Review Fringe: The Bullet that Saved the World

Fringe regresa de su primer parón compensando uno de los fallos que más se habían comentado esta temporada: si entre el público se oían voces que criticaban que en la quinta “no pasaba nada”, The Bullet that Saved the World acaba con esa aparente tranquilidad. Un giro inesperado que se convierte, sin duda, en lo más recordado del episodio. Aunque no ha sido lo único interesante que ha ocurrido en él. Pero para hablar de todo eso y mucho más, seguimos detrás del salto. A ver si se nos va a colar algún spoiler…

Lo habíamos mencionado, y parece que se han escuchado nuestras quejas: en estos últimos episodios los observers no se estaban mostrando tan temibles como lo parecían en Letters of Transit. De hecho, hasta ahora nuestros personajes siempre habían sido capaces de escapar de ellos con relativa facilidad. Pero en este episodio las cosas han cambiado. Ya desde el propio inicio podemos olernos lo que vendría después: los observers van a empezar a darnos auténticos dolores de cabeza. Al fin y al cabo, si consiguieron hacerse con el dominio del mundo en un abrir y cerrar de ojos, será porque suponen una amenaza real…

Como decíamos, Peter tiene el primer encontronazo con uno de los calvitos justo al iniciar el episodio. Un par de detalles interesantes de esa escena: en primer lugar, vemos que, aunque lo intenta, Peter no es capaz de evitar que el observer le lea el pensamiento. Al menos, en parte. Walter lo consiguió en el primer episodio porque su memoria estaba destrozada. Pero el caso de Peter es diferente. Imagino que, a partir de ahora, controlar ese aspecto se convertirá en una de las prioridades de los personajes.

Pero el encuentro con el observer no sólo desconcierta a Peter: el calvito se queda intrigado ante la cadena que el joven Bishop compra para Etta, pensando que, si ha arriesgado su vida, es porque debe ser muy importante. Y lo es, pero no en los términos que él piensa: lo es desde el punto de vista afectivo, algo que los observadores (salvo contadas excepciones) nunca han sido capaces de entender.

En cierto modo podemos decir que el error de Peter será lo que, al final, cueste la vida de su hija. Citando sus palabras: “Ningún acto bueno termina sin su castigo.” Pero no adelantemos acontecimientos, que no son pocas las cosas que han ocurrido en este episodio…

Siguiendo en la línea de los episodios anteriores, el descubrimiento de una nueva cinta se convierte en el disparador de la trama principal. Una duda que me asalta es… ¿están todas las cintas en el laboratorio? Cuando oí hablar por primera vez de ellas di por hecho que su búsqueda se convertiría en una especie de gymkhana por diferentes lugares en busca de las cintas. Pero, si no recuerdo mal (y corregidme si me equivoco), hasta ahora todas las hemos encontrado en el laboratorio de Walter. ¿Significa eso que sólo hay que desambarizarlo todo para comprender el plan? Es cierto que, ahora que han vuelto a ambarizarlo todo la tarea se retrasará, pero también es verdad que resulta mucho más sencillo que tener que buscar las cintas por lugares totalmente dispares.

En cualquier caso, la cinta de esta semana sí que propone un objetivo claro: deben buscar unos documentos escondidos por Walter en algún lugar. Aunque para cualquier otra persona las pistas ofrecidas habrían servido de poca ayuda, Walter comprende rápidamente dónde está el escondite, en una antigua estación de metro abandonada. Da la impresión de que la pérdida de memoria no ha afectado a los recuerdos a largo plazo, ya que Walter menciona un episodio de su infancia como referente. O eso, o Walter está empezando a mejorar poco a poco…

Sin embargo, si dar con el lugar en el que se encuentran los documentos no es demasiado difícil, acceder a él es otro cantar. Y es que, como buen punto estratégico, todas las estaciones se encuentran fuertemente vigiladas tanto por observers como por Loyalists. ¿Cómo entrar, entonces? Lo ideal sería crear un punto de distracción, algo que mantuviera al enemigo lo suficientemente ocupado y que les diera margen para recuperar los documentos. Y ahí es donde Walter da el golpe maestro del episodio, mostrándonos su “sótano de los horrores”.

No diré que me lo esperaba (de hecho, parece un poco sacado de la manga para el episodio), pero sí es cierto que, conociendo a Walter, la existencia de ese subsótano no es algo posible, sino también probable. Supongo que a los demás os habrá pasado igual, pero a mí me ha traído muchísimos buenos recuerdos ver allí almacenados muchos de los grandes “casos Fringe” que hemos ido conociendo a lo largo de estos años. Qué olor a despedida tienen escenas como estas…

Me ha alegrado ver, también, que se ha mencionado el universo paralelo. A veces da la impresión de que los personajes se han olvidado de todo eso, y gusta ver que sigue existiendo una conexión con el pasado. ¿Se usará de nuevo este recurso en algún momento? Al menos la “ventana” al otro universo sigue ahí…

El caso es que este sótano se presenta como la manera ideal de “despistar” a los observers. La mejor forma de resumirla, sin duda, la frase de Walter, argumentando que habían pasado mucho tiempo luchando contra los Fringe events: “Creo que ha llegado el momento de que creemos el nuestro.” El elegido, por si a alguien le sonaba pero no sabía de qué, es el correspondiente a Ability, el episodio número catorce de la primera temporada, en el que Olivia debía encender las luces con su mente enfrentándose a nuestro añorado David Robert Jones. Qué lejos queda ahora todo eso, y qué melancólica me estoy poniendo con esta review.

