Review Fringe: The Consultant

A la hora de tomarle el pulso a un episodio de la serie y ver si ha gustado o no, hay un método que nunca falla: comprobar el número de comentarios que aparecen en la pre-review. Lo cierto es que, estando cada vez más cerca del final de temporada, la cosa no puede pintar más interesante. A todo esto hay que sumarle el revuelo alzado en torno a las dudas que rodean al futuro de la serie: si el viernes una web inglesa prácticamente aseguraba la renovación, el domingo descubríamos que se han rodado dos finales de temporada, a la espera de saber si hará falta cerrar la serie o no. Y, para colmo, ayer mismo Joel Wyman nos contaba que probablemente hoy (¡sí, hoy!) conoceríamos la decisión definitiva. Por supuesto, en cuanto sepamos algo lo publicaremos con la mayor brevedad posible. Mientras tanto, ¿por qué no comentamos The Consultant?

Siguiendo el rastro de la semana pasada, volvemos a explotar la relación entre los dos universos y, de nuevo, nos centramos en el lado rojo, como si quisiéramos compensar el tiempo que lo hemos tenido abandonado. Aunque me repita mucho, qué bien le sienta a la serie cambiar de lado de vez en cuando. Pocas veces decepcionan las visitas al otro lado.

Este episodio ha empezado donde lo dejamos la semana pasada: tras la muerte de Alt-Lincoln. Más allá del detalle (o gazapo) de la presencia de la madre de Lee, debemos quedarnos con una idea clara: Altivia no se detendrá hasta que no dé con el causante de su muerte. Y, por suerte o por desgracia, será bastante pronto.

Como es tradicional en Fringe, los hechos de esta semana se desencadenan gracias a un caso que, a primera vista, no tiene ninguna lógica: la muerte de tres personas que presentan signos de haber sufrido un accidente de avión. Sin levantar más de un par de metros del suelo, claro está, que esto es Fringe y lo extraño no alcanza límites.

Pero no nos vamos a engañar: son ya muchos episodios los que llevamos, y somos capaces de reconocer estos efectos. Era bastante obvio que, de algún modo, estas víctimas estaban sufriendo las consecuencias de lo que les ocurría a sus doppelgängers (qué HIMYM es esta palabra, ¿no?)

En cualquier caso, este hecho, unido a la fuerte colaboración inter-universal que tanto se está potenciando últimamente, han resultado en una situación bastante atípica: Walter ha viajado al otro universo para ayudar en la investigación de la División Fringe. De modo que esta semana hemos dejado a un lado a Peter y Olivia en su particular “nido de amor”. Resulta entrañable ver la manera en la que Walter ha aceptado la relación entre ambos personajes. Suponemos, como decís en los comentarios, que Peter ha explicado que definitivamente está donde le corresponde. Si bien es cierto que una situación tan importante requería al menos un par de minutos en pantalla, suponemos que la elipsis se debe a que hay mucho que contar de aquí a final de temporada, y eso obliga a dejar algunas cosas en el tintero (o a la libre elección del espectador).

Pero volvamos a Walter. Está claro que el regreso de su hijo ha hecho mella en él. Cada semana contemplamos a un Walter más centrado, más maduro, si cabe, que se aleja a pasos agigantados de la versión que vimos de él al principio de la temporada. A todo esto, y como última divagación en torno al personaje de John Noble… ¿dónde se ha metido Walternate? Sería muy interesante saber dónde se sitúa exactamente en el enfrentamiento que se está forjando…

En cualquier caso, y como decíamos, la evolución de Walter es digna de mención. Su brillantez, que en realidad nunca ha sido puesta en duda, ha quedado más que demostrada en la manera en la que ha descubierto la relación que existe entre los dos universos en términos de “afinación”. Si el universo rojo es un “Sol”, el nuestro corresponde a “Do” (no lo olvidemos, la nota fundamental del acorde, lo que nos podría llevar a pensar que, en cierto modo, este universo es la “base” de los demás). En cualquier caso, parece ser que podemos entender la forma de actuar de Robert Jones. Gracias al “amphilocite” (que sabemos que posee en cantidades industriales), es capaz de conseguir, siguiendo la metáfora musical, que ambos universos vibren al unísono. De ahí, probablemente, el “colapso” al que se hace referencia al final del episodio y del que hablaremos más tarde.

Sigamos con Walter. Decía antes que la forma en la que su personaje ha madurado es evidente, pero está claro que, por suerte, sigue manteniendo su esencia. Y es que pocos personajes masculinos de la televisión pueden desenmascarar a un agente infiltrado mientras cocinan llevando puesta una bata-camisón de mujer y, a pesar de todo, seguir resultado creíbles. Pero ahí está Walter para confirmarse como excepción a la norma, acompañado de una increíble Altivia que, aterrada ante la idea de tener que enfrentarse sola a la situación que la rodea, trata de encontrar consuelo en el alcohol, sin demasiado éxito. Qué dos personajes más excepcionales, y qué gran momento nos han regalado.

Toca ahora hablar de Alt-Broyles, que tampoco ha tenido las cosas fáciles. Hace ya mucho tiempo que sabíamos que este personaje colaboraba con Jones. Y hoy hemos descubierto la explicación, que tan necesaria se hacía: retomando un tema más que habitual en la serie, Alt-Broyles demuestra que está dispuesto a hacer lo que sea por su hijo. Aunque eso suponga la destrucción de su propio universo.

