Review Fringe: Subject 13

Review Fringe: Subject 13

Como ya dije en el post que introducía al episodio, esta semana tenía las expectativas muy altas. Normalmente eso suele ser un problema que implica una ligera decepción cuando lo que uno espera con tantas ganas no se cumple. Pero, sinceramente, a mí no me ha ocurrido: Subject 13 ha dado lo que esperaba, y más aún. Después de ver el episodio un par de veces (y las que quedan…), aún ahora, mientras escribo, no puedo evitar estremecerme al recordar algunas de las escenas que nos han regalado. Ha habido tantos momentos, tantos detalles importantes que estoy segura de que la mitad se me quedarán en el tintero. Aún así, voy a intentar repasar este genial Subject 13. ¿Me acompañas?

No íbamos nada descaminados cuando comentábamos que este Subject 13 se podría considerar un Peter, Parte 2. Hemos regresado a 1985, seis meses después del “secuestro” de Peter tal y como lo vimos la temporada pasada (así lo indicaba el título original del episodio, que en un principio era “Six Months Later”). Y volvemos precisamente a Reiden Lake, el sitio que Walter utilizó para cruzar por primera vez.

A pesar de haber visto la escena inicial en una de las promos, me ha encantado. Aunque ya han transcurrido unos meses desde el suceso que cambiaría su vida para siempre, el pequeño Peter no se ha acostumbrado a vivir en nuestro lado. Sigue recordando lo que ocurrió, y sigue convencido de que está rodeado de extraños. Por eso sólo tiene una idea en mente: volver a casa.

¿Por qué elige saltar al agua helada del lago? Si recordáis, cuando Walter le trajo a nuestro universo, ambos sufrieron un accidente en el hielo del que no habrían podido salir de no ser por la ayuda del observer. Parece bastante lógico pensar que el pequeño Peter considere este hecho como la única manera posible de volver a casa. Pero nosotros, desde fuera, hemos podido ver la realidad: un niño dispuesto a suicidarse conducido por la desesperación de saber que es un extraño, que no está donde le corresponde.

Y en todo esto la que se lleva la peor parte, sin duda, es Elizabeth Bishop, que pasa casi todo el día con él y tiene que soportar a cada momento ver cómo el niño le recrimina una y otra vez que no es su hijo, participando en una mentira de la que no quiere ser cómplice. Genial, por cierto, Orla Brady, la actriz que interpreta a Elizabeth. Es una lástima que en nuestro universo ya no podamos disfrutar de ella, pero me gustaría verla más a menudo. Porque en este episodio me ha conquistado…

GenialGenial

No podemos terminar de comentar esta primera parte sin hacer referencia a la intro ochentera que ya nos mostraron en Peter y que comentamos en su momento. Grandes los creadores y más grande aún Michael Giacchino con esa versión del tema principal.

Después de esta magnífica introducción, regresamos a Jacksonville, ese lugar que tantas alegrías nos ha dado como seguidores de la serie. Vemos que Walter ya ha empezado a experimentar con los que nosotros conocemos como “los niños del Cortexiphan”. El motivo es el de tratar de traer a Peter de vuelta. Me ha gustado ver que, aunque ya han pasado seis meses, tanto Walter como Elizabeth siguen convencidos de que deben llevar al niño de vuelta a casa (especialmente ella, todo hay que decirlo). Eso les honra, porque demuestra un espíritu de sacrificio enorme, aunque los resultados al final no habrían sido distintos si hubieran tratado de convencer a Peter de que realmente era su hijo.

Entre los niños del Cortexiphan hay dos que destacan de entre los demás: el pequeño Nick Lane, personaje crucial en varios episodios de la serie, como Bad Dreams u Over There, y, sobre todo, una tierna Olivia Dunham que me ha ganado desde el primer instante.

