Review Fringe: Peter

Peter

Nos lo habían prometido, y cumplieron con nota. La espera ha merecido la pena como pocas veces lo había hecho. Los seguidores de Fringe pedían mitología a voces, y han recibido una de las mejores raciones posibles, tanto en cantidad como en calidad. En mi opinión, un episodio redondo, absolutamente genial. ¿Qué más puedo decir? Bueno, en realidad mucho más, pero tendrá que ser después del salto. Si habéis tenido el privilegio de ver este episodio, podéis acompañarme a comentarlo. Haré lo posible para estar a la altura…

De verdad… ¿aún no ves Fringe? Vale, lo entiendo. Pero… ¿eres consciente de lo que te pierdes?

Habrá algunos que me tacharán de “fangirl”, pero tengo que decirlo una vez más: ¡qué grande es esta serie! Y Peter es un gran ejemplo de ello. En este episodio hemos encontrado de todo: enormes interpretaciones (John Noble, algún día recibirás el reconocimiento que mereces), una historia cuidada, una atención especial a los detalles, muchísimos guiños a los seguidores habituales… en resumen, un episodio redondo que vamos a tratar de desgranar poco a poco.

Empecemos por el principio. Coches antiguos, una tipografía diferente… estamos en 1985. Así, sin más, directamente al pasado. Nos topamos con un joven Walter Bishop (me ha encantado su caracterización) que muestra a un asombrado grupo de militares un pequeño teléfono móvil. Un aparato digital en la era analógica. ¿Se ha adelantado Walter a la tecnología de su época? No, la ha “copiado” del universo paralelo, y así se lo hace saber a los militares. Y por si esto no les había convencido, les muestra la ventana hacia el otro universo. Prometo que en ese momento he sentido como si estuviera allí, con ellos, echándole un vistazo a un mundo similar, pero diferente al nuestro. Si esta serie se caracteriza por tener unos inicios asombrosos, el de Peter, sin muertes repentinas ni seres mutantes me ha dejado con la boca abierta.

El El “otro” Empire State: momento mágico

Pero esto es Fringe, y la cosa no había hecho más que empezar. Una de las partes más estables de las series suele ser la cabecera. Sabes lo que vas a encontrarte… o eso crees. ¡Que levante la mano el que no se haya sorprendido ante la intro ochentera! Un mini-punto para Giacchino y su versión “retro” del tema principal, y otro para lo creadores por utilizar temas que, como la cirugía láser o la fecundación in-vitro eran ficción en esa época pero se han convertido en el pan de cada día en la actualidad.

Una vez hechas las presentaciones de rigor, vayamos al corazón del episodio. Llevábamos meses pidiéndole a Walter una explicación. Pero, al contrario que nosotros, Olivia no quiere saber nada de él. De haber estado en su pellejo, yo habría aprovechado la más mínima oportunidad para hacerle miles de preguntas al científico, ¿verdad? Pero ella opta por lo contrario. Por suerte (al menos, para nosotros), la culpa con la que carga Walter es demasiado pesada como para no poder compartirla eternamente. Así que, en parte porque le debe a Dunham una explicación, y en parte para desahogarse, Walter nos desvela, por fin, una de las tramas más esperadas de Fringe: el secreto del origen de Peter.

Resulta curioso el hecho de que, en un episodio titulado Peter sólo le hayamos visto en la recapitulación del principio. Claro está, me estoy refiriendo a Joshua Jackson, porque al pequeño Peter sí que hemos tenido oportunidad de verlo en abundancia. De hecho, él es el desencadenante de toda esta historia, o más bien su enfermedad. Y en torno a ella se articula la acción del resto de los personajes:

Walter Bishop (el de nuestra realidad) se ha dado por vencido ante la posibilidad de encontrar por sí mismo una cura para su hijo, y opta por espiar a su otro yo, para ver si los medios del otro universo pueden conseguir lo que parece inevitable. Pero ninguno de ellos es capaz de hacer nada, y el pobre Peter (el de aquí) muere en una escena tierna y realmente emocionante. El gran detalle ha sido el de la moneda con la que juega. Esa moneda, que ya hemos visto en más de una ocasión en manos del Peter adulto, ha sido la protagonista en las dos escenas más parecidas del episodio. En la primera, se la regala a su padre. En la segunda, a su madre. Más adelante trataremos esto con más profundidad.

El funeral de PeterEl funeral de Peter

Nos trasladamos al funeral de Peter. Me ha llamado la atención el escaso número de personas que han asistido. A ver, una muerte siempre es un hecho trágico, pero especialmente si el que muere es un niño de ocho años. Amigos, familiares de los compañeros de colegio… no sé, se espera más asistencia a un funeral, ¿no? Este detalle ha sido explicado más tarde: Peter siempre ha estado enfermo, y no ha tenido la oportunidad de ir a un colegio o de tener amigos. Muy, muy triste, la verdad. Quizás esa falta de socialización en la infancia explica por qué es tan difícil para nosotros acceder a los pensamientos del Peter adulto. Y es que si nos detenemos a pensarlo, no sabemos nada de él desde que Walter fue ingresado en la institución mental hasta el momento en el que comenzó a colaborar con la División Fringe. Y al inicio de la serie nos pareció un personaje con un pasado muy oscuro…

Pero dejémonos de análisis psicológicos y sigamos con lo nuestro. Sin duda, la gran ausencia al funeral ha sido la de William Bell. El compañero de laboratorio de Walter y, en teoría, amigo, no ha sido capaz de volver de Europa para acompañar a su colega en un momento tan difícil. Y, a pesar de la justificación de Nina Sharp, Walter, como es natural, se siente ofendido. De hecho, Bell ha sido el gran ausente en el episodio. De acuerdo, me diréis que no es fácil contar con Nimoy en la serie, pero aún así, el personaje de Bell no termina de parecerme trigo limpio. A ver, desde el primer momento del episodio se ha hecho mucho hincapié en su ausencia: los militares han preguntado a Walter por él, se ha hablado de él en el funeral, y sobre todo, hemos descubierto muchos aspectos suyos justo antes de que Walter cruzara al otro universo. ¿No os ha recordado mucho a la primera temporada? Allí Bell jugaba el mismo papel: el hombre misterioso con el que es imposible contactar, y cuya ausencia siempre estaba justificada por Nina Sharp. Vale, luego descubrimos que se encontraba en otra realidad. Pero, ¿dónde estaba en 1985? Según Walter, preocupándose sólo de adquirir un buen nombre, mientras alentaba al propio Bishop a tomar los riesgos. De ese modo, si algo salía mal, él no sufriría las consecuencias. Y, al parecer, eso es lo que ocurrió, como demuestra el hecho de que mientras el primero fundaba Massive Dynamic, una compañía multimillonaria, el segundo pasara buena parte de su vida encerrado y solo.

Carla WarrenCarla Warren

Otro detalle que ya nos habían mencionado con anterioridad en la serie es que uno de los motivos por los que Walter perdió la razón fue la muerte de un ayudante de laboratorio. En Peter, casi con toda seguridad, hemos podido ponerle nombre y rostro: Carla Warren. Cómo perdió la vida aún es un misterio, pero sí que podemos decir que este personaje ha aportado mucho al episodio, sobre todo en lo referente a la personalidad del joven Walter Bishop. Aunque no quiero ser repetitiva, en el laboratorio hemos asistido a una variación del eterno enfrentamiento entre ciencia y fe: Carla ha representado la moralidad, esa fina línea que con frecuencia nos preguntamos si debe ser traspasada en beneficio del avance científico, y en la que se basa gran parte de esta serie. Aquí me detengo para comentar un par de curiosidades: la primera, la mención del Efecto Casimir, que ya habíamos oído en Lost. En segundo lugar, las palabras que cita Warren para convencer a Walter pertenecen a Robert Oppenheimer, conocido como “El padre de la bomba atómica”. Por cierto, brutal el carácter de Walter en esta escena, que demuestra, como ya hemos comentado en alguna ocasión, hasta qué punto este hombre podía llegar a ser verdaderamente terrible: Sólo hay espacio para un dios en este laboratorio, y no es el tuyo.” Enorme. Desgarrador.

En su afán por detener a Walter, Carla acude a Nina Sharp para ver si ella es capaz de hacerle entrar en razón. ¿Qué podemos comentar de ella? En primer lugar, me llama la atención el momento en el que le comenta a Walter cuánto significaba Peter para ella. ¿Son sólo paranoias mías o ahí ha habido algo extraño? En fin, otro de los momentazos del episodio ha sido ver, por fin, cómo Sharp “pierde” su brazo. Y digo “pierde” por que técnicamente sigue ahí. Aunque no está… vaya, todo esto supera mi capacidad de entendimiento.

Nina Sharp Nina Sharp “pierde” su brazo

Vayamos ahora a la otra realidad. Walternate tiene más suerte y es capaz de dar con la cura de su hijo. Pero, cosas del destino, no se da cuenta porque September le distrae. Como diría Aza, “Todo sucede porque el calvo la lía“. Resulta irónico que precisamente un observador, el personaje más estático de toda la serie, sea el que precipite todos los hechos.

Tenemos, pues, un nuevo dato de los observadores: no sólo observan nuestra realidad, sino que son testigos de lo que ocurre también en el resto de ellas. Si hace un par de semanas, en el “Expediente Fringe” dedicado a estos seres me atrevía a decir que eran atemporales, ahora debería añadir que son algo así como “adimensionales“. Porque está bastante claro que es el mismo September el que distrae a Walternate y el que salva a Walter y a Peter del agua, ¿no?

Un par de curiosidades más de la escena de los observers: la primera es que JJ Abrams ha introducido sus batidos “Slusho” en la serie. Sí, esa es la marca de los batidos que toman los observadores. Para los que anden más perdidos, “Slusho” es una marca de ficción con la que juega Abrams, al igual que hace Tarantino con sus cigarrillos “Red Apple”. La segunda curiosidad es que en la realidad alternativa “Regreso al futuro” no está protagonizada por Michael J. Fox, sino por Eric Stoltz. En nuestra realidad, el papel protagonista se le ofreció a J. Fox, pero éste lo rechazó porque estaba inmerso en otros proyectos. Debido a esto, eligieron a Stoltz para que actuase. Pero después de unos días de trabajo decidieron que el papel no estaba hecho para él, y volvieron a ofrecérselo a Michael J. Fox, que finalmente terminó aceptándolo. Parece ser que en la realidad alternativa algo hizo que Stoltz terminara protagonizándola. ¿Se adaptaría mejor al papel? ¿Volvería J. Fox a rechazarlo?

Más vale que lo arregles…Más vale que lo arregles…

De cualquier forma, September ha cometido un fallo garrafal, y tiene que repararlo. Pero la oportunidad de hacerlo no tardaría en llegar. Nuestro Walter ha asistido a la interrupción del observador, y por suerte ha sido capaz de copiar la fórmula descubierta por su otra versión. Como cualquier padre, trata de hacer lo imposible para evitar la muerte de su hijo, aunque en este caso implique saltar a un universo paralelo para suministrarle la medicina. Pero por desgracia la pierde en el salto y tiene que secuestrar a la otra versión de Peter para curarlo aquí. Así es como entramos en la que quizás sea la parte más decisiva del episodio.

Tenemos, por un lado, a Elizabethnate (sí, lo sé, no queda tan bien como Walternate, pero es para entendernos), que cuida de Peter en la casa del lago. Ya nos dijeron que la casa era el sitio clave para abrir la puerta entre los dos universos, y en este episodio por fin hemos comprendido por qué: aquí fue donde Walter abrió la puerta por primera vez. Pues bien, a diferencia de nuestra realidad, allí es la madre la que enseña a Peter a jugar con la moneda y la que la recibe como regalo del niño. Una escena, por cierto, prácticamente idéntica a la que habíamos visto en nuestro universo, pero con una diferencia fundamental: Peter aún sigue vivo.

Otro de los momentos más emocionantes del episodio ha sido el reencuentro de Walter con su “hijo”. Debe ser extraño y maravilloso a la vez el poder volver a ver a alguien a quien has perdido, aunque sepas que debes dejarlo ir. Y John Noble es un maestro a la hora de transmitir todas esas emociones.

Por fin conocemos a Elizabeth BishopPor fin conocemos a Elizabeth Bishop

Volvamos a la trama. Walternate parece pasar muchas menos horas en casa que Walter. Tanto que su mujer se extraña al verlo allí. Elizabethnate se percata en seguida de la ropa que lleva su supuesto marido y de su comportamiento. Pero claro, la promesa de la curación del muchacho acaba convenciéndola. Es Peter, sin embargo, el que se da cuenta de que la actitud de aquel hombre no corresponde a la de su padre. El resto ya lo sabemos más o menos: Walter trae a Peter de vuelta a nuestra realidad, pero ambos sufren un accidente en el hielo, del que los rescata un September decidido a redimirse. Y una vez en el laboratorio, Walter falta a su promesa y se queda con el niño. Pero la cosa no es tan simple.

Si en un universo tenemos a una Elizabethnate que se desvive por su hijo, aquí tenemos a una Elizabeth que hace lo propio por el suyo. Y sí, estamos de acuerdo en que la escena en la que Walter le muestra la ventana al otro universo para que vea que su hijo será feliz es preciosa, pero el haber perdido a su propio hijo no tiene comparación. Y si, además, lo traen ante tus propios ojos para luego decirte que lo vas a volver a perder, se convierte en algo insoportable. A esto tenemos que añadirle el hecho de que Walter, como cualquier padre, no quiere separarse de su hijo. Una cosa lleva a la otra… y así acabamos con Peter y en nuestra realidad.

Aparentemente, ahí termina la cosa. Sin embargo, nos hemos quedado sin ver una de las partes más interesantes: ¿qué ocurrió en el otro universo? Podemos pensar que al volver Walternate a casa su mujer le contaría lo ocurrido. Y, como la versión alternativa de Walter no tiene un pelo de tonto, seguramente habrá hecho lo que está en su mano para traer a su hijo de vuelta a casa. ¿Significa eso que Walternate es el que ha iniciado la guerra entre los dos universos? Podría ser, aunque son sólo suposiciones. Hilando un poco más fino, podemos llegar a la conclusión de que William Bell está en el otro universo para detener a Walternate, como compensación ante el comportamiento hacia su compañero. Pero esto es sólo divagación, y aún nos queda muchísimo por averiguar. Por cierto, una pequeña duda: ¿cómo es posible que Peter no recuerde absolutamente nada? Yo tengo recuerdos anteriores a los ocho años… ¿tendrán los experimentos de su padre algo que ver?

Me rindo ante este hombreMe rindo ante este hombre

Para terminar, vayamos a los últimos segundos del episodio: Walter ha terminado de sincerarse con Olivia, y todos esperamos su reacción. Y, en mi opinión, ha sido perfecta. Por un lado, hubiera sido totalmente impropio de la fría agente Dunham algún impulso emocional como un abrazo o una lágrima. Además, la actitud de Walter, aunque comprensible, es reprobable. Por otro, la cara de Olivia refleja que realmente se siente afectada por lo que acaba de escuchar. Al igual que nosotros. Una escena perfecta para acabar un episodio redondo.

Hemos llegado al final de la review. Mirando atrás, veo que me he pasado (mucho), pero espero no haber aburrido demasiado. La verdad es que el episodio lo merecía. No me cansaré de decirlo: John Noble es uno de los grandes de la televisión actual, y lo demuestra cada día. Y Fringe, a pesar de las dudas que ha generado a lo largo de esta temporada, ha demostrado que se merece con creces la renovación de temporada. En mi opinión, excelente. ¿Y en la vuestra?

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