Review Fringe: Subject 9

Subject 9 vuelve a marcar mínimos históricos en las audiencias de Fringe, y las posibilidades de recuperación cada vez parecen más lejanas. Da la impresión de que el público no está contento con el rumbo que están tomando los acontecimientos. Quizás después de lo ocurrido al final de este episodio las cosas cambien para mejor. Poco probable, pero posible. En cualquier caso, a nosotros nos toca hablar de este Subject 9, episodio que cierra una parte importante de la serie… y abre todo un abanico de posibilidades. ¡Vamos a ello!

Con Subject 9 cerramos el primer pequeño bloque de esta temporada, y el arco argumental que se abría con The Day We Died: Peter ha regresado, y da la impresión de que lo que nos queda por ver es muy, muy interesante. Por lo pronto, supongo que intentará que le recuerden y, a ser posible, regresar a la línea temporal original. Aunque, para ser sinceros, antes me gustaría terminar de explorar muchas cosas de la línea actual que aún no tienen explicación. En fin, ya veremos por qué optan los guionistas.

Aunque lo más llamativo del episodio sea, sin lugar a dudas, el ansiado regreso de Peter, lo cierto es que antes de que ocurriera eso Subject 9 nos ha dejado momentos muy buenos que merece la pena comentar. Pero antes, una queja: si hay algo que le puedo reprochar a lo que llevamos de temporada es la manera en la que están desaprovechando el puente entre ambos universos. Imagino (y espero) que a partir de ahora las cosas cambiarán en este sentido, y que la llegada de Peter obligará a crear un poco de interacción.

Pero vamos al episodio en sí. El punto de partida tiene lugar en el dormitorio de Olivia, donde la agente recibe la visita de una extraña masa de energía azul que, por lo que parece, pretende llamar su atención. Lo lógico era pensar que estábamos viendo a Peter (de hecho, hasta las promos se encargaron de insinuarlo), aunque el título del episodio podía llevarnos a pensar que estábamos ante un nuevo “niño del Cortexiphan” cuya habilidad aún desconocíamos. A pesar de todo, hay un detalle que no nos ha pasado desapercibido a nadie: durante la “aparición” se produce un pequeño salto en el tiempo (apenas de un par de minutos) que más adelante sería explicado por Walter.

Walter, por cierto, se encuentra en su laboratorio ideando alguna manera de conseguir encontrar a Peter, tal y como prometió en el episodio anterior. Aunque sea mucho pedir, me habría gustado ver al sistema de cámaras Matrix style que instala en acción y, a poder ser, captando una imagen más o menos clara de Peter.

Es en el laboratorio precisamente donde se abre la trama más secundaria del episodio pero que, personalmente, he disfrutado más: el intento de Walter por demostrar que está cuerdo y que no necesita ser ingresado de nuevo en St. Claire’s. A raíz de la entrevista con el doctor Sumner a la que asistimos la semana pasada, Olivia recibe una carta a la que tiene que responder opinando si Walter debe volver a la institución mental o no. El pobre hombre, claro está, hará todo lo que esté en su mano para seguir siendo libre, aunque para ello tenga que enfrentarse a uno de sus mayores temores: salir del laboratorio después de estar casi tres años encerrado allí.

Aunque me he alegrado por el avance que ha hecho Walter, lo cierto es que he sentido mucha lástima al ver lo mal que lo estaba pasando. Su nerviosismo era evidente (“¿En serio, Claire? ¡Ni siquiera empieza por A!”), y el impacto que le ha supuesto enfrentarse con el exterior a pesar de que trataba de demostrar que estaba bien ha sido muy llamativo. Por cierto, es lógico que Astrid no entendiera por qué Walter la ha llamado con un nombre que no se parecía ni por asomo al suyo: la pobre no tenía ni idea de que St. Claire’s era lo único que le rondaba a Bishop por la cabeza.