Hago otra pausa para comentar la acertada elección de los actores que han interpretado a Peter y a Olive. Es cierto que en el primer instante puede chocar un poco ver que no son los mismos que ya hemos conocido en otros episodios. Pero sus interpretaciones disuelven cualquier duda. La pequeña Olivia ha clavado su papel, y lo mismo se puede decir de Peter. Me quedo especialmente con el momento en el que ha gritado ese “I’m not crazy!”, que me ha recordado a la propia Oliva en el 3×01, cuando todo el mundo trataba de convencerla de que era Altivia. En realidad, la situación no difería demasiado…

PeterPeter

Volviendo al episodio, vemos que la pequeña Olivia, al contrario que el resto de los niños, se entristece cuando llega la hora de volver a casa. Recordando un poco lo que ya sabíamos, su padrastro solía beber y pegar a su madre, recriminándole que se acostaba con otro. Cuando Olivia tenía nueve años, él le rompió la nariz a su madre, y la niña cogió una pistola y le disparó dos veces. El hombre se recuperó de las heridas y un día se marchó de casa. Lo siguiente que sabemos, con una Olivia ya adulta, es que había salido de la cárcel y le envió a su hijastra una felicitación de cumpleaños. Sin embargo, nunca se ha mencionado en la serie el hecho de que Olivia también fuera maltratada de pequeña. Y eso es un detalle muy importante al que volveremos luego.

En este episodio vemos que, efectivamente, su padrastro no tiene ningún reparo a la hora de pegar a la niña. Es precisamente en uno de esos momentos de tensión cuando vemos a Olivia cruzar por primera vez al otro lado. Por unos instantes, la niña se queda totalmente asombrada (y yo con ella), y mira fijamente a algo que se aproxima por el cielo. En un principio no sabemos qué es, pero luego descubrimos gracias a sus dibujos que Olivia ha visto un dirigible. No hay duda: la niña es muy, muy especial.

Peter, por su parte, tampoco está teniendo las cosas nada fáciles. Recuerda todo lo que ha ocurrido, y se da cuenta de las diferencias que hay entre su mundo y este (me ha hecho gracia la mención a “Linterna Roja”). Está claro que no van a convencerle de lo contrario. En un intento por estrechar lazos con el pequeño, Elizabeth le lleva a una tienda para que elija un juguete para él.

Me ha gustado esa escena por dos motivos. El primero, un poco friki, ha sido por la caja del juego de Battlestar Galactica que ha cogido Peter. ¡Casi doy un salto de alegría en la silla! El segundo motivo han sido las miradas entre Peter y su “madre”. Si echamos la vista atrás, recordaremos que en el otro lado Peter tenía una relación mucho más estrecha con su padre que con su madre. Pero al Peter de aquí le ocurría lo contrario. En esa escena hemos visto cómo el niño comienza a confiar en esa mujer que, aunque sabe que no es su madre, se parece tanto a ella. Es más, me atrevería a decir que a Peter le gusta más esta versión de su madre que la suya propia. Al menos eso parecen indicar sus miradas:

Da gusto verle sonreírDa gusto verle sonreír

Volvamos con la pequeña Olivia. Walter ha descubierto gracias a sus dibujos que la niña es capaz de cruzar al otro lado. Con el fin de averiguar qué es lo que le permite hacerlo, empieza a experimentar con ella, haciéndola atravesar diferentes estados de ánimo. La forma de enseñárnoslos ha sido simplemente genial: Walter graba los experimentos para mostrárselos a William Bell, y nosotros vemos precisamente los resultados de esa grabación.

Aunque es difícil decir esto de un episodio que ha dado escenas tan buenas, creo que esta es una de las mejores. Al principio me ha parecido curiosa, e incluso divertida, la forma en la que Walter juega con Olivia. Pero claro, esas imágenes sólo correspondían a la experimentación con la “alegría”. El siguiente paso, el de ver a la niña corriendo exhausta me ha abierto los ojos: estaba siendo sometida a una cruel tortura; no hay otra forma de decirlo. Por eso las imágenes cada vez se han vuelto más duras. Si la escena en la que Walter provoca su odio (con guiño a Alias incluido, en esa torre de madera) es fuerte, la última, en la que apaga las luces para luego mostrarle el cadáver de Nick es demasiado. Sí, Walter consigue la reacción que buscaba… ¿pero a qué precio?

El sentimiento de maltrato se hace aún más evidente porque, junto con las reacciones de Olivia, también podemos ver fragmentos en los que juega, se ríe y actúa como una niña completamente normal. Se hace duro pensar cómo es posible que la pequeña, que es maltratada tanto físicamente por su padrastro como psicológicamente por Walter tenga siquiera ganas de sonreír. Definitivamente, la pobre Olivia no puede ser más desgraciada.

Lo peor, posiblemente, es saber que Walter es consciente del problema que tiene la niña en casa, y aún así no hace nada para cambiar la situación porque eso podría influir en sus experimentos. Sé que tiene sus motivos, y puedo tratar de entenderlos…pero siguen sin convencerme. Me parece una crueldad, y el comportamiento de Walter el propio de alguien sin un ápice de humanidad.

Adorable...Adorable…

A todo esto, ¿no habéis echado de menos una mención a Nina Sharp? En el episodio de Peter apareció con un papel bastante relevante. Me hubiera gustado que dijeran algo de ella, aunque sólo fuera para situarla junto a William Bell. Por otra parte, ya que hablamos de ausentes, ¿qué ha ocurrido con Carla Warren, la interesante ayudante de Walter que conocimos en el otro episodio? No es que Ashley (cuyo nombre, por cierto, me ha recordado al de Astrid) me haya caído mal, pero sólo han pasado seis meses desde los otros acontecimientos, y me ha extrañado el cambio de ayudante.

Mientras tanto, over there, las cosas no pueden ir peor. Walternate y su esposa están derrumbados, especialmente él, que no deja de buscar teorías y pruebas que le expliquen cómo pudo ocurrir la desaparición de su hijo. Claro está, todo esto afecta a la estabilidad de un matrimonio que sólo se sustenta por el deseo de continuar unidos para cuando su hijo regrese a casa, si es que llega a hacerlo algún día.

Peter, por su parte, está a punto de tener su primer contacto realmente sincero con alguien de nuestro lado. Siguiendo los dibujos de Olivia y, seguramente, sintiéndose identificado con la soledad que se respira en ellos, va a buscarla a un sitio muy, muy especial: el campo de tulipanes blancos que su madre le había enseñado antes. ¡Tulipanes blancos! A todos los seguidores de Fringe se nos mueve algo por dentro al pensar en esa flor, que dio título a uno de los episodios más maravillosos de toda la serie. Una flor que en su momento representó para Walter la esperanza de conseguir el perdón de su hijo y que ahora representa para Olivia y Peter la posibilidad de un nuevo futuro que deje atrás los problemas del presente.

Y llegamos, por fin, a la escena más sorprendente de todo el episodio. Siguiendo el consejo de Peter, Olivia se dirige al despacho de Walter y le cuenta todo: le explica el maltrato que sufre por parte de su padrastro, las veces en las que ha cruzado al otro lado y por qué sabía de la existencia de los dirigibles. Por último le entrega el cuaderno con sus dibujos, entre los que se encuentra reflejado el momento en el que conoce al pequeño Peter.