De modo que, gracias al pasado, nuestros personajes consiguen dar con los documentos que buscaban, escondidos junto a una de las populares marcas de “Kilroy was here”, un símbolo que lleva activo desde la Segunda Guerra Mundial y que ha dado lugar a muchísimas interpretaciones, algunas cercanas a la leyenda. Como curiosidad, también hay que decir que “Kilroy Was Here” es el título de un álbum de Styx, que trata la historia de un grupo de rebeldes que luchan en contra de un gobierno fascista en un futuro distópico. Creo que la conexión queda bastante clara…

Los documentos, sin embargo, no son tan esclarecedores como nos hubiera gustado: consisten en una larga sucesión de fórmulas incomprensibles cuyo significado ni el propio Walter es capaz de desentrañar. Sin duda, la mano de September se encuentra detrás de estos mensajes que, a día de hoy, no parecen demasiado útiles. Esperemos que Broyles consiga encontrar a alguien capaz de descifrarlos.

Sí, no nos habíamos olvidado del bueno de Broyles. Su personaje, tan clave en algunos momentos del pasado, ha regresado en el instante idóneo para ayudar a nuestros protagonistas. Como miembro de la resistencia reclutado por Etta, Broyles puede convertirse en una pieza esencial debido a la responsabilidad del cargo que ocupa. Además, al ser capaz de impedir que los observers le lean los pensamientos, no hay peligro de que sea descubierto. O, al menos, no lo había hasta ahora, ya que los observers desconocían que había humanos capaces de bloquearles.

Parece ser que Etta fue la primera capaz de hacerlo (de hecho, fue la que enseñó a Broyles), y hasta este episodio pretendía enseñar a sus padres esta habilidad. Puede que ahora sea Broyles el que se tenga que hacer cargo de este aspecto. Sería curioso ver cómo enseña a los demás sus habilidades jedi (aunque esa escena ya fue parodiada en Fringe esta misma temporada…).

El reencuentro con Broyles ha sido una de las escenas más emotivas del episodio. Volver a verle ha sido un placer tanto para nosotros como para el resto de los personajes. En especial hay que mencionar la reacción de Olivia (mucho más sentida, todo hay que decirlo, que la que ha tenido frente a la muerte de su hija). Ahora, exigiendo un poco más, no estaría nada mal volver a ver a Nina Sharp… si no es mucho pedir.

Como suele ocurrir en esta serie, las cosas siempre se pueden torcer un poco más. Y es que justo cuando parece que todo va a mejorar tras el reencuentro con Broyles, los observers hacen su aparición de nuevo para perseguir a nuestros protagonistas. Una persecución que, por desgracia, tiene su punto álgido con la muerte de Etta.

Me pregunto… ¿era necesario hacer esto? Si lo que querían era sorprendernos, enhorabuena. Pero odio tener que despedirme de un personaje con tanto potencial, alguien que había encajado tan bien con el resto del equipo. No hemos tenido tiempo de conocerla más, ni de saber apenas de su vida en este intervalo en el que sus padres estuvieron apresados en el ámbar. Con la muerte de Etta se esfuma también la posibilidad de que su familia llegue a ser feliz en algún momento del futuro. Si no había habido suficiente con perderla una vez, esta segunda pérdida supone un hachazo mortal para Olivia y Peter.

Golpe que, por cierto, no ha quedado reflejado en el episodio como merece. Y aquí es donde viene mi mayor crítica a The Bullet that Saved the World: en las reacciones de Peter y Olivia. Ella prácticamente se limita a recoger de manos de su hija la cadena con la bala que da nombre al episodio. Bala que, como ya intuíamos, efectivamente corresponde a la que “mató” a Olivia en la temporada pasada. Muerte con la que se evitó la destrucción del universo a manos de William Bell, y tras la que descubrió que estaba embarazada. De ahí que Peter la bautizara como la “que salvó el mundo”. El mundo real y el suyo propio.

Peter, por su parte, tampoco deja entrever demasiado dolor ante su pérdida. Si durante el resto de la temporada se ha deshecho en fervientes miradas hacia su hija, su despedida ha quedado algo vacía. Sólo al final podemos adivinar algo que parece rencor. Es posible que dentro de poco recuperemos a la versión más oscura de Peter…

Y es que, aunque no me gusta la muerte de Etta, reconozco que puede ser muy importante para que se desencadene la acción: nuestros personajes (ahora de verdad) no tienen nada que perder. Su rencor y su falta de temor pueden convertirse en armas fatales para los observers. Si todo va según lo previsto, comienza la acción… y esta vez de verdad.

Pero para eso habrá que esperar al próximo episodio. Por ahora sólo nos queda reflexionar acerca de lo que hemos visto. Y llorar, si queremos, ante la pérdida de Etta. Sin duda, nos ha dejado una gran herida abierta que tardaremos en cerrar. Herida (WOUND) que ya anunciaban los glyphs de este episodio y que espero que no se refieran a que exista alguna posibilidad de que Etta siga viva. No es que no la quiera; es que no me gustaría que su muerte se convirtiera en un juego de manos para engañar al espectador.

Aunque haya aparecido en pocos episodios, echaremos de menos a esta chica de nombre horrible pero gran corazón. A partir del viernes veremos las consecuencias de su muerte, de su sacrificio por salvar a los suyos y al resto de la humanidad. No lo olvidemos: ningún acto bueno termina sin su castigo…

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