La forma en la que nos han enseñado la angustia de Walter ha sido enorme. El ataque de misofobia en la habitación del hotel ha servido, una vez más, para enseñarnos que John Noble es el dueño de la pantalla cada vez que aparece en ella. El intento de su personaje de demostrar que se encontraba mejor de lo que estaba en realidad sólo le ha traído complicaciones. Aunque sus actos trataban de dar a entender algo diferente, sus manos llenas de sangre demostraban que el doctor Sumner no estaba muy equivocado en su diagnóstico: Walter es un riesgo para sí mismo.

Olivia, sin embargo, ha reaccionado mucho mejor de lo que cabría esperar de cualquier persona. La escena en la que ambos están sentados en la cafetería tomando un batido ha sido, simplemente, perfecta. La interacción entre Anna Torv y John Noble sigue dándonos grandes momentos, y esperemos que siga siendo así en el futuro. Cabría destacar el cambio de registro de Walter al pasar de bromear con el batido a confesarle a Olivia que vio la carta del hospital. Esa forma de decir que, a pesar de todo, es consciente de que ella sólo seguirá a su lado mientras siga resultándole útil; esa forma de rogar, sin llegar a hacerlo con palabras, una nueva oportunidad… genial, no hay otra forma de describirlo. Las palabras de Walter me han hecho reflexionar acerca de la relación entre él y Olivia en esta línea temporal. Y es que es cierto que, sin Peter, el auténtico cariño que había entre ambos personajes no se ha podido construir con tanta fuerza como antes. En el fondo, Walter sigue sintiéndose un “empleado” de Olivia, y no parte de su vida.

Como cabría esperar, Olivia ha terminado decidiendo que Walter no debe volver a la institución mental. Y, probablemente, hayan sido las emotivas palabras del propio Bishop las que le han hecho tomar esta decisión: “You acted against all reasonable agreements and expectations. You behaved irrationally, with regard to only your intuition and instincts. When I do that, people say I’m crazy. I suppose I’ve learned that crazy is a lot more complicated than people think.” (“Actuaste contra todos los acuerdos y expectativas razonables. Te comportaste de manera irracional, siguiendo sólo tu intuición y tus instintos. Cuando yo hago eso, la gente dice que estoy loco. Supongo que he aprendido que la locura es mucho más complicada de lo que la gente cree.”) Sublime…

Vamos ahora a la trama central del episodio, el auténtico “caso Fringe”. Como comentábamos antes, la energía que visita a Olivia parece afectar al tiempo de una manera un tanto extraña (hay que decir que la escena en la que Walter ve el “futuro” justo antes de que la luz aparezca en el cuarto de baño de Olivia ha estado muy chula). Estas características llevan a Walter a pensar que probablemente estén frente a uno de los “niños del Cortexiphan”, el sujeto 9 que da nombre al episodio, que tenía la capacidad de proyectarse astralmente en el pasado.

Para poder consultar los antiguos archivos de Walter ha sido necesario trasladarnos a Massive Dynamic (¡ya iba siendo hora!), donde nos esperaban varias sorpresas. En primer lugar, vemos que Nina Sharp se comporta como si fuera la persona que dirige toda la empresa. ¿Significa esto que Bell está muerto y ella ha heredado la compañía? ¿O acaso sigue vivo en el otro universo, como ocurría en la primera temporada, y ella sólo sigue siendo la segunda al mando?

Otra cosa que ha llamado muchos la atención es la relación que mantiene Nina con los otros personajes: mientras que Walter y ella parecen llevarse a matar –aún no sabemos por qué-, su relación con Olivia es mucho más estrecha de lo que estamos acostumbrados. Espero que algún episodio nos expliquen el origen de esa “amistad”. ¿Cómo es posible que Nina estuviera allí en la época del baile de graduación de la agente? ¿Puede ser que, por orden de Bell, Nina se encargara de vigilar de cerca a Olivia toda su vida? Muy Lost, pero posible…