Olivia y PeterOlivia y Peter

Es entonces cuando nos damos cuenta de que el hombre al que estábamos observando no era Walter, sino su alterno. En su estado de nerviosismo Olivia ha vuelto a cruzar, y esta vez, nosotros, como ella, no nos hemos dado cuenta. A pesar de la impresión inicial, es cierto que un atento revisionado hace evidente que estamos en otro universo: la ropa de Walter, la decoración del despacho… todo indica que estamos en “Bishop Dynamic”, y no en el centro de experimentación de Walter. Me quito el sombrero, de verdad. Es irónico pensar que fue precisamente Olivia la que hizo que Walternate descubriera la verdad acerca de su hijo, llevando, a su vez, a la guerra entre universos. Por otra parte, el que Walter advierta seriamente al padrastro de Olivia acerca del maltrato que infringe sobre su hija le honra (acabo de darme cuenta de cuánto me gusta esa palabra: “in-Fringe”…)

La última escena del episodio nos muestra cómo el joven Peter termina aceptando a Elizabeth. ¿Se convence de que está equivocado? Me resulta algo extraño, pero no imposible. Sin embargo, sabemos que nunca llegó a congeniar con Walter. Es más, tras la muerte de su madre, que ocurrió cuando él tenía 17 años, Peter se marchó de casa porque no quería saber nada de él. Un último detallazo del episodio, realmente intenso, ha sido el momento en el que Elizabeth se refugia en el alcohol después de mentir directamente a Peter por primera vez. Indirectamente, podemos relacionar esta reacción con la que acabamos de ver en Walternate. Y volvemos a repetir lo que ya hemos comentado alguna vez: en el fondo, a pesar de sus diferencias, ambos lados no son tan distintos.

Es difícil describir todo lo que un episodio así implica. Es emoción ante escenas tratadas de forma inmejorable, antes excelentes interpretaciones y diálogos perfectamente escritos. Es, en fin, todo aquello que hace a Fringe tan especial y que la distancia de muchas otras series.

Como aspecto negativo del episodio, me gustaría señalar la calidad de imagen. Y no me refiero al efecto de la luz difusa para señalar que estamos en el pasado. Es que en algunos instantes el efecto ha hecho que la imagen casi se viera doble, lo que se ha vuelto bastante molesto, la verdad.

Un sorprendido WalternateUn sorprendido Walternate

Por otra parte, una de las cosas que más se ha comentado del episodio es el hecho de que no parece posible que Olivia y Peter hayan olvidado lo que ocurrió, sobre todo teniendo en cuenta que ya son lo suficientemente mayores. Al igual que la mayoría, estoy segura de que aún nos falta por ver (si la FOX lo permite) un Peter, Parte 3 en el que expliquen a qué se debe el vacío en la memoria.

Y es que estoy convencida de que el olvido de Olivia no es un error. A lo largo de la serie se han esforzado por demostrarnos que no recuerda esa parte de su infancia: ya ocurrió cuando conocimos a Nick Lane (él comentó que la recordaba, pero ella no) y, sobre todo, hemos tenido la pista este episodio: como comentamos antes, sabíamos que el padrastro de Olivia le pegaba a su madre. Pero nunca (nunca) nos dijeron que también le pegaba a ella. Bien, parece bastante claro que, después de la amenaza final de Walter, su padrastro no volverá a ponerle la mano encima. Todo esto apunta a que el “borrado de memoria” efectivamente tuvo lugar después de lo que hemos visto hoy.

Vamos, por último, a comentar el vídeo del “Typewritten Message” de esta semana. La palabra que han formado los glyphs ha sido “Switch”. Y este es el vídeo:

Me parece realmente interesante el tema de “los catastróficos problemas del pasado”.

Con esto terminamos con el repaso de Subject 13, un episodio que demuestra cuánto vale esta serie y cuánto puede llegar a ofrecer si le dan la oportunidad. Esta semana hemos vuelto a repetir las audiencias de la semana pasada, lo que no está mal, pero aún se encuentra en el límite orientativo que dieron como referencia. Ya veremos…

Por cierto, la próxima semana no tendremos episodio. Lo sé…yo tampoco sé cómo voy a aguantar. ¡Al menos podremos volver a ver Subject 13 un par de veces más! Porque lo merece. Al menos, eso me parece a mí. ¿Qué opináis vosotros?

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