Review Fringe: Power Hungry

Review Fringe: Power Hungry

Dos semanas después de alucinar con The Arrival, Fringe vuelve a la senda de los episodios autoconclusivos sin entrar demasiado en la trama principal, ese patrón y ese Observador que tanto nos habían gustado. La serie de J.J. Abrams mantiene un nivel altísimo, con escenas de máxima tensión y sugerentes historias, además de un trío protagonista soberbio. Power Hungry es un capítulo para los devotos de este tipo de episodios que combinan final feliz y última escena inquietante, pero algo “complicado” para los que nos cuestionamos el por qué de tanto extraño experimento. Sea como sea, sólo podemos quitarnos el sombrero ante una serie capaz de hacernos olvidar de la crisis durante 45 minutos. ¿No creéis?

¡Review hecha y lista para ser comentada! Power Hungry no es el mejor episodio de la temporada, pero qué nivelazo tiene Fringe…

  • Episodio 1×05: Power Hungry
  • Fecha de emisión: 14 de octubre

The Arrival fue una excepción en el prototipo de capítulos que propone Fringe. Power Hungry, quinta parada de este fantástico viaje, se abre y se cierra en 45 minutos vibrantes, pero excesivamente alejados de la línea iniciada en el episodio anterior, en el que la mitología y la compleja figura de The Observer parecían haberse instalado en la serie. Lo cierto es que hemos visto a ese tipo calvo y sin cejas, pero sólo han sido un par de segundos, justo cuando se encendía el botón de acción de Power Hungry.

The Observer siempre está ahíThe Observer siempre está ahí

Joseph Meegar es el protagonista de la aventura en esta ocasión. Meegar es un tipo común que desde hace algún tiempo mantiene una extraña relación con las máquinas, al estilo Micah Sanders de Heroes, sólo que el pobre Meegar es fruto de un experimento científico y todavía no controla demasiado su poder. Esta extraña habilidad provocará el accidente de un ascensor, desencadenando la historia principal del episodio. Como no podía ser de otra forma, Olivia, Walter y Peter son los encargados de llevar un caso que mantiene cierta relación con el famoso patrón.

En el segundo capítulo ya adelantamos que el encanto de Fringe residiría en la profundidad y la espectacularidad del caso que se presentara en cada episodio. Y el de Power Hungry no ha sido demasiado atractivo, entre otras cosas, porque la rápida deducción de Walter de que el origen del accidente se encontraba en un ser humano es difícil de entender. Walter es un personaje maravilloso por su mezcla de locura y sensibilidad, pero no lo sabe todo. O no debería saberlo, pese a tener un historial bastante completo en asuntos científicos. En la misma línea, la utilización de las palomas para seguir la pista de Meegar magneto es cuestionable. Pero no vamos a dudar de las habilidades de Walter, ¿verdad?

Hágase la luzHágase la luz

Por cierto, aunque sea algo típico de cada episodio, no voy a dejar de destacar dos aspectos que son el sello de calidad de la serie. Primero, la maravillosa actuación del trío protagonista y la química que existe entre ellos (Olivia, Walter y Peter), secundados a la perfección por Phillip Broyles, que parece ir dos o tres pasos por delante en cada investigación. El segundo rasgo distintivo de la serie son los fabulosos diálogos entre Peter y Walter, en ocasiones profundos o complicados de seguir, pero siempre muy divertidos.

Vamos con la interesante presentación de John Scott. Olivia lo siente, lo ve. Incluso se besan. Pero no es real… ¿o sí? Walter sabe que está ahí, pero cree que se debe a un proceso de su cerebro, consecuencia de aquel experimento por el que pasó en el episodio piloto para entrar en la memoria de su pareja. Sin que sirva de precedente, nos sentimos más identificados con la confusión de Olivia que con la propuesta de papá Bishop, que probablemente no sea consciente de la importancia de John Scott en la historia del patrón. Además, John le envía mensajes a Olivia…

AlwaysAlways

Power Hungry es probablemente el episodio más flojo de Fringe, pero siempre es de agradecer la propuesta innovadora y original de la serie. Además, como decía al principio, pocas series son capaces hoy en día de mantenerte alejado de tu rutina durante 45 minutos, sin levantar la vista para atender otros asuntos. Cuando vez Fringe, sólo hay un mundo para ti, un mundo en el que los fenómenos inexplicables suceden a tu alrededor, en el que te sientes observado por un ser singular y en el que un científico loco y amnésico se convierte en tu mejor amigo. Fringe engancha, aunque no todas las jornadas sean igual de vibrantes. Y yo ya estoy deseando enfrentarme al siguiente caso… ¿Y vosotros?

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