Review Fringe: The Last Sam Weiss

Review Fringe: The Last Sam Weiss

El final de la tercera temporada está más cerca que nunca, y The Last Sam Weiss ha puesto de manifiesto que, por fin, ha llegado la hora de pasar a la acción. En el penúltimo episodio de la temporada Fringe ha vuelto a pisar el acelerador y nos ha dejado con la boca abierta una vez más. Y esto sólo es el preámbulo de lo que encontraremos la semana que viene. Tras el salto podremos comentar todo un poco más despacio. Pero ahora sólo me asalta una duda: si lo de hoy es sólo un cliffhanger entre dos episodios… ¿qué habrán preparado para la finale?

Tengo que reconocer que el título de este episodio me confundió completamente (no sé por qué me sorprendo; con Fringe nada termina siendo lo que me imagino). Lo del “último Sam Weiss” me llevó a pensar que nos centraríamos en el personaje de la bolera: su pasado, el motivo por el que (según sus palabras) es más viejo de lo que aparenta, la razón por la que William Bell confiaba tan ciegamente en él… y, aunque algunas de estas dudas se han resuelto, en el episodio hemos encontrado muchas (muchas) cosas más.

La semana pasada Weiss nos dejó con una frase que nos dio bastante que pensar: ese “Necesito que confíes en mí” contradecía lo que parecían habernos indicado en la finale de la temporada anterior. Pero, para ser sinceros, Sam era la única opción que le quedaba a Olivia. Y la verdad es que por ahora no tenemos motivos para pensar que no merezca dicha confianza… o eso creo.

Desde que le conocimos, Weiss me ha parecido un personaje misterioso e interesante, alguien lleno de sabiduría que sólo contaba lo que quería que los demás supieran, pero que lo tenía todo controlado. Es más, como ya habréis leído en otras ocasiones, estaba prácticamente convencida de que pertenecía a la llamada “First People”, o que estaba muy ligado a ellos. Quizás por eso el Sam que hemos visto esta semana me ha llamado tanto la atención. Ha perdido ese halo de misterio, se ha mostrado prácticamente tan perdido como nosotros y, por fin, nos ha contado su historia.

En el panteón de los WeissEn el panteón de los Weiss

Lo que hemos aprendido de su pasado, la verdad, no ha sido demasiado sorprendente: es el último de una saga de parientes llamados Sam Weiss (todo esto se podía adivinar por el título) que han ido recopilando y transmitiendo de padres a hijos todo el conocimiento desde que poseen acerca de los manuscritos de la antigua civilización, así como de la máquina y su funcionamiento. Y, visto lo visto, a nuestro Sam le ha tocado la parte más difícil de todas: los acontecimientos que se desarrollaron a raíz de la activación de la máquina no figuran en los antiguos manuscritos, con lo que es imposible prever qué va a ocurrir a continuación. Sin embargo, y a pesar de todo esto, sigo teniendo la impresión de que Sam sabe más de lo que nos ha contado. Creo que su personaje aún tiene que sorprendernos. Ya veremos…

El caso es que, a pesar de sus conocimientos, Weiss tampoco es capaz de imaginar cómo es posible que la máquina haya sido activada sin Peter. Ha hecho, sin embargo, un comentario muy interesante: “Está frustrada. No es una máquina del Juicio Final, pero está actuando como tal”. Volvemos a la idea que ya nos han repetido en más de una ocasión: la máquina puede crear vida o quitarla; todo depende del uso que se le quiera dar. El problema es que la única persona que, en teoría, puede controlarla está inconsciente en un hospital precisamente porque la máquina le repelió.

La pregunta, entonces, está clara: ¿cómo abrir algo que está cerrado? Como suele suceder en muchos casos, la navaja de Ockham nos da la solución: con una palanca. Así, sin más. Dar con la palanca es algo más complicado. Nos ha costado una visita al panteón familiar de los Weiss y otra al Whitley Museum. Eso sí, ha merecido la pena entrar al museo sólo para ver a Sam Weiss jugando a los bolos con una piedra y un jarrón. Definitivamente, es la habilidad que le faltaba a Indiana Jones…

La “palanca”La “palanca”

Todo el episodio de la llave y la caja nos ha servido para dar con un nuevo pergamino de cuya existencia no teníamos ni idea. Por desgracia, la semana pasada la FOX emitió un scenemaker en el que se mostraba el contenido del pergamino, con lo que, al menos conmigo, se cargaron la sorpresa: la palanca no es otra que la propia Olivia. ¡Toma ya! ¿Qué os ha parecido este giro? Personalmente, aunque me gusta retomar el tema de la telequinesia de Olivia, lo de que aparezca dibujada en un manuscrito antiguo sigue sin convencerme. Pero bueno, si ya lo habían hecho con Peter, ¿por qué no hacerlo con ella? Un último apunte: ¿alguien ha visto Alias? Pues eso.