A Christopher, el pequeño de Alt-Broyles, ya le conocimos en la tercera temporada, concretamente en el episodio The Abducted. Si refrescamos un poco la memoria, recordaremos que el chaval fue víctima de “The Candyman”, lo que le provocó diversas secuelas, siendo la ceguera la más evidente y agresiva. Según hemos visto en este episodio, la gran diferencia de esta línea temporal es que Robert Jones ha sido capaz de dar con una cura para la enfermedad del muchacho. Claro que, a cambio, exige nada más y nada menos que la obediencia de Alt-Broyles, pieza esencial en la consecución de sus planes.

Personalmente, me han encantado las escenas entre Alt-Broyles y su pequeño. No es habitual ver cómo el agente se deja llevar por sus emociones, y ser testigos de la felicidad que se observaba en su rostro al contemplar a su hijo ha sido todo un privilegio. Quizás por eso no nos cueste tanto comprender sus motivaciones. Y quizás, sólo por eso, seamos capaces de perdonarle.

Porque Alt-Broyles, al fin y al cabo, es un hombre de principios, que sabe que no está haciendo lo correcto y que, como él mismo le dice a Jones, es consciente de que, tarde o temprano, tendrá que hacer frente a las consecuencias de sus actos. De hecho, no deja de ser llamativo que sea él mismo el que se entregue a su alterno en lugar de seguir cumpliendo a rajatabla las órdenes de Jones. Y es más que probable que, en esta última decisión, el papel de Walter haya sido esencial, al hacerle ver que es humano sacrificarlo todo por un hijo, aunque no sea lo más correcto visto desde el exterior.

No olvidemos, aunque sólo lo mencionemos de pasada, el importante papel que ha jugado Al-trid a la hora de descubrir la implicación de Alt-Broyles. De nuevo, ha sido un placer ver juntas en la pantalla a las dos versiones del personaje interpretado por Jasika Nicole, y un gran detalle que recordaran cuánto le gusta a Al-trid el café.

Pero, como decíamos antes, ha sido Walter el primero en detectar que Alt-Broyles era el topo al que buscaban, a pesar de que a Altivia le ha costado abrir los ojos y creerle. Es lógico, teniendo en cuenta que ambos se conocen desde hace mucho y confían plenamente el uno en el otro. Pero a veces los golpes más duros nos vienen de las personas más cercanas precisamente por eso: porque nos importan. Sólo hay que ver la cara de decepción de Altivia para comprobar que jamás le perdonará a Alt-Broyles lo de Alt-Lincoln. Y es más que comprensible.

De modo que, según parece ser, este final de episodio apunta a que el plan de Jones comienza a derrumbarse: al menos, ya hemos desenmascarado a dos de sus aliados más importantes, Alt-Nina y Alt-Broyles, y ambos se encuentran bien vigilados, aunque la primera parece tener mucha confianza en ser libre dentro de poco.

Sin embargo, no creo que tengamos demasiados motivos para relajarnos. Y es que, nos guste o no, aún no alcanzamos a comprender del todo el plan de Jones. Según la última frase de Walter, pretende “colapsar” ambos universos. ¿Qué significa exactamente eso? La respuesta no está tan clara. Por eso, ni corta ni perezosa, me he ido al diccionario de la RAE en busca de una explicación lo más objetiva posible. Y, como es habitual, el primer vistazo no me ha sacado de dudas. Por si alguien se lo preguntaba, colapsar es “Producir colapso”. Y olé. La palabra colapso, sin embargo, sí que aclara más las cosas: en su primera acepción, es sinónimo de “destrucción”; en su segunda, de “paralización”. En cualquier caso, los planes de Jones no auguran un futuro muy prometedor… aunque tampoco creo que pretenda la destrucción total de los universos, por dos motivos: el primero es que se ha tomado muchas molestias en crear nuevas especies como para ahora destruirlas; el segundo es que la destrucción de los universos llevaría, irremediablemente, a su propia muerte. Y, sinceramente, no le veo dispuesto a suicidarse…

En cualquier caso, está claro que la máquina será relevante en su plan. Y el volver a ver el aparato me hace preguntarme si, después de todo, al final de la temporada terminaremos regresando a nuestra línea temporal original. Seamos sinceros: aunque ya nos hemos acostumbrado a esta línea temporal, seguimos echando de menos la de siempre, ¿verdad? Al menos, creo que hablo en nombre de todos cuando lo digo…

Antes de marcharnos, queda mencionar que la palabra formada por los glyphs de esta semana era “SIMON”. Echando mano de la imaginación, podemos pensar que es el nombre del nuevo colaborador de Jones. Pero si recurrimos a la Fringepedia (mucho más fiable), veremos que a lo largo de la serie ha habido dos Simons relevantes: el primero es Simon Phillis, el protagonista de Concentrate and Ask Again (el “niño del Cortexiphan” que era capaz de leer los pensamientos); el segundo es Simon Paris, el alias utilizado por William Bell. La primera opción es más probable; la segunda, más jugosa. ¿Corresponderán los glyphs a alguna de las dos?

Como siempre, todo esto y mucho más en próximos episodios. Por ahora, sólo nos queda esperar al de este viernes (que promete ser épico según las promos que se han publicado) y a la decisión definitiva sobre el futuro de la serie, que parece inminente. ¡Crucemos los dedos!


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