Pero las diferencias no acaban ahí: a lo largo del episodio descubrimos varios detalles que difieren de nuestra realidad. Por ejemplo, el hecho de que Astrid no supiera de la existencia de los experimentos con niños de Walter es señal de que su impacto fue menor en esta línea, como explicaría el hecho de que, según el científico, las dosis de Cortexiphan fueran muy pequeñas. También sabemos que Olivia escapó del proyecto de Walter (cosa lógica, teniendo en cuenta que Peter no estaba ahí para convencerla de que regresara en Subject 13), y que no le han quedado ningún tipo de secuelas de los experimentos. En otras palabras, situaciones como el final de Ability nunca tuvieron lugar.

Del mismo modo, los personajes principales no han llegado a conocer a ninguno de los 37 “niños del Cortexiphan”, por lo que los hechos ocurridos en episodios como Bad Dreams u Olivia. In the Lab. With the Revolver. tampoco tuvieron lugar jamás. Esta es una baza que podría dar mucho de sí en el futuro. No me importaría nada volver a ver a personajes como Nick Lane o James Heath, la verdad.

Como decíamos, Walter atribuye la aparición de la energía azul a Cameron James (o, mejor dicho, Mark Little), uno de los pobres niños que tuvo que sufrir los experimentos llevados a cabo por los dos científicos años atrás. Y es esta trama la que, en mi opinión, flojea más del episodio. Es cierto que siempre es un lujo conocer a uno de estos niños, y la historia personal de Mark es muy dramática. Pero era tan evidente que quien estaba intentando llamar la atención de Olivia era Peter, que daba la impresión de que Mark sobraba un poco en toda la trama.

Hay que reconocer, sin embargo, que su papel ha sido esencial en el regreso de Peter. No sé si lo he entendido del todo bien, pero parece ser que, en su intento de destruir a Peter, la habilidad de Mark, ampliada por la energía de la central eléctrica, ha conseguido desplazarle (en palabras de Walter) hacia nuestra línea temporal. La reaparición de Peter, dicho sea de paso, ha sido repentina, sin grandes artificios. Lo cierto es que se agradece que, después de todo, Fringe siga manteniéndose fiel a su costumbre de ir resolviendo situaciones de manera más o menos rápida en lugar de alargar indefinidamente sus misterios.

Aunque es verdad que el regreso de Peter podría haber dado más de sí, tengo que reconocer que me ha parecido un detallazo que le hicieran regresar justo en medio de Reiden Lake, en el sitio exacto en el que murió de niño, como si su vida siguiera, en cierto modo, donde se quedó. Supongo que a eso se refería el “RESET” que formaban los glyphs esta semana. Y es que, inevitablemente, el hecho de que Peter vuelva a estar aquí va a ser, en cierto modo, un empezar de nuevo. Hacia dónde se va a dirigir la trama es aún todo un misterio para mí, pero supongo que lo primero será tratar de que Walter y Olivia le “recuerden” de algún modo.

El cliffhanger, aunque poco sorprendente, sí que ha sido muy efectivo: aguantar una semana de parón con la incertidumbre de saber cómo van a seguir las cosas es algo que no va a resultar tarea fácil. Por un lado, a Peter le va a costar demostrar que su sitio está en la vida de los personajes. Por el otro, no nos podemos olvidar de los observers, que al fin y al cabo son los que hicieron que Peter desapareciera. Y, especialmente de September, que, desobedeciendo las órdenes que había recibido, no fue capaz de borrar a Peter para siempre. Como decíamos al principio, a raíz de Subject 9 se abre todo un abanico de posibilidades que pueden hacernos pasar muy buenos ratos. Pero eso será sólo dentro de dos semanas. Hasta entonces sólo nos queda esperar y teorizar acerca de lo que pueda ocurrir en el futuro… ¿cómo lo veis vosotros?

Nota del autor
4
Vuestra nota
Review Fringe: Subject 9
4 (80%) 4 votes

Categorías: Fringe Reviews Series Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »