Review Fringe: The Bishop Revival

The Bishop Revival

Una de las cosas que más me gustan de Fringe (y, desde luego, lo que me animó a verla) es la atención a sus detalles y la forma de hacer que cada episodio sea, en cierto modo, un jeroglífico: Observers, glyphs, misteriosos puntos de luz y demás detalles que hacen las delicias de los más curiosos. Y The Bishop Revival ha sido un buen ejemplo de ello. A falta de un único episodio antes de la Winter Finale tenemos muchas cosas que comentar

No estoy segura de cómo clasificar este episodio. Desde luego, no ha tenido mucho que ver (al menos directamente) con la trama central de Observers, realidades alternativas y demás. Eso lo dejamos (¡por fin!) para la semana que viene. Sin embargo, tampoco ha sido autoconclusivo en el sentido literal de la palabra. En mi opinión, aún nos queda mucho que averiguar sobre el apellido Bishop en esta serie. Pero vayamos al episodio en sí.

El comienzo, en mi opinión, no ha sido de los mejores. Tal vez la culpa la tenga el hecho de leer spoilers, pero el tema de la asfixia no me ha parecido de lo más impactante. Por cierto, ¿no os ha resultado extraño que el pobre novio empiece a ahogarse y en vez de socorrerlo le den un aerosol y lo dejen en otra habitación? Bueno, será que la gente de la realeza se comporta de forma extraña. (Por si alguien tenía alguna duda: sí, acabo de hacer otro chiste malo con lo de la sangre azul…)

El caso es que nada más empezar tenemos las cartas sobre la mesa: una toxina que se transmite por el aire y que sólo afecta a determinadas personas. ¿El sospechoso? Un tipo con gafas (extrañamente parecido a Benjamin Linus) y un fuerte acento alemán. ¿Las víctimas? En un principio, judíos. Espera un momento… ¿alemanes y judíos? Sí, todos hemos pensado en los Nazis, un tema que hasta ahora nunca se había tocado en televisión… Lo más significativo es que la primera víctima de la toxina, superviviente del holocausto, reconoce al asesino, aunque le parezca imposible de creer:

Viendo a un fantasma del pasadoViendo a un fantasma del pasado

Poco después un segundo ataque cambia la perspectiva de la situación: en esta ocasión las víctimas no son judíos, sino personas con los ojos marrones (por cierto, impagable la cara de Broyles cuando Walter le dice que, de haber estado allí él también estaría muerto). Con respecto al tema del nazismo, la cosa sigue clara: el fin parece ser, una vez más, eliminar a todos los sujetos que no posean los rasgos propios de la raza aria. Y, enredando un poco más la cosa, el asesino reconoce al “doctorrr Bishoff” o, más bien, a su padre.

Hablando de los Bishop: durante estas dos temporadas he pensado más de una vez que, por genial que me parezca el personaje de Walter, en un pasado tuvo que ser alguien realmente terrible. El experimentar todo tipo de barbaridades con seres humanos para desarrollar diferentes aspectos científicos nunca ha parecido ser un impedimento para él, como la propia Olivia pudo comprobar en su momento. Pues, al parecer, de casta le viene al galgo. Y es que al abuelo Bishop, antes de cambiar de apellido, ya le gustaba el tema de la experimentación. Y lo mejor de todo es cómo nos damos cuenta: el padre de Walter “firmaba” sus experimentos con un caballito de mar muy parecido al que tantas y tantas veces hemos visto en la serie. Así, de pronto, recuerdo que ya nos mostraron la hoja con la delta en Massive Dynamics. Hoy nos han explicado el origen del caballito. ¿Nos dirán de dónde vienen todos los símbolos?

Die Seepferdchen (o algo así)Die Seepferdchen (o algo así)

Hurgando en su memoria, Walter recuerda que la clave para resolver el caso se encuentra en unos libros que su padre le legó. Libros que Peter, casualmente, había vendido diez años antes para borrar el doloroso recuerdo que Walter había dejado. Por suerte se puede encontrar su paradero actual gracias al librero de Markham’s. Sí, a este tipo ya le conocíamos de la primera temporada: gracias a él la división Fringe recuperó el manifiesto del ZFT. Muy, muy grande la forma en la que todo empieza a encajar. Por cierto, los libros los tiene un “artista” que los utiliza, básicamente, para hacer collages de simbología nazi. Si supiera la dimensión del contenido real de esos papeles…

Lo que más me ha gustado, sin embargo, ha sido el poder explorar la relación entre Walter y su hijo. Han creado entre ellos un vínculo que al inicio de la serie era totalmente inexistente. Y hoy hemos visto cómo Peter de verdad se sentía arrepentido por haberle fallado a su padre. Seguramente (y aquí entro en el terreno de la especulación) a esta relación le quede aún otra vuelta de tuerca: ¿qué ocurrirá cuando Peter se entere de su muerte cuando era niño? ¿Será él el que se sienta decepcionado por su padre? ¿Servirá para unirlos más aún o para distanciarlos?

Volviendo a la trama, una vez que nuestros protagonistas llegan a la casa del nazi la toxina vuelve a entrar en acción. Sin embargo, esta vez va dirigida solamente a Walter, en venganza por la traición protagonizada por su padre en el pasado. Por lo menos supongo que los personajes habrá aprendido una lección: cuando hay compuestos químicos de por medio uno nunca debe quitarse la mascarilla aunque no note nada al respirar. Para resolver el caso, el propio Walter usa el ADN del asesino para dirigir la toxina hacia él y así evitar una masacre. Y yo me pregunto: ¿era realmente necesaria la muerte del alemán? Quiero decir, en cierto modo era posible reducirlo y detenerlo. Entonces, ¿actúa Bishop en su propio beneficio? ¿Hay algo más que el nazi supiera del científico y que éste no quería que saliera a la luz? Dejo vía libre a las opiniones…

¿Quién o qué eres exactamente?¿Quién o qué eres exactamente?

Por último, pero no por ello menos importante, la imagen final del episodio nos confirma lo que ya habíamos averiguado: el alemán es un poco más mayor de lo que aparenta. Ante esto sólo se me ocurren dos opciones: la primera es que haya utilizado alguno de los avances científicos experimentales para mantenerse joven cual Richard Alpert. La segunda, y quizás más paranoica aún, es que sea algún tipo de Observer. Al fin y al cabo, there’s more than one of everything…

Termino (esta vez de verdad, lo prometo) con una referencia a todos los que están pendientes de la relación Peter – Olivia (que sé que sois muchos, aunque lo queráis ocultar): Walter parece emocionado ante la idea de ver a su hijo con la agente de policía, e incluso se pregunta si ésta le llamará “papá”. Y Peter, por su parte, no parece muy entusiasmado en quitarle la idea de la cabeza a su padre, que, por cierto, se encarga de recalcarle a Dunham al final del episodio que “haría lo que fuera por su familia“. No sé por qué tengo la impresión de que en breve volveremos a oír algo más sobre este tema.

En definitiva, un buen episodio que abre muchas puertas para la Winter Finale y deja mucho espacio para comentarios. Hablando de eso, estoy deseando leer los vuestros. ¿Qué os ha parecido?

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