Review Fringe: The Arrival

Review Fringe: The Arrival

Fringe ofrece su capítulo más abierto en la semana de su renovación por una temporada completa. The Arrival, magnífico, se desmarca de la línea de los tres primeros ofreciendo más datos sobre el previsible hilo conductor de la serie, el patrón. Si a alguien no le convencía que los capítulos fueran autoconclusivos, The Arrival abre una lista de misterios y empieza a destruir el terceto mágico formado por los Bishop y Olivia. ¿Os ha gustado el capítulo? A nosotros mucho…

Merece la pena ver Fringe por disfrutar de los primeros 5-10 minutos de cada capítulo. La presentación de los casos es una droga que te engancha para lo que resta de episodio. En The Arrival conocemos a un excéntrico personaje, calvo y sin cejas, que observa atentamente una obra mientras pide una ración exacta de comida y apunta datos encriptados. Una explosión en la obra desencadena la trama principal del episodio que, como decíamos, en esta ocasión no ha ofrecido un final cerrado. El caso se centra en un peculiar cilindro que parece tener vida propia y que reclama la presencia de Walter, Peter y Olivia, una vez más.

Por cuarta vez en otros tantos episodios, el suceso tiene un antecedente similar, como si la historia fuera un ciclo que se repite temporalmente. Como si existiera un patrón. Sin embargo, el patrón de actuación de los tres protagonistas sí que cambia, motivado por las complicadas relaciones personales entre Peter y Walter. El joven Bishop no aguanta más la supuesta locura de su padre. Y ahí encontramos una de las claves del episodio: la locura de Walter es contagiosa. Entendedme, Peter no debe entrar en un manicomio, pero la aparición de sucesos inexplicables ha acabado por convencerlo de que su padre no sufre trastornos. En realidad, es el mundo el que parece haberse vuelto loco.

Peter necesita un cambio de aires y así se lo hace saber a Olivia, que no consigue convencerlo de que su presencia es necesaria para descifrar a Walter. Cambiará de opinión a lo largo del episodio y no es para menos. En pocas horas lo secuestran, leen su mente con un artilugio portátil que requiere el sufrimiento de sus fosas nasales y, lo más importante, se cruza con el tipo calvo que es capaz de leer su mente y repetir exactamente sus palabras a la vez que las pronuncia. Además, Walter le explica al final del episodio que ese mismo tipo sin cejas le salvó la vida cuando sólo era un niño. Obviamente, son sucesos suficientemente impactantes como para que Peter cambie de postura y decida unirse al grupo de los que creen en locuras, presidido y dirigido por su padre.

Walter y su equipo...Walter y su equipo…

Hablemos de Walter. ¿Me estoy tirando a la piscina si digo que es el mejor personaje de la serie? Mi primera impresión es que estábamos ante el típico científico loco, solitario, que sólo se puede entender con una enciclopedia al lado. Sí, Walter es así, pero también es un hombre herido por su pasado, con un historial de investigaciones paranormales para parar tres trenes de mercancías, con una sensiblidad increíble y con una determinación y una fe en sus ideas bestial. Eso por no mencionar su ofensiva lengua, tan punzante e hiriente como condescendiente y divertida. En The Arrival demuestra que no es una pieza más en el puzzle, sino la pieza central.

Por cierto, hace tiempo que quiero destacar un dato importante de Fringe: no hay amor. Desde que “murió” (entre comillas, por supuesto) John Scott, no hemos visto ninguna escena romántica. Me gustaría que no cayéramos en el tópico de relacionar a Peter con Olivia, resultaría alejado de la dinámica compleja de la serie. Apuesto más por una relación entre Walter y Astrid, su sufridora colaboradora. La forma en que Walter le pide perdón es una genial puesta en escena de esa sensibilidad de la que os hablaba y que se ha hecho evidente en este episodio. Walter no sólo nos deja boquiabierto y nos hace reír, también nos emociona con sus lágrimas y su tímida voz.

Por primera vez desde que empezó la serie, Massive Dynamics no ha metido un pie en el episodio. Ni tampoco hemos tenido que creernos uno de esos curiosos instrumentos cableados de Walter. Si a eso le sumamos que todavía no tenemos ni idea de dónde viene el cilindro y que el tipo calvo sigue siendo The Observer porque nadie ha conseguido capturarlo, The Arrival se convierte en el primer episodio sin explicación final. Personalmente, aplaudo la decisión de empezar a dejar cabos sueltos y de aportar información sobre el enigmático patrón. Y más si el episodio es tan intenso como el de esta semana. Cuarto episodio, cuarta vez que me enganchan durante 42 minutos. ¿Y a vostros?

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