¿Se refiere a la puerta que Walternate quiere abrir entre ambos universos? ¿O es un guiño a los recuerdos originales de Olivia, que luchan por salir a flote? El tiempo lo dirá. Mientras tanto, sólo podemos comentar lo que ya tenemos. Y da para rato. Así que os animo: ¿qué os ha parecido a vosotros The Plateau?

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