Review Fringe: Snakehead

Review Fringe: Snakehead

Un inconveniente de la ingesta masiva de series es que adquieres una inconveniente capacidad de relacionar actores y, por sus papeles en otras series, adivinar la importancia que van a tener en los capítulos que ves. En algunas series como The Mentalist esto te puede destrozar un buen capítulo. Aquí no llega a tanto pero le quita emoción a esa escena inicial. En un restaurante/herbolario Tzi Ma (al que alguno reconoceréis de 24) parece un simple camarero pero pronto se convierte en algo más cuando empieza a crecer un calamar gigante del cuerpo de un pobre chino y Mr. Cheng se enfunda los guantes. La pregunta que me viene a la cabeza es la misma que sobrevuela todo el capitulo. ¿Para qué alguien querría convertir a una persona normal en el malo de Piratas del Caribe?

En general, para mí el capítulo lo salva la grandiosa actuación de John Noble. Y es que hoy Walter quiere demostrar que puede volver a ser una persona totalmente funcional e independiente. Empieza por llegar a la escena del crimen en taxi y con una seriedad/profesionalidad inusitada. En la costa han naufragado bastantes cadáveres de asiáticos con los mismos síntomas que la víctima de la escena principal -gusanos gigantes saliendo de sus gargantas-cuando encuentran a una única superviviente. Al poco tiempo, ya en el hospital, la mujer superviviente le cuenta a Olvia que la tripulación del barco en el que venían había repartido pastillas contra el mareo a toda la gente. Probablemente, ya que ella no tomo, ahí empezara lo que más tarde les acabó con sus vidas. Aunque de sus revelaciones lo más inquietante es que su marido y su hija vienen en un segundo barco que salió dos días mas tardes y que, presumiblemente, vendrá con la gente en el mismo estado que el primero.

En el laboratorio, Walter examina los restos de los gusanos que han encontrado y teoriza que puedan tener finalidad de drogas, lo que encajaría con el hecho de que es la triada (mafia) china la que parece encontrarse detrás de estos estos sucesos. Como en la vida real, lo mejor para cerciorarse de algo es seguir el dinero. Aquí el dinero nos lleva a un barrio típico residencial. Típico si no fuera por lo impoluto del mismo, las ventanas herméticas y la capa de higiene que impregna toda la casa. Peter se da cuenta y empieza a rumiar su teoría.

¿Y si no estuviéramos hablando de trafico de drogas en el sentido mas recreativo del mismo sino de trafico de medicinas con motivos médicos? Pronto lo confirma cuando convence al hijo de la dueña de la casa, entre canasta y canasta, para que confiese que es él el que está enfermo y su madre quien compra para él la medicación. Y sin ella, probablemente, ya estaría muerto. No sé porque no hacen mas fuerza en el hecho de que si consiguen su objetivo de frenar el tráfico de esta droga va a haber alguna gente, también inocente, que puede morir.

Walter y Astrid en acciónWalter y Astrid en acción

En otro gesto para demostrar su independencia, Walter va hasta el barrio chino y, de paso, compra unas cuantas cosas de esas que probablemente no puedas encontrar en otro lado. Astrid es muy buena en el laboratorio pero muy mala espía para ser del FBI y rápidamente Walter la descubre y le echa la charla de que deberían tener más confianza en el. Antes de volver a perderse y gastar todas las monedas para el autobús en probar combinaciones de números para llamar a Peter (genial), visitan la tienda del doctor Chen (Tzi Ma) y se le escapa que ellos han visto esos mismos mini gusanos que compran de más de un metro de largos. El resultado de la indiscreción es que cuando vuelve Astrid al laboratorio intentando encontrar a Walter se encuentra con dos matones chinos que le dan una buena paliza y les roban las muestras.

Mientras tanto, la confesión de la dueña de la casa impoluta ha llevado al equipo Fringe a encontrar el barco, pero desgraciadamente, demasiado tarde. Peter, que ha ido a rescatar a Walter -aunque se encuentra vestido con un Kimono comiendo Noodles tranquilamente- se da cuenta de quién esta detrás de todo cuando Walter le cuenta el comentario que realizó en la tienda. Informa a Olivia y entra en la tienda para salvar a todos los que acaban de trasladar desde el barco. Sin embargo, es capturado y si los hombres de las pistolas llegan a aparecer unos minutos más tarde se hubiese tenido que tragar el gusano que le dan como método de tortura. Y tenía toda la pinta de convertirse en un monstruo más con grandes lombrices por intestinos.

Como no podía ser de otra forma, la historia acaba con final feliz: la superviviente del principio reencontrándose con su familia. Por lo demás, parece que otra vez volvemos a alejarnos de la historia principal con un nuevo capitulo autoconclusivo que, a pesar de todo, me ha gustado en ritmo y en producción. Sobre todo, y ya sé que me repito, el papel de Walter con toda la impotencia del mundo queriendo volver a ser el que era, algo más que una carga para su hijo.


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