Vamos a dejar a Sam y Olivia recuperándose de la sorpresa, y volvamos al hospital. Peter aún está inconsciente por las heridas que recibió al tratar de entrar en la máquina en el episodio anterior. Aunque físicamente parece haberse recuperado, nada nos asegura que no pueda tener secuelas psíquicas. Walter, claro está, no le quita ojo de encima ni un momento. Y, como siempre, es en Astrid en quien recae la responsabilidad de cuidar del mayor de los Bishop. ¡Cuánto vale ese personaje!

Sin embargo, las tormentas de rayos provocadas por la máquina obligan a Walter y Astrid a abandonar el hospital y volver al laboratorio para tratar de ayudar. A propósito, la escena en la que nos enseñan la tormenta por primera vez me ha gustado muchísimo (a pesar del descarado anuncio de Ford que nos han colado…). Como decía Igiber91 en los comentarios de la pre-review, la canción que escucha el chaval con sus auricular no podía estar mejor elegida: no es otra que “Riders on the Storm”, de The Doors. Por otra parte, todo ese ambiente apocalíptico que le han dado a algunas escenas del episodio me encanta.

Riders on the StormRiders on the Storm

En medio de este caos Peter, por fin, despierta, dejando en su habitación un mensaje bastante claro: “I am going home”. Que levante la mano el que haya pensado que íbamos a verle tratar de cruzar al otro universo. Todo lo que ha ocurrido a partir del momento en el que Peter ha despertado ha sido, quitando el final, lo más extraño del episodio (y, por qué no decirlo, lo más interesante). En primer lugar, unos minutos antes acabábamos de ver el hospital a rebosar de gente debido a las tormentas de las que hemos hablado. Y, de repente, Peter despierta y el hospital parece estar desierto, al más puro estilo The Walking Dead. Pero no sólo eso: cuando por fin nos encontramos con una enfermera, esta parece no ser capaz de verle. Lo confieso: en ese momento habría dado mi mano derecha (la izquierda no, que soy zurda, y la uso más) por que Peter estaba en una especie de sueño o algo parecido.

Pero nada más lejos de la realidad. Parece ser que médicos, enfermeros y demás personal estaban todos en la zona de urgencias, tratando de echar una mano con la tragedia que se les había venido encima. Y Peter, claro está, aprovecha precisamente este caos para salir del hospital (¿desde cuándo el “No se mueva, ya vuelvo” funciona?).

La “pérdida de memoria” de Peter ha sido de lo más extraña. En primer lugar, me ha llamado la atención la determinación con la que ha ido a buscar la moneda, como si recuperarla fuera algo realmente prioritario. ¿Empeñó él esa moneda cuando se distanció de Walter, o es otra moneda cualquiera? En un principio podríamos pensar que el tema de la moneda no tiene demasiada importancia. Pero el hecho de que el observer aparezca en torno a ese momento nos hace preguntarnos lo contrario. Ya se sabe que el calvito siempre está vigilante ante los acontecimientos más importantes. De modo que eso, por fuerza, tiene que serlo.

Pero la cosa no acaba aquí: una vez que ha recuperado su moneda, Peter decide ir a ver a su padre… ¡a Liberty Island! Definitivamente, cree que está over there. Y el hecho de que, al encontrarse con Walter, se dé cuenta de que hay dos versiones de su padre lo confirma. Además, ni siquiera parece reconocer a Olivia en un primer momento. Quizás no tenga razón, pero me ha dado la impresión de los recuerdos de Peter en todo este tiempo se correspondían con los que habría tenido de haber vivido siempre over there. Es decir, su conciencia se ha despertado como si jamás hubiera cruzado a nuestro lado. Apuesto a que en el otro universo la casa de empeños estaba en la dirección original en la que la buscaba…

¿Qué ocurre, Peter?¿Qué ocurre, Peter?

A todo esto, Walter se ha dado cuenta de que las tormentas eléctricas se producen entre dos focos principales, que se corresponden con las localizaciones de las máquinas de aquí y de allí. De modo que, para evitar el mayor daño posible, la mejor solución parece, al menos temporalmente, mover la máquina para que coincida con la localización over there. En otras palabras: hay que trasladarla a Liberty Island.

Olivia, por su parte, nos ha dado otro de los grandes momentos del episodio. Una vez asimilada la información encontrada en el manuscrito, Walter llega a la conclusión de que la agente tendrá que abrir la máquina usando la telequinesis. No es la primera vez que Olivia tiene que hacer uso de su habilidad, y, la verdad sea dicha, me alegra que se recupere el tema, en lugar de idear otra forma de solucionar la situación. En cualquier caso, como la máquina que debe controlar es la que se encuentra over there, Walter le propone practicar con la máquina de escribir.

La escena entre Walter y Olivia frente a la máquina de escribir ha sido grandiosa. Genial, por un lado, porque Olivia no ha sido capaz de ponerla en funcionamiento a la primera de cambio. Sinceramente, me habría decepcionado que fuera tan simple. Y estupenda, por otra parte, gracias a las palabras que intercambia con Walter. Como él mismo dice, ambos no son tan diferentes: rotos y peculiares, pero, al fin y al cabo, especiales. Y, sobre todo, me quedo con la frase de Walter: “Desearía que te pudieras ver tal y como te veo yo. No tienes ni idea de lo extraordinaria que eres.” Emocionante, de verdad.

Sin embargo, la máquina de escribir no echa a andar hasta que Olivia está con Peter, al igual que ocurrió en la escena de las bombillitas de Ability, allá por la primera temporada. Otro detalle: la frase que teclea la máquina es “Sé un hombre mejor que tu padre”, la frase con la que Olivia despertó repentinamente en A New Day in the Old Town (solo que aquella vez la pronunció en griego).

Creerlo no lo hace real…Creerlo no lo hace real…

Nos vamos acercando al final del episodio. Olivia consigue detener la máquina, y Peter se dispone a entrar en ella. La despedida, a mi parecer, ha estado muy bien planteada, siendo emotiva pero sin llegar a ser empalagosa. Por poner una pega, creo que a Peter no le habría pasado nada por responder a Olivia cuando ésta le ha dicho que le quería. Aparte de eso, me gusta la manera en la que nos han ensañado los recuerdos de Peter justo antes de entrar en la máquina. A mí me han emocionado y, a pesar de su brevedad, me han hecho recordar muchísimas escenas en tan solo unos instantes.

De modo que Peter entra en la máquina y…ya está, bienvenidos a uno de los finales más alucinantes de un episodio de Fringe (que ya es decir). En medio de un completo caos un Peter visiblemente más mayor se despierta completamente desorientado. Un par de imágenes nos bastan para situarnos: seguimos en Manhattan (concretamente, en el World Trade Center) y hemos viajado en el tiempo. ¿Cuánto? No lo sabemos exactamente, pero está claro que, como mínimo, diez años, ya que podemos observar una placa conmemorando el vigésimo aniversario del atentado a las Torres Gemelas, así como el monumento que se construyó (construirá) en su lugar. Otro gran detalle comentado por Merx es que Peter lleva lo que parece ser un anillo de compromiso.

¿Qué ha pasado? Es pronto para poder decirlo con seguridad, aunque podemos hacer algunas apuestas. Aviso: no he visto la famosa promo de la finale, ni he leído ningún spoiler, de modo que lo que viene a continuación es simple teorización, pero ningún spoiler.

En primer lugar, queda excluida la idea de que Peter esté over there, ya que las Torres Gemelas no cayeron en 2001 allí. De modo que, o bien seguimos en nuestro universo, o bien estamos en un tercer universo. Recordemos que Walter comentó que los universos paralelos eran infinitos, con lo que cabe la posibilidad de que veamos algunos más.

La idea que más me seduce, sin embargo, es otra: ¿y si el futuro distópico que hemos visto es una fusión de los dos universos que ya conocemos? ¿Sería posible que la máquina hubiera unido ambos mundos? Un universo “amarillo”, que se correspondería con el color de la nueva División Fringe y que, por cierto, ha estado apareciendo con mucha frecuencia en los últimos episodios.

Como decía, hasta la semana que viene no podremos confirmar con seguridad dónde estamos y qué ha pasado. Digno de mención, además del monumento y la nueva División Fringe, es el mapa de Manhattan que se observa en la parada de autobús, y que se diferencia bastante del actual. Dios mío, qué semana más larga…

Esto sí que es un finalEsto sí que es un final

Vamos a terminar, como siempre, con el vídeo de los Alt-Articles. Esta semana los glyphs han formado la palabra “MULTI”, lo que nos recalca la idea de la multiplicidad de realidades a la que nos estamos enfrentando. El artículo, como veréis, habla de la regeneración de miembros, cosa que no le vendría nada mal a Nina Sharp:

Por mi parte, nada más que decir. Como el resto, espero con ansias el episodio de la semana que viene. Ya lo dije al principio: no puedo ni imaginar cómo será el cliffhanger de la finale. Lo va a tener muy difícil para superar a este. No me lo puedo creer: un episodio más hasta la temporada que viene. El número de comentarios de la pre-review demuestra que el episodio ha gustado, y mucho. Pero seguro que aún quedan muchas cosas que decir. ¿Por qué no te animas y comentas? ¡Vía libre para compartir tus opiniones sobre The Last Sam Weiss